Agenda 2030: los ODS en el mundo que viene

La colaboración entre distintos actores, como alienta la Agenda 2030, contribuye a impulsar el cambio y buscar soluciones más ambiciosas a los grandes retos a los que se enfrenta la humanidad.

ODS

La COVID-19 ha acelerado la necesidad de acción para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Buscar soluciones innovadoras para los problemas del presente y poner a las personas en el centrode las decisiones es crucial en un momento como este.

La hoja de ruta de la Agenda 2030

La Agenda 2030 y sus 17 ODS establecieron en 2015 una hoja de ruta para la sostenibilidad global, identificando los retos del planeta y realzando la necesidad de acción para poder superarlos a través de la colaboración de distintos agentes (gobiernos, empresas y sociedad civil). A finales de 2019, Naciones Unidas declaró que 2020-2030 sería la «Década de la Acción», como un llamado a la necesidad de pasar del compromiso a la acción y acelerar las transformaciones necesarias para cumplir los objetivos en 2030.

La crisis de la COVID-19 ha intensificado muchos de estos retos y ha mostrado la interrelación entre ellos, ya que lo que empezó como una crisis de salud ha derivado en una crisis económica y social con consecuencias sin precedentes.

Cuidar dela salud de las personas (ODS 3) ha sido una prioridad ante la letalidad del virus. A su vez, esta situación ha puesto de relieve las disparidades existentes en muchos países para acceder a los servicios de salud y la calidad y accesibilidad de los mismos. Sin duda, la salud es un elemento central en el marco de los ODS, pues contar con una población sana será la palanca para acelerar los cambios en otros ámbitos de la Agenda.

Por otro lado, la resultante crisis económica y social de la pandemia ha acentuado las desigualdades, poniendo a millones de personas en riesgo de pobreza – entre 40 y 60 millones de personas, según estimaciones de Naciones Unidas– al perder sus empleos y no contar con ningún tipo de protección social (ODS 8). Los colectivos más vulnerables se han visto más afectados por el cese de la actividad económica, los trabajadores de la economía informal han perdido sus medios de vida de un día para otro y los jóvenes presentan las mayores tasas de desempleo. Esta situación supone por tanto nuevos retos sociales, al generar mayores desigualdades y al incrementar el riesgo de exclusión social (ODS 10). Ante este escenario, poner a las personas en el centro y «no dejar a nadie atrás», el lema de la Agenda 2030, es hoy más prioritario que nunca.

Ante esta compleja situación no podemos olvidarnos de otro de los grandes retos que enfrenta hoy el planeta: la emergencia climática (ODS 13). Esta crisis, al igual que la de la COVID-19, ha mostrado tener un profundo impacto en la salud y el bienestar de las personas pero también en la salud de la economía y del planeta. Como advertía hace unas semanas la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, «sí se encontrará una vacuna para el coronavirus, pero no hay vacuna para el cambio climático». Por ello, los esfuerzos para la reconstrucción deben mirar a través del prisma de la crisis climática y, por tanto, tener en cuenta la salud de nuestro planeta.

Sin duda, para que esto sea posible, la construcción de alianzas (ODS 17) es fundamental. La colaboración entre distintos actores, como alienta la Agenda 2030, contribuye a impulsar el cambio y buscar soluciones más ambiciosas a los grandes retos del planeta. Es por ello que los ODS constituyen una guía para sortear esta crisis y construir un futuro más resiliente basado en la colaboración y centrado en las personas.

 

Por Verónica García Navarro (Forética)

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