El dirse y el reto de la transversalidad 

Paco Hevia, presidente de la Asociación Española de Directivos de Responsabilidad Social, nos ofrece una visión sobre el rol del dirse en las nuevas sinergias entre empresas, la sociedad y el medio ambiente

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Una sociedad más informada y exigente

Nos encontramos en un a evolución social constante, donde la irrupción de las nuevas tecnologías ha revolucionado el modo en el que nos relacionamos y en el que consumimos los contenidos. Concurren nuevas fórmulas de interacción colaborativa y hay una conciencia mayor sobre temas sociales, medioambientales o laborales. Nos encontramos ante una sociedad cada vez más informada y exigente que reclama a las empresas un comportamiento responsable. Y aquí es donde el papel del dirse empieza a ganar fuerza. 

Así, las organizaciones, conscientes de la importancia de su rol social, se han puesto manos a la obra para definir un propósito que las humanice y que va más allá de objetivos de venta y facturación, pues implica dar respuesta a las tendencias y preocupaciones de la sociedad y, además, ser transparentes y ofrecer resultados tangibles. 

Un nuevo escenario que otorga oportunidades a la figura del dirse

Bajo este contexto, el rol del dirse se torna indispensable; su papel es el de un auténtico director de orquesta que es capaz de armonizar y alinear los intereses de la sociedad con los de las organizaciones para que éstas comiencen a ser parte de la solución y no del problema a través del diálogo permanente con los grupos de interés y de un trabajo de escucha activa y análisis que permita anticiparse a las tendencias, así como a los riesgos y las oportunidades.   

Pero la batuta del dirse no solo debe dirigirse a los grupos externos con los que interactúan las compañías, sino que debe trabajar de forma transversal a lo largo de toda la organización para asegurarse que los diferentes departamentos involucrados trabajan de forma acompasada y afinada. Así, el dirse gana cada vez mayor peso estratégico, llegando a formar parte del Comité de Dirección, mientras que su función ejecutiva cada vez está más dispersa entre los diferentes departamentos involucrados. 

Asimismo, sus dotes comunicativas resultan imprescindibles a la hora de actuar como nexo de unión entre la empresa y sus grupos de interés, pues el mensaje debe de ser tratado de una forma comprensible y cercana, que cale en el CEO impregnando la cultura interna de la organización, pero también, que capte el interés y genere una percepción positiva entre los grupos de interés. 

Es fundamental que las empresas continúen avanzando, liderando iniciativas y marcando nuevos objetivos responsables con las que contribuyan a transformar su modelo de negocio hacia la gestión responsable. Y, en este sentido, el papel del dirse impulsa el cambio en las organizaciones en el modo de actuar y de relacionarse con sus grupos de interés, ambas cuestiones relacionadas con la reputación corporativa. Sin embargo, a día de hoy, es un rol que aún está tomando forma y definiéndose, lo que supone que a medida que pase el tiempo, su espectro de actuación irá creciendo en sintonía con las demandas de la sociedad. Sin duda, todo un reto. 

Por Paco Hevia, presidente de la Asociación Española de Directivos de Responsabilidad Social (DIRSE) y director Senior en LLORENTE & CUENCA

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