Día Internacional del Voluntariado: hacia un mundo más solidario

Más de dos millones de españoles colaboran como voluntarios en alguna ONG. Cuidado de mayores, protección medioambiental o ayuda a colectivos en exclusión social son algunas de las tareas escogidas por aquellos que dedican su tiempo a crear un mundo más justo.

día internacional del voluntariado

«Nunca dudes de que un pequeño grupo de ciudadanos comprometidos puede cambiar el mundo. De hecho, solo eso puede lograrlo», escribía la antropóloga estadounidense Margaret Mead. Cada día, solos o en grupo, miles de personas se esfuerzan por mejorar el entorno en el que viven sin pedir nada a cambio.

5 de diciembre, día internacional del voluntariado

El 5 de diciembre se celebra el Día Internacional del Voluntariado, que reconoce la labor de quienes dedican su tiempo a ayudar desinteresadamente a los demás. La fecha, decretada en 1985 por la Asamblea General de la ONU, pretende dar visibilidad y reconocer la labor de los voluntarios como herramienta fundamental para la paz y el desarrollo social. 

La ONU se ha instituido como el eje vertebrador del voluntariado a nivel global, entre otras iniciativas, a través del Programa de Voluntarios de las Naciones Unidas (VNU), que moviliza cada año a un importante número de voluntarios a nivel internacional que trabajan en el desarrollo de proyectos a lo largo y ancho del planeta. «Por su diversidad de funciones y su dinamismo en la promoción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, el voluntariado merece recibir un apoyo firme de los Gobiernos y otras partes interesadas», declaraba Antonio Guterres, secretario general del organismo internacional.

Sin embargo, la mayor parte de las iniciativas de voluntariado surgen en el ámbito local como respuesta a las necesidades sociales del entorno más cercano. El 80% de los voluntarios en todo el mundo proceden de países en desarrollo, y más del 30% realizan su voluntariado en sus propios países. Actualmente en España, se estima que más de dos millones de personas colaboran como voluntarios de alguna ONG o de manera informal, según los datos de la Plataforma del Voluntariado en España (PVE). Las encuestas indican que alrededor de un 6,2% de la población española mayor de 14 años participa en alguna actividad de este tipo.

La plataforma publica regularmente un Termómetro del voluntariado en el que se muestra la existencia de una actitud de la opinión pública española muy positiva hacia las labores de voluntariado. Solidaridad, compromiso, cooperación y empatía son algunas de las características que definen al voluntario. 

Razones para hacerse voluntario

Un dato destacable –y puede que sorprendente para algunos– es que, en los últimos años, los informes destacan que los jóvenes entre 14 y 24 años son más propensos a colaborar de manera voluntaria con alguna organización que aquellos que se encuentran en una horquilla de edad superior –entre 35 y 44 años–. La inclusión de personas jóvenes en el ámbito del voluntariado inyecta una necesaria dosis de energía en el trabajo que desarrollan las ONG, al tiempo que conciencia a las generaciones futuras de la importancia de esta labor solidaria.

Pero, ¿qué razones encuentran los ciudadanos españoles para hacerse voluntarios? Establecer lazos de cooperación con tu comunidad, trabajar por el cambio social persiguiendo tus ideales, aprender y ganar experiencia en el terreno para un futuro laboral, o sencillamente, realización personal, son algunos de los motivos esgrimidos con más frecuencia por quienes deciden dedicar sus horas a esta tarea. 

De las muchas áreas de trabajo voluntario, los españoles nos decantamos principalmente por la atención y el cuidado a personas de la tercera edad, las labores de protección medioambiental y proyectos de carácter social como la ayuda a discapacitados y colectivos en riesgo de exclusión. 

La experiencia altruista de voluntariado es, a nivel psicológico y humano, difícilmente comparable con cualquier otro tipo de labor retribuida. La satisfacción y el bagaje que se obtiene por desarrollar una labor sin esperar nada a cambio revierte en una impronta más profunda, tanto en quien coopera como en las comunidades a las que presta su ayuda. 

El aprendizaje adquirido como voluntario, la labor de ayuda a personas necesitadas, la contribución a su entorno, el desarrollo de competencias, la formación de redes de contacto en el tercer sector, o la satisfacción por dejar su huella en el mundo que le rodea cobran un significado especial. Siendo además el tercer sector un área generalmente con problemas de financiación, la tarea de los colectivos voluntarios es fundamental para llevar a cabo una labor necesaria.      

Por Javier Hernando

Etiquetas: Ética

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