Iñaki Alonso: arquitecto sostenible

El arquitecto sostenible Iñaki Alonso lleva más de veinte años remando a contracorriente del modelo urbanístico imperante. Para este profesional, la arquitectura debe recuperar su papel como agente transformador de las relaciones sociales y responder al desafío del cambio climático a través de la reutilización y la eficiencia energética.

Miniatura

Le va bien el apodo de “arquitecto antisistema”. Iñaki Alonso (Madrid, 44 años) lleva más de veinte años remando a contracorriente del modelo urbanístico imperante. Está convencido de que fue la construcción la que nos metió en la crisis y de que es la construcción la que nos puede sacar de ella. Y es consciente de su capacidad de influencia: “Los arquitectos tenemos mucho poder y podemos transformar el modelo”.

“Estudié y me licencié en arquitectura por empeño y vocación”, cuenta a DKV 360 durante una conversación telefónica. En ese entonces, Alonso ya tenía claro que quería enfocar su carrera hacia una arquitectura diferente, guiada por la lógica de la naturaleza. “Los edificios son actualmente responsables del 40% de las emisiones de CO2, pero en la universidad nadie me habló de temas medioambientales ni sociales”.

La arquitectura, un reflejo social

El desdén por los efectos negativos que el sector de la construcción, en todas sus facetas, causaba sobre el medio ambiente, estimuló aún más las inquietudes de aquel estudiante. “Nos dirigíamos a un modelo de desarrollo caótico, pero en la universidad nos preparaban para ser esos arquitectos mediáticos que compiten por ver quién logra el reto más estrambótico”, recuerda. “Es la consecuencia del efecto Guggenheim: edificios raros que no llevan a ningún sitio. Hemos crecido en esa cultura y eso es lo que nos han enseñado. Pero no es más que un reflejo de la sociedad del espectáculo que hemos creado, donde prima lo llamativo, desde una perspectiva banal. La arquitectura ha funcionado así”.

Su relación con la naturaleza siempre había sido intensa: “Durante los primeros 40 años de mi vida disfruté de un lugar en el campo, en Sepúlveda (Segovia), donde iba todos los fines de semana. Empecé a ver que desaparecían los cangrejos; luego se morían los olmos, las abejas y los conejos”. Pero el catalizador de su “activismo profesional” fue un libro que cayó en sus manos en los 90, Los límites del crecimiento.

Iñaki Alonso, un transformador social a través de la arquitectura

Su inconformismo le llevaría a fundar en 2001, junto a su compañero Álvaro Guerrero, el estudio de arquitectura sAtt, con sede en Madrid, que se convertiría en su campo de acción. Durante los primeros 10 años de andadura, enfocaron su actividad a la ecología medioambiental, desarrollando procesos de construcción con menor impacto. Hace cinco años decidieron dar un paso más e introdujeron la ecología social, esto es, cómo generar procesos abiertos para que el cliente participe en el modelo de su vivienda. En definitiva, para que la gente pueda decidir cómo quiere vivir.

En efecto, la sostenibilidad tiene que ir de la mano de otros factores. “A nivel de edificios, tenemos un problema muy grande de pobreza energética, un patrimonio muy mal aislado que, desde los años 80, se ha construido bajo una normativa muy poco exigente. Luego, a partir de 2007, empezó la crisis y no hemos construido prácticamente”, explica. “Tenemos que transformar toda nuestra sociedad, desde la manera en que producimos energía hasta la manera en la que habitamos”.

Etiquetas: Urbanismo