Médicos voluntarios para un mundo mejor

Organizaciones sin ánimo de lucro como Médicos del Mundo o Médicos Sin Fronteras han salvado la vida de millones de personas al proporcionarles un tratamiento médico del que no disponían.

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La de médico, ya se sabe, es una de las vocaciones por excelencia. Ayudar al otro. Curarlo. Acompañarlo. En ocasiones, esta dedicación, que ya de por sí implica una intensa carga –emocional, física-, se expande más allá del horario laboral. Por convicción. Por solidaridad. Son los médicos voluntarios.

Como miles de colegas suyos en todo el mundo, Yolanda, dedicada a la Medicina Interna, es voluntaria. A sus 54 años, dedica la mayor parte de su tiempo de ocio a proyectos solidarios. Se desplaza allí donde hace falta echar una mano. Colabora con Médicos del Mundo, aunque también con la Asociación Internacional de Sanitarios de España. Sus últimas vacaciones las invirtió viajando a Perú, para trabajar en las ‘casas-hogares’ que esta última entidad ha dispuesto en algunas de las zonas más pobres. «Allí vacunamos, hacemos reconocimientos, pequeños chequeos, curas… Lo que podemos, que no siempre es lo suficiente, ¡ojalá lo fuera! Hay cierta sensación de impotencia, pero a la vez de agradecimiento, ¡es tanto lo que te llevas!, mucho más de lo que puedes ofrecerles. Muchos piensan que nosotros somos los héroes, porque vamos hasta allí para echar una mano, pero los héroes son ellos», explica.

Basten dos ejemplos para hacernos una idea del volumen de la solidaridad: Médicos del Mundo opera en 18 países, coordina la labor de más de dos millones de voluntarios adscritos a sus proyectos, de los cuales casi mil quinientos son españoles. Médicos sin Fronteras, solo el pasado año, atendió a alrededor de 22.000 afectados por tuberculosis, más de 143.000 enfermos de cólera, vacunó a más de dos millones de personas contra el sarampión, prestó ayuda a más de 81.000 niños con desnutrición severa, facilitó antirretrovirales a casi 15.500 pacientes, practicó 110.000 intervenciones de cirugía mayor y asistió casi 290.000 partos…

VI Edición de los Premios DKV y Solidaridad 

Son dos de las muchas entidades sin ánimo de lucro que salvan vidas, que mejorar la salud de cientos de miles de personas en lugares que ni siquiera podríamos ubicar con tino en los mapas. Están allí. No solo se movilizan en las situaciones de emergencia (movimientos de refugiados, picos de hambruna, guerras emergentes, catástrofes naturales, crisis de ébola...) sino que mantienen una presencia a medio-largo plazo que permite mejorar la situación de aquellos países en los que trabajan, ayudando a las estructuras locales a implantar o mejorar un sistema sanitario básico, erradicar enfermedades, gestionar (y conseguir) medicamentos, proporcionando un acceso a agua potable o a alimentos de primera necesidad… Tienen una tarea directa con la población y otra de acción política, por ejemplo, ejerciendo presión para que las farmacéuticas rebajen el precio de algunos tratamientos: esa meta la consiguieron en el caso de lo retrovirales para el sida en India, donde su precio descendió entre un 200 y un 300 por cien.  

Cada uno de estos médicos cambia el mundo y lo hace un poco más habitable. Siembra un germen de esperanza. Consciente de la importancia de esta labor, DKV instauró en 2014 sus Premios Medicina y Solidaridad, cuya convocatoria para su VI edición acaba de abrirse. Este reconocimiento evalúa en sus cinco categorías el impacto social de los proyectos, la viabilidad de los mismos, los recursos económicos destinados, y la capacidad de generar valor innovador.

Por Fabián de Montalvo

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