El calentamiento global y sus consecuencias para la salud

Hablamos de la incidencia del calentamiento global y sus consecuencias en la salud humana con Joan Ballester, profesor en el instituto de Salud Global de Barcelona.

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Joan Ballester, experto en calentamiento global, es licenciado en matemáticas por la Universidad Politécnica de Cataluña y graduado superior en Meteorología y Climatología por la Universidad de Barcelona. En 2005 obtuvo el título de Máster en Océano, Atmósfera y Superficies Continentales en la Universidad Paul Sabatier y en la actualidad es Assistant Research Professor en IS Global, el instituto de Salud Global de Barcelona. 

—360: Según la Dra. Margaret Chan, directora general de la OMS, el cambio climático continuado tendrá profundas consecuencias negativas en algunos de los determinantes sociales y ambientales de la salud, como los alimentos, el aire y el agua. ¿El calentamiento global es ya un problema de salud pública?

—Joan Ballester: El cambio climático, existe, ya se manifiesta y sí es un problema de salud pública, porque está teniendo impacto sobre los patrones climáticos que existen en los distintos países. Básicamente lo que hace es aumentar de manera generalizada las temperaturas del planeta y mover los patrones de lluvia, de modo que hay algunos países donde estaban acostumbrados a que lloviera donde ya no lo hace como hasta ahora, y hay otros lugares en los que hay un incremento. Hay otros cambios, como el aumento del nivel del mar, que produce transformaciones sobre la costa. Todo esto tiene efectos sobre la salud, sobre la producción agrícola, etc. Y, efectivamente, afecta a la disposición de alimentos y a la calidad del agua, entre otras cosas. 

—360: ¿Es posible establecer patrones de comportamiento y de actividad que permitan adelantarse a futuros desastres naturales para prevenir sus consecuencias? 

—Joan Ballester: El cambio climático es predecible si se entra en los supuestos. Es decir, si presuponemos un cierto nivel de emisiones de gases de efecto invernadero, entonces habrá un cierto grado de calentamiento –siempre limitados por las incertidumbres– y esto tendrá un impacto sobre la variabilidad climática, por ejemplo en las latitudes europeas. Lo que los modelos climáticos dicen es que el deshielo ártico producirá una disminución del contraste térmico entre el Ártico y los trópicos. El deshielo quita esa ‘manta blanca’ que actúa como manta térmica haciendo que el Ártico se caliente a un ritmo muy superior al que se experimenta en el resto del planeta. El hecho de que disminuya este contraste es lo que produce que aumenten los ciclones en las latitudes medias, como la europea, y de que haya más variabilidad climática: zonas con sequía vivirán épocas alternas de lluvias torrenciales. 

«A causa del calentamiento global, el deshielo disminuirá el contraste térmico entre el Ártico y los trópicos»

—360: Aumento del número de fallecidos por olas de calor, aumento de los desastres naturales y cambios de la distribución de enfermedades potencialmente mortales. ¿Hemos empezado a sufrir las consecuencias ya en España, o aún lo vemos como algo lejano?

—Joan Ballester: Las temperaturas en España han aumentado un grado en las últimas tres décadas. Esto ha sido cuantificado, es inédito y es una consecuencia directa del cambio climático inducido por el ser humano. 

—360: Las áreas urbanas son especialmente sensibles al cambio climático, y a la vez las tendencias demográficas indican que cada vez nos concentramos más en las ciudades. ¿Cómo se puede mitigar ese riesgo urbano? 

—Joan Ballester: La clave no está en mitigar, sino en adaptarse. ¿Cómo nos podemos adaptar? Yo conozco el caso de Barcelona, donde existe el plan clima que se acaba de presentar. El primer paso es hacer estudios científicos para ver cuáles son las áreas de las ciudades más vulnerables: no es lo mismo un barrio pobre que un barrio rico, ni uno muy urbanizado que uno con muchos jardines y estructura horizontal, no es lo mismo un lugar con proporción alta de gente mayor que uno con gente joven. Describir todo esto es muy importante a la hora de decidir dónde se hacen las medidas de adaptación. Básicamente, lo que se puede hacer es poner parches. El cambio climático en las ciudades es difícil de paliar. Lo más obvio es poner aires acondicionados, pero también se pueden poner azoteas con vegetación, reducir contaminación por tráfico… Pero todo es un working progess, un trabajo que se está desarrollando por iniciativa, sobre todo, de asociaciones de ciudades que se han juntado para desarrollar estrategias.  

—360: ¿Cuál es el papel que juega la investigación médica en la lucha contra el cambio climático?

—Joan Ballester: El cambio climático tiene muchas implicaciones. Son tantas las actividades del ser humano que dependen del clima y del tiempo que, cuando cambia esto, hay repercusiones sobre muchas áreas distintas. La investigación médica es solo una consecuencia del cambio climático, para poder estudiar todo aquello que es más sensible para el organismo humano. Es igual de importante que la investigación sobre la seguridad alimentaria, la que estudia los patrones migratorios… Por ejemplo, muchos estudios médicos están centrados en los campos de refugiados, donde la población es más vulnerable y, por tanto, siente cualquier cambio del clima de manera mayor. 

«Las temperaturas en España han aumentado un grado en las últimas tres décadas por acción directa del ser humano»

—360: En IS Global mantenéis una presencia estable en Bolivia, Marruecos o Mozambique. Trabajando sobre el terreno, ¿cuál es el mayor problema? 

—Joan Ballester: Aunque yo no esté trabajando sobre el terreno, después de hablar con científicos que están en Mozambique, por ejemplo, lo que se ve es otro tipo de realidad. Obtener los datos y realizar campañas son iniciativas muy costosas desde un punto de vista humano y logístico. Hay que conectar con las personas del lugar, enseñarles cómo hay que adoptar las medidas, hay que tomar muestras… 

—360: ¿Es suficiente con los fondos de la cooperación internacional?

—Joan Ballester: Es cierto que nos encontramos que, con la crisis económica, uno de los grandes hachazos fue para la investigación. Siempre parece que en este país, y quizá en otros también, la investigación es la última de las prioridades y somos los que primero recibimos los recortes. Esto lo que hace es destruir los cimientos que se han creado durante muchos años, que cuestan mucho construir y que necesitan una financiación permanente. Lo que se ha tardado años en construir, se destruye en un instante.

Por Alejandra Espino

Etiquetas: Entrevista Contaminación