¿Conoces la huella climática de la alimentación?

La demanda de alimentos destinados a la alimentación humana genera una gran problemática si la ubicamos en el contexto de cambio climático y de la insostenibilidad del modelo de producción actual.

huella climática de la alimentación

El incremento de la demanda de alimentos destinados a la alimentación humana es uno de los desafíos globales más importantes del s. XXI debido, en gran parte, al aumento demográfico. Este incremento de la demanda genera una gran problemática todavía mayor cuando se ubica en un contexto de cambio climático e insostenibilidad del modelo de producción y consumo actual. Y eso es lo que se denomina huella climática de la alimentación. 

La producción ecológica disminuye la huella climática de la alimentación

Precisamente, la producción de alimentos es una de las actividades humanas con mayor impacto ecológico, en España las emisiones de GEI asociadas al sector agroganadero en el año 2017 suponían el 12 % de las emisiones totales. Sin embargo, no todos los sistemas de producción de alimentos tienen el mismo impacto: según la FAO la producción ecológica de alimentos puede reducir entre un 48 y un 66 % las emisiones respecto a la producción no ecológica. Tampoco todos los alimentos tienen la misma huella de carbono asociada a su producción, de hecho los productos de origen animal son responsables de entre el 56-58 % de las emisiones totales de GEI de la producción de alimentos, mientras que solo proporcionan el 37 % de nuestra ingesta de proteínas y el 18 % de las calorías.

En relación con el sistema de producción, pero especialmente con el modelo de consumo, nos encontramos con un gran problema: el transporte. En 2011 debido a la importación de alimentos se emitieron 4,2 millones de toneladas de CO2eq a la atmósfera. Se estima que la huella de carbono de los alimentos producidos localmente es entre 5 y 40 veces menor que la media.

Además, esta problemática está íntimamente relacionada con el modelo de producción y consumo que fomenta el uso de productos, de alimentos en este caso, en proporciones innecesarias. La transición alimentaria experimentada en muchos países, entre ellos España, implica una evolución hacia la denominada “dieta western” o occidental, con un alto consumo de carne y de productos de origen animal: rica en grasas, especialmente grasas saturadas, azúcar y sal, y pobre en micronutrientes, fibra dietética y fitoquímicos bioactivos importantes. Unidas a cambios en el estilo de vida, principalmente asociados con una urbanización rápida, tales transiciones, van acompañadas a menudo de un aumento de enfermedades crónicas no transmisibles relacionadas con la dieta.

Como respuesta a esta problemática, la Iniciativa CeroCO2 de ECODES ha desarrollado una nueva calculadora de Alimentación completando así, con una nueva fuente de emisión, las calculadoras de huella de carbono dirigidas a la ciudadanía presentes en su página web. Estas calculadoras han resultado hasta la fecha una potente herramienta de concienciación y divulgación, sobre el impacto ambiental de las actividades cotidianas. Solo en 2019, más de 120 ciudadanos han calculado y compensado sus emisiones a través de las calculadoras de CeroCO2, llegando a compensar entre todos 934 Tn de CO2 eq.

Con esta nueva calculadora cualquiera puede calcular su huella de carbono alimentaria anual teniendo en cuenta su tipo de alimentación, la procedencia de los alimentos y como han sido producidos, o la huella de carbono de una comida puntual.

¿Todavía no has calculado tu huella de carbono?

Puedes calcularla accediendo a la calculadora desde https://ceroco2.org/calculadoras/

Para generar los factores de emisión necesarios para la calculadora desde ECODES realizaron un estudio sobre el impacto de la alimentación en el clima. Valoraron diferentes alternativas alimentarias (veganismo, vegetarianismo, dieta mediterránea y dieta media española), así como diferentes procedencias de los alimentos (km0, nacional e internacional) y también si los alimentos habían sido producidos ecológicamente o no. Las conclusiones más importantes extraídas de la investigación son:

  1. La opción alimentaria climáticamente más favorable es la alimentación vegana de km0, es decir, producción local y ecológica. Pero, además, el veganismo es la alternativa alimentaria que menos emisiones de GEI tiene asociadas con cualquiera de las opciones de procedencia y producción de los alimentos.
  1. Las mayores reducciones de emisiones de GEI suceden al pasar de dietas con alto contenido en alimentos de procedencia animal a otras mayoritariamente basadas en productos de origen vegetal. Pasar de la dieta media española a una dieta vegana puede reducir hasta el 50% de tu huella de carbono.
  1. Pero incluso si no quieres cambiar tu dieta, simplemente con cambiar la procedencia y tipología de producción de tus alimentos puedes reducir entre un 50 % y un 90 % las emisiones asociadas a tu alimentación.

Bibliografía

Si te interesa profundizar en el tema no te pierdas el Informe “Prevención de la contaminación e impacto climático en función de la selección de las diferentes alternativas de alimentación”, realizado por ECODES con el apoyo de Ministerio para la Transición Ecológica. https://ecodes.org/documentos/4_Documentacion-MITECO.pdf

También te recomendamos la lectura del libro de “Recetas de Cocina Comprometida por el Clima” https://ecodes.org/notas-de-prensa/libro-recetas-comprometidas-por-el-clima

Etiquetas: Contaminación

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