Emilio Ontiveros: "La RSE es compatible con la rentabilidad"

El catedrático de Economía de la Empresa de la Universidad Autónoma, y fundador y presidente de Analistas Financieros Internacionales reivindica la sostenibilidad como patrón de crecimiento.

emilio ontiveros

Echar un vistazo al currículum de Emilio Ontiveros (Ciudad Real, 1948) supone un ejercicio de documentación no exento de vértigo: catedrático de Economía de la Empresa de la Universidad Autónoma, fundador y presidente de Analistas Financieros Internacionales, fellow del Real Colegio Complutense en la Universidad de Harvard, investigador en la Wharton School de la Universidad de Pennsylvania…

A través de sus libros y de sus conferencias, de sus artículos en prensa y de su participación en tertulias radiofónicas y programas de televisión, Emilio Ontiveros se ha convertido en el divulgador por excelencia de la ciencia económica en España. En esta entrevista, reivindica la sostenibilidad como patrón de crecimiento.

360: ¿Cree que es necesario repensar el modelo de crecimiento para situar la ecología en el centro del tablero?

Emilio Ontiveros: No sé si en el centro o como prioridad. Hoy en día es difícil asumir como única prioridad la sostenibilidad y sacrificar el crecimiento, dado el elevado nivel de desempleo. Pero la observación empírica nos dice que son prioridades perfectamente complementarias. La prioridad principal es que la gente no lo pase mal, que disponga de rentas suficientes. E incorporar como restricciones de cualquier patrón de crecimiento el mantenimiento de unos estándares de sostenibilidad determinados. Es totalmente asumible, lo hemos visto en algunas economías del norte de Europa. Pero en un momento como el actual habría que procurar que esas cantidades ingentes de población que no tienen rentas ni trabajo, lo tuvieran.

360: La sostenibilidad implica también consumir de forma responsable. ¿Resulta contradictorio que alentemos un crecimiento basado en un consumismo de mirada cortoplacista?

Emilio Ontiveros: Conseguir un consumo inteligente, que no se exceda de las necesidades básicas, que procure el conservacionismo, que cuide los residuos, que cuide la eficiencia energética… es una necesidad. Y de la misma forma que se están haciendo esfuerzos para que el consumidor financiero, el ahorrador, tenga dosis de inteligencia crecientes, también el de consumo inmediato o duradero debería pensar en clave de sostenibilidad en cuanto al cuidado y la restauración de esos bienes. En política económica es muy importante distinguir lo urgente de lo importante. Es muy importante elevar la sensibilidad, la conciencia ciudadana –de los consumidores y también de los empresarios– acerca de la sostenibilidad. Pero hoy es urgente sacar de la situación cercana incluso a la pobreza a bolsas importantes de ciudadanos.

360: Muchas ONG alertan de una feminización de la pobreza. ¿Qué papel ocupa la mujer en la economía?

Emilio Ontiveros: El papel que ya tiene la mujer es muy importante. En términos de eficiencia es equivalente al del hombre. Pero es verdad que arrastramos una herencia histórica de desplazamiento, de desigualdad de oportunidades de la mujer respecto del hombre. Hay que asumir que no es ningún trato de favor incorporar a la mujer a las tareas laborales a todos los niveles porque está demostrada su sobrada capacidad.

Es verdad que, como consecuencia de ese lastre histórico, sí nos podríamos encontrar con anomalías, con elementos que llaman la atención, como una retribución más baja en la mujer para iguales trabajos y un impacto en el desempleo algo superior en la mujer que en el hombre, dando lugar a esa “feminización” de la pobreza. Pero la evidencia es que cuando se garantiza la igualdad de oportunidades los rendimientos son equivalentes. Desde luego en el mundo laboral. En el mundo universitario, entre mis alumnos, hay mayoría de mujeres y el rendimiento no sólo es igual al de los hombres, sino que, desde hace ya bastantes promociones, entre los tres mejores alumnos al menos hay dos mujeres. Ya sea porque han tomado conciencia de ese retraso histórico y se aplican más directamente, ya sea porque las jóvenes han desarrollado actividades que sistematizan, que organizan mejor los conocimientos.

"Las medidas de austeridad han reducido el estado de bienestar y han acentuado el decrecimiento de las economías", expresa Emilio Ontiveros

360: ¿Qué valoración hace de las recetas de austeridad impulsadas desde Bruselas?

