Café y cambio climático: ¿podría desaparecer pronto esta bebida?

Al menos el 60% de todas las especies conocidas de café podrían extinguirse a causa de la sobreexplotación y el calentamiento global.

Café y cambio climático. ¿El calentamiento global puede hacer desaparecer una de las bebidas más consumidas en el mundo?

Una de las principales consecuencias que se asocia al cambio climático es la desaparición de la biodiversidad. Centenares de animales están a punto de extinguirse por los efectos que produce el aumento de las temperaturas globales o el incremento del número de desastres naturales en su hábitat. Sin embargo, aunque no se hable tanto de ello, este problema también afecta gravemente al reino vegetal

El año pasado, el Boletín Oficial del Estado (BOE) publicaba una lista con 32 especies del territorio español que se han extinguido en nuestro país. De ellas, 19 eran plantas. La preocupación traspasa  las fronteras españolas y  es extensible a los cinco continentes. Según el primer censo global sobre el reino vegetal elaborado en 2017 por el Real Jardín Botánico de Kew (Londres), cerca del 21% de las plantas terrestres están en peligro de extinción. Esto son cerca de 82.000 especies, entre las que se encuentran diversos tipos de cafeto, que –como se puede intuir con su nombre–, es el árbol del que obtenemos café. 

Es preciso cuidarse de las malas interpretaciones y alarmismos: el café no desaparecerá del planeta en los próximos años. Lo que sí señalan recientes estudios científicos es que el cambio climático ya está afectando muy negativamente a los cultivos de todo el mundo. Esto, en un futuro cercano, podría provocar que peligrase su supervivencia. Concretamente, la investigación de los expertos británicos publicada en la revista Sciencie Advance recoge que «al menos el 60% de todas las especies conocidas de café están amenazadas de extinción». El informe apunta a dos causas principales: la sobreexplotación y el cambio climático

Café y cambio climático: el café arábigo, en especial riesgo

Según declaraciones de los investigadores a medios británicos, «garantizar la sostenibilidad de la producción de café es esencial para evitar que la planta vea peligrar su supervivencia». En este aspecto, el informe indica que el cafeto arábigo y la especie robusta –las más cultivadas, comercializadas y, por ende, las más explotadas– corren un mayor riesgo. De hecho, el arábigo, el más antiguo del mundo, ya aparece como posible ingreso en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). 

Más allá de la actividad humana y los problemas que de ella se derivan, el cambio climático juega un papel muy importante. Con el aumento de las temperaturas y la consecuente sequedad de la tierra y la falta de lluvias, muchos agricultores se han visto obligados a desplazar los cultivos de café a otras zonas. Otros, todavía no lo han hecho, pero los expertos les recomiendan su traslado a zonas más frescas si quieren salvar la semilla. Este último es el caso de Etiopía. 

En 2017, un estudio publicado por investigadores de Reino Unido y Etiopía en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) advertía: si no frenamos el cambio climático antes de que acabe el siglo, el país africano habrá perdido la mitad de los actuales cultivos de café. Se detalla que el 60% del territorio actualmente utilizado será inservible para la plantación de esta semilla. El problema no acaba ahí. Más de 15 millones de etíopes están actualmente empleados en ese sector, por lo que el fin del café supondría una catástrofe a nivel humano y económico. Por el momento, el estudio aconseja a los agricultores que eleven las plantaciones 32 metros de altitud cada 10 años para así contrarrestar los efectos del cambio climático y seguir produciendo uno de los alimentos más consumidos (y disfrutados) en todo el mundo.  

Por Jara Atienza

Etiquetas: Salud Contaminación