¿Nos acercamos a la sexta gran extinción?

La comunidad científica advierte que la alarmante pérdida de biodiversidad y el exceso emisiones de CO2 pueden llevar a otra extinción masiva. El MIT ha dado una fecha límite si no ponemos remedio: el siglo que viene.

sexta extinción

Mientras el mundo entero centra sus esfuerzos en impedir que la temperatura media global suba este siglo más de dos grados, hay otra emergencia, no menos importante, que está quedando en segundo plano. El último informe de WWF es tajante: en las últimas tres décadas, la población mundial de vertebrados (peces, aves, mamíferos, anfibios y reptiles) ha disminuido un 60%. «A diferencia de la polución atmosférica y el calentamiento global, las especies que desaparecen no tienen reversión posible», advertía el director de Conservación de la ONG en España, Enrique Segovia. ¿Puede ser esto el principio de la sexta extinción? 

  1. La sexta extinción, presente ya en varios estudios científicos
  2. Un peligro para la civilización humana
  3. ¿Cómo proteger la biodiversidad?

La sexta extinción, presente ya en varios estudios científicos

En la prestigiosa publicación de la Academia Nacional de las Ciencias de Estados Unidos (PNAS) han ido más allá:  «Una aniquilación biológica de la vida silvestre en las últimas décadas significa que una sexta extinción masiva en la historia de la Tierra está en marcha y es más grave de lo que se temía». Es una de las conclusiones de un reciente estudio, en el que los científicos analizaron especies comunes y raras y encontraron que se han perdido miles de millones de poblaciones regionales o locales. Culpan de ello a la superpoblación humana y el consumo excesivo, y advierten de que esto amenaza la supervivencia de nuestra civilización, con un breve lapso de tiempo para actuar. Segovia advierte, en esta línea: «Si queremos detener esta pérdida de biodiversidad, el camino es claro: modificar nuestra forma de consumir. Empezando por Consumir menos».

Otro estudio reciente del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) incluso ha puesto una fecha: 2100, si seguimos alterando el equilibrio químico de los océanos por la emisión cada vez mayor de CO2 la atmósfera. Especialmente, si esto afecta a la cantidad del carbono contenida en sus aguas, tendría consecuencias imprevisibles. «En el pasado geológico, estos desequilibrios se asociaron a las extinciones masivas», declaraba públicamente el responsable del informe, Daniel H. Rothman.

Un peligro para la civilización humana

La manera en que se vierten las conclusiones de este estudio, y del de la PNAS, denota que el habitual tono de sobriedad y contención de la comunidad científica se ha encendido unos cuantos grados: «La pérdida masiva de vida silvestre representa un asalto aterrador sobre los cimientos de la civilización humana». El doctor Gerardo Ceballos, de la Universidad Nacional Autónoma de México y director del informe, declaró a los medios en este sentido que la situación se ha agravado tanto «que no sería ético no usar un lenguaje fuerte».

La investigación analizó datos de 27.500 especies de vertebrados y encontró mermas poblacionales alarmantes. Muchas son especies comunes. No hace falta ir muy lejos para darse cuenta. Ceballos incluso da un ejemplo personal: «Solíamos ver anidar golondrinas cada año en mi casa cerca de la Ciudad de México, pero desde hace una década, ya no viene ninguna».

Los científicos descubrieron, durante el desarrollo del estudio, que un tercio de las miles de especies que pierden poblaciones actualmente no se consideran en peligro de extinción, y que hasta el 50% de todos los animales que existen (a nivel individual) se han perdido en las últimas décadas. También arroja datos detallados para los mamíferos terrestres, de los que casi la mitad han reducido el