Los costes del cambio climático

“Nunca antes la humanidad se ha enfrentado a una crisis ambiental de tal magnitud”. Mario Rodríguez, director de Greenpeace España, desgrana las consecuencias que tendría no actuar contra el cambio climático.

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De la Cumbre del Clima de París cabría esperar que los líderes mundiales se tomaran en serio las recomendaciones de la comunidad científica internacional y pasasen de las palabras a los hechos en una acción coordinada y ambiciosa a escala planetaria. Si no actuamos urgentemente contra el cambio climático, sus efectos serán irreversibles y afectarán a las futuras generaciones durante cientos de años:

  1. La temperatura de la superficie del planeta ha aumentado unos 0,74ºC en el último siglo. En Europa este aumento es de 0,95ºC y en España se ha incrementado en 1,5ºC en las tres últimas décadas. En algunas zonas, como Murcia, subió 2ºC. Se prevé que aumente entre 1,1ºC y 6,4ºC para el año 2095. El nivel del mar subió por término medio entre 10 y 20 cm durante el siglo XX y para el año 2100 se prevé una subida adicional de entre 19 y 58 cm. En la costa atlántica española, Cantabria llegó a 3,5 mm/año. Por otro lado, la subida anual del nivel del mar en la década de los sesenta no llegaba a los 2 mm, y en la actualidad está próxima a los cuatro, respecto a los últimos años del siglo XIX. Cada vez se detecta una mayor emigración de millones de personas motivadas por las dificultades que encuentran para mantener su forma de vida. De hecho, comienza a haber “refugiados por el cambio climático”. A mediados de los años 90 se contabilizaron 25 millones de refugiados por condiciones medioambientales y 22 millones de personas refugiadas por motivos “convencionales”. En 2050 se estima que el número de “refugiados por el cambio climático” podría ascender a 150 millones de personas.
  2. En Europa, las pérdidas económicas por los fenómenos meteorológicos extremos durante los últimos 20 años se han incrementado de 5.000 millones a 11.000 millones de dólares debido al aumento en su frecuencia e intensidad. Los países menos desarrollados tienen menor capacidad adaptativa y son más vulnerables a los impactos del cambio climático. Se prevé un incremento de la brecha entre países ricos y pobres, ya que en los más pobres, a los efectos derivados de la pérdida de vidas humanas se sumarán los impactos sobre las inversiones productivas y sobre la economía.
  3. En España se espera una subida del nivel del mar de entre 10 y 68 cm para final de siglo. Las zonas más vulnerables son los deltas y las playas. Buena parte de las zonas bajas costeras se inundarán: deltas del Ebro, Llobregat, Manga del Mar Menor y costa de Doñana. Muchas playas de Cantabria y del País Vasco van a quedarse sin arena. La variación en el flujo del oleaje afectará a las playas de la Costa Brava, las Islas Baleares y el sur de las Islas Canarias. Esto tendrá repercusiones tanto a nivel ecológico como económico, por ejemplo, afectando a las infraestructuras y al sector turístico.
  4. Como país más árido de Europa, la temperatura media de España ha subido 1,5ºC, más de tres veces la subida a nivel mundial. El país ha entrado en una clara africanización del clima peninsular. El cambio climático produce, entre otros efectos, el agravamiento de los periodos de sequía, con una previsible disminución del 20% de las precipitaciones para 2100 y el aumento de la frecuencia e intensidad de los incendios forestales. La intensidad y la recurrencia de los incendios forestales están teniendo efectos dramáticos sobre nuestro suelo, con efectos irreversibles en algunos casos. Se puede asegurar que el cambio climático hará que parte de los ecosistemas acuáticos continentales españoles pasen de ser permanentes a estacionales y algunos desaparecerán. La biodiversidad de muchos de ellos se verá reducida. Algunos ejemplos son las migraciones altitudinales de especies vegetales que tienen lugar en el macizo de Montseny o en la Sierra de Guadarrama; o los cambios en los ciclos reproductivos y de migración en algunas aves como el papamoscas cerrojillo.
  5. Se prevén descensos de la producción agrícola de entre un 15 y un 30% en la mayor parte del país. Los cultivos de regadío como el arroz serán de los más afectados.
  6. Desde 1894 se aprecia una pérdida de casi un 85% de la superficie glaciar de los Pirineos. La extensión glaciar ha ido disminuyendo en estos 100 años, acelerándose en los últimos decenios. De mantenerse esta línea, es previsible la extinción total de los glaciares españoles en un período muy breve. A finales del siglo XX los Pirineos conservaban 570 hectáreas de superficie glaciar; actualmente solo quedan 300 hectáreas de nieves perpetuas en España y la cifra baja día a día. Los científicos estiman que si se mantiene la tendencia actual su desaparición será completa entre 2015 y 2020.

En todos los sectores (industria, generación de energía, transporte, agricultura, edificación, gestión de residuos) es urgente poner en marcha medidas para reducir las emisiones, y todos los países tienen que hacer esfuerzos para su mitigación, bajo el principio de las responsabilidades compartidas pero diferenciadas, teniendo en cuenta sus emisiones históricas y su grado de desarrollo e industrialización.

La cuestión ya no es si cambiará el modelo energético hacia el ahorro, la eficiencia y las renovables, sino si los líderes políticos sabrán conducir esta transformación, que afectará a todos los aspectos de la sociedad, para que ocurra de modo urgente, racional y haciendo que sus beneficios alcancen a la totalidad de la ciudadanía.

Mario Rodríguez, director de Greenpeace España

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