Emilio Ontiveros: En la eurozona se ha aplicado un concepto absolutamente erróneo de la austeridad en la medida en que ha sido indiscriminada en los distintos países periféricos, con bastante independencia de los problemas que tenía cada país. Se ha creído que la austeridad presupuestaria, es decir, la reducción de todo tipo de gastos e inversiones públicas, era una especie de ofrenda que se le hacía a los mercados de bonos, y estos se mostrarían contentos con esa suerte de propósito de enmienda. Ya tenemos observación suficiente en estos seis años largos de gestión de la crisis en la eurozona para saber que ese recetario no ha funcionado, que ha contribuido a desguazar, a reducir no sólo el estado de bienestar sino la inversión en educación o en capital tecnológico. A su vez, ha acentuado el decrecimiento de las economías con lo que la recaudación impositiva no ha aumentado, sino todo lo contrario. El resultado es que los países que aplicaron una austeridad más severa hoy tienen más deuda pública.

El ejemplo más sensato es el que han aplicado en Estados Unidos, donde nació esta crisis pero donde se han desarrollado unas políticas económicas inteligentes: se ha antepuesto el objetivo de recuperación del crecimiento y del empleo antes que una austeridad a ultranza. Aplicó inicialmente políticas expansivas y hoy está creciendo al 3,5%, tiene una tasa de paro del 5,5% y es el momento en el que se puede plantear reducir los estímulos, reducir el ponche de la fiesta y aplicar un saneamiento, que no sea brutal, que no sea una cura que genere anorexia como ha ocurrido en la periferia de Europa. 

En Europa tomamos al paciente griego, y la terapia a aplicar al paciente griego se extendió a otras economías cuyas enfermedades eran distintas. El problema de España no era un exceso de endeudamiento público, era un problema de endeudamiento privado bancarizado. Sin embargo, se aplicó la misma política. Hemos sacrificado gasto en términos de bienestar, pero sobre todo hemos sacrificado potencial de crecimiento. La austeridad indiscriminada, en un momento de debilidad económica, ha sido un claro error. Es el momento de recuperar el tiempo perdido. Desde ahora el Banco de España está aplicando políticas que “sus colegas”, la Reserva Federal o el Banco de Inglaterra, iniciaron hace cinco años.

360: ¿Se ha desvirtuado un término aparentemente positivo como es la austeridad?

Emilio Ontiveros: La austeridad a la hora de consumir, de tomar decisiones económicas, es un término muy bien establecido. Pero se ha hecho una aplicación absolutamente errónea y se ha confundido la austeridad con la anorexia, con la desprotección, con la desinversión, con la ausencia de decisiones inteligentes de medio y de largo plazo.

360: La renta básica, un tema muy en boga, enfrenta a defensores y detractores. ¿Qué opinión le merece? ¿Piensa que sería viable su aplicación en España?

Emilio Ontiveros: Como concepto o idea general me parece claramente favorable. Es decir, como pretensión: que no haya segmentos de la población excluidos de la propia actividad económica. La forma de conseguirlo es la que yo puedo cuestionar: yo no soy partidario de la limosna, soy partidario de garantizar posibilidades de generación de renta en igualdad de condiciones para todo el mundo. Por eso, sin menoscabo de situaciones extremas, no soy partidario de una renta básica generalizada.

Soy mucho más partidario de emplear los esfuerzos en garantizar un acceso al mercado de trabajo en igualdad de condiciones, de propiciar incluso condiciones beneficiosas para ello, de incrementar la educación gratuita a aquellos que no tienen medios. Prefiero enseñar a pescar que dar un pescado. Y vuelvo al binomio urgencia-importancia. ¿Que haya segmentos de la población en situaciones de indigencia y tengamos que utilizar dinero de los contribuyentes para amparar a esos segmentos de la población? Sí, de forma más o menos excepcional. Pero el esfuerzo económico, un euro del contribuyente, yo prefiero aplicarlo a crear condiciones de empleo y no en limosnas.

360: En los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible establecidos por Naciones Unidas, se menciona promover el crecimiento económico sostenible y reducir la desigualdad en y entre países. ¿Qué papel tienen las empresas en este cometido?

