"Es imprescindible educar a nuestros hijos en igualdad para que mantengan relaciones sanas"

Ana Bella Estévez, creadora de la Fundación Ana Bella para mujeres maltratadas, destaca la importancia del empoderamiento y la autoestima de las mujeres, así como de la educación, para evitar la violencia de género.

Miniatura

En 2017, 49 mujeres fueron asesinadas por sus parejas. Solo ese año, más de 150.000 interpusieron denuncias por violencia de género. Para ayudar a estas mujeres, Ana Bella Estévez creó la Fundación Ana Bella. Se trata de una organización sin ánimo de lucro formada por supervivientes de la violencia de género que se dedican a ayudar a una media de 2.000 mujeres maltratadas al año, para que puedan empoderarse y comenzar una vida feliz.

Han pasado más de 10 años desde que creaste la Fundación Ana Bella. ¿Crees que se ha producido un cambio de mentalidad en la sociedad respecto a la tolerancia contra la violencia de género?

La mayoría de las personas rechazan la violencia de género en la actualidad, pero falta más formación e información para aprender a no tolerar conductas que, camufladas por gestos de amor romántico, suponen las primeras señales para alertar de que un hombre está ejerciendo violencia de género sobre su pareja. Para que la sociedad cambie, es imprescindible que también rompan el silencio y denuncien a los hombres que ejercen esa violencia.

La fuerte demanda social logró que a principios del año pasado los partidos políticos se comprometiesen a sacar adelante el actual Pacto de Estado contra la violencia machista. ¿Están cumpliendo las Administraciones su papel con este compromiso?

Hasta que no se aprueben los presupuestos y comiencen las administraciones a aplicar las medidas, no se puede valorar. Lo cierto es que ya existen medidas que funcionan, lo que ocurre es que no todas son implantadas con la suficiente eficiencia para que sean eficaces. En verano de 2017, cuando se debatían las medidas en el Congreso, la prensa acudía a nosotras para obtener declaraciones tras el anuncio de mil millones de euros destinados a la lucha contra la violencia de género. Yo respondía "¿dónde están esos mil millones para Flor?", porque nos acababa de llamar la dueña del hostal donde vivía con sus dos hijos tras salir de la casa de acogida, para ver si la Fundación podía ayudarla porque ya debía medio mes. Sí, ella era beneficiaria de una ayuda –de 426€ mensuales–, pero esa prestación no le habilita para alquilar una vivienda, para lo que suelen pedir un contrato de trabajo, un mes o dos de fianza y el mes corriente por adelantado. La celeridad en las respuestas de protección y de ayuda es clave para que las mujeres dejen de ser víctimas y comiencen una vida feliz.

De las 49 asesinadas en 2017 sólo 11 habían denunciado a su maltratador. ¿El número tan bajo de denuncias se debe al miedo a las represalias personales o a la falta de confianza en el sistema?

No conozco esos casos en concreto para dar una respuesta certera. Por regla general, las mujeres asesinadas por sus parejas lo son antes de que les haya dado tiempo a denunciar, ya que las víctimas han decidido cortar la relación y se lo comunican al maltratador a solas, en sus domicilios, donde ocurren la mayoría de los asesinatos. El silencio nos hace cómplices. Pero no el de las víctimas, que no se dan cuenta de que están siendo maltratadas, sino el silencio de las personas que conocen al maltratador y se callan. Si las familias de los maltratadores advirtieran a las víctimas y a las autoridades competentes, se evitarían la mayoría de estos asesinatos que en un gran número de ocasiones han sido precedidos de amenazas. El número de denuncias crece cada año, pero es cierto que en Europa de 62 millones de mujeres que somos maltratadas a lo largo de nuestra vida por alguna de nuestras parejas, sólo el 14% nos atrevemos a denunciar. La principal causa es que no nos damos cuenta que estamos siendo maltratadas. Para potenciar las denuncias, o al menos el que las víctimas pidan ayuda, estamos trabajando con las empresas, anticipándonos a la ley y de esta forma acelerando los cambios sociales. En el trabajo pasamos la mayor parte de nuestro tiempo y si nuestros/as compañeros/as están formados pueden actuar como agentes de cambio social y lograr que más mujeres rompan el silencio.

Insistes mucho en llamar a las mujeres que pasan por tu Fundación "supervivientes" y no "víctimas". ¿Cómo de importante es el lenguaje en el proceso de concienciación social?

El haber sido maltratadas no nos define como personas, y si al salir de las casas de acogida siguen calificándonos de víctimas y la administración nos sigue dando una documentación que acredita nuestra condición como tal para obtener ayudas, se produce una doble victimización que deriva en la exclusión social. Las mujeres que hemos sido maltratadas no somos víctimas para siempre, somos mujeres fuertes, perseverantes, valientes, somos mujeres victoriosas y superadoras. No somos el problema sino parte de la solución, como lo estamos demostrando las supervivientes de la red de mujeres de la Fundación Ana Bella aportando nuestro talento a las empresas y nuestra empatía y amor para ayudar a otras mujeres. Estamos redirigiendo la energía negativa de la violencia hacia una energía positiva de empatía y productividad. En nuestro camino de empoderamiento dejamos de ser víctimas para convertirnos en mujeres victoriosas que actuamos como agentes de cambio social.

Estamos hablando de violencia explícita, pero hay muchos otros tipos de discriminación hacia las mujeres que hacen menos ruido. ¿Cómo afecta la precarización y la invisibilización laboral a la desigualdad de género?

Hay que ser muy fuerte para resistir y superar el maltrato. Hay que ser muy valiente para romper el silencio, pero al salir de las casas de acogida la sociedad nos sigue viendo con el ojo morado y las administraciones nos siguen dado una acreditación de víctimas. Así, las empresas sólo nos ofrecen trabajos invisibles, poco remunerados y sin prestigio social que nos están relegando a la exclusión. El objetivo de la Escuela Ana Bella para el Empoderamiento de la Mujer que creamos junto a Momentum Task Force –y galardonada como Mejor Proyecto Europeo con Impacto Social y Económico– es liberar el potencial de mujeres supervivientes de violencia de género para que eviten la exclusión social y se conviertan en líderes de su futuro a través de un trabajo de cara al público que las empodere como un valor para la empresa y la sociedad.  Así hemos iniciado un cambio de paradigma en la inserción laboral de mujeres supervivientes: oportunidades laborales en trabajos visibles, de cara al público y valorados socialmente en vez de trabajos ocultos sin reconocimiento social. Contratación basada en las cualidades personales como mujeres superadoras en vez de realizar una discriminación positiva por ser víctimas.

¿Qué papel juega la educación a la hora de construir una sociedad libre de violencias y desigualdades machistas?

Es imprescindible educar a nuestros hijos en igualdad para que mantengan relaciones sanas e igualitarias, en las que ambos se apoyen e influyan positivamente. Igual de importante es educar a nuestras hijas desde pequeñas en que sean mujeres asertivas, con amor propio, que se respeten y se hagan respetar, mujeres que se atrevan a perseguir sus sueños profesionales y vitales y no renuncien a ellos por amor. Mujeres empoderadas, que nos amemos a nosotras mismas antes que a los demás, nunca seríamos maltratadas.

Si eres una mujer superviviente y necesitas empleo o si eres una empresa que necesita trabajadoras eficaces, ponte en contacto con la Fundación Ana Bella.

Etiquetas: Entrevista