Emilio Ontiveros: Las empresas tienen una gran responsabilidad en el primero de los objetivos, que es contribuir a un entorno más sostenible, más habitable. A las empresas, en especial a las del sector industrial, hay que imponerles restricciones medioambientales claras. No se puede dejar el libre comportamiento de las empresas cuando puede llegar a dañar el medio ambiente, que además de un bien público es una condición de reproducción del sistema económico. Las empresas deberían ser las primeras interesadas en garantizar que hay condiciones de sostenibilidad, por lo que el papel del sector privado es absoluto. Lo que ocurre es que muchas veces los comportamientos autónomos no son necesariamente compatibles con el bien común. Es más difícil la actuación de las empresas en aras de un objetivo tan importante como es la desigualdad. Y ahí está muy bien esa doble matización entre desigualdad entre países y desigualdad en el seno de los países.

La desigualdad entre países se ha ido reduciendo en los últimos años. En la medida en que el crecimiento de las economías menos desarrolladas en general ha sido superior al de las economías avanzadas, la desigualdad que había hace veinte años se ha estrechado. Pero ocurre que dentro de los países la desigualdad se ha ampliado, tanto en las economías avanzadas como en las menos avanzadas. Se ha ampliado en EEUU, muchísimo en China y en Europa, y no se ha reducido lo suficientemente en India. Por lo tanto, la corrección de esos desequilibrios es muy importante porque la excesiva desigualdad no ayuda precisamente al propio sistema económico. Es un elemento perturbador, genera volatilidad en el crecimiento, una propensión al endeudamiento excesivo. La excesiva desigualdad no sólo no es buena desde el punto de vista humano y social, sino que no es buena desde el punto de vista económico.

La reducción de la desigualdad no se puede confiar al sector privado; una empresa va a tener otras prioridades. Lo que sí hay que procurar es que el sistema fiscal vaya corrigiendo con su propia progresividad el excesivo distanciamiento. Eso en el corto plazo y, en el medio y largo, la desigualdad hay que corregirla garantizando la igualdad de oportunidades, para que independientemente de la cuna, del origen familiar, las personas tengan el mismo acceso a la educación y a la capacitación del talento, que son las condiciones básicas de esa igualdad de oportunidades.

360: ¿Cree que las empresas sostenibles son más rentables y más competitivas?

Emilio Ontiveros: Las prácticas de RSE que son consistentes, que no forman parte del marketing, son buenas como son buenas las actuaciones de algunos fondos de inversión solidaria responsable. Que se vaya asumiendo: es perfectamente compatible el buen ejercicio en términos de RSE con la obtención de tasas de rentabilidad. En determinados momentos, las malas prácticas pueden ser penalizadas por los mercados, porque cada vez es más importante el volumen de activos que tienen esos fondos de inversión que deciden no invertir en empresas que explotan a niños, penalizan a las mujeres, contaminan en exceso o fabrican determinados bienes o servicios que no son compatibles con el bien común. Además, eso genera un deterioro de la reputación, que es uno de los mayores activos de una empresas. Una inversión socialmente responsable, probablemente porque es más cuidada, mejor analizada, puede llegar a tener iguales resultados o mejores.

360: Un informe de Oxfam alerta sobre la evasión fiscal de las multinacionales y su impacto en los países en desarrollo. ¿Pueden ser la empresas socialmente responsables si son fiscalmente irresponsables?

Emilio Ontiveros: Hay que distinguir entre las prácticas voluntarias y la acción de los poderes públicos. Una empresa por definición va a tratar de minimizar sus cargas fiscales, aun cuando lo haga dentro de un marco legal. En la medida en que existan mecanismos, instituciones o países que permiten prácticas fiscales de ventaja, las empresas van a tratar de utilizarlas. El caso más concreto es el de los paraísos fiscales. Aquí hay que empezar predicando con el ejemplo, porque no tiene sentido que en Europa haya refugios, trincheras, que permitan a las empresas llevar a cabo localizaciones de conveniencia para no pagar impuestos, para hacer una distracción de las obligaciones. Mientras, la mayoría de los ciudadanos que no tienen esas posibilidades de ingeniería o de optimización fiscal son los que están sosteniendo el estado de bienestar.

Lo que hace falta no es tanto confiar en el voluntarismo de las empresas, sino en la acción de los estados y, sobre todo, en la comunidad internacional. De igual forma que es posible avanzar, aunque lentamente, en términos de objetivos medioambientales, conviene asumir que las prácticas de optimización fiscal no pueden llevar a que una empresa genere muchos beneficios pero, por un juego puramente contable, acabe tributando un 4%. En España, el bloque de recaudación son las personas, bien por el impuesto de la renta, bien por el impuesto sobre el valor añadido, mediante esa declaración del IRPF y ese IVA que pagamos cuando nos tomamos una Coca-Cola o cuando compramos un bien en el supermercado.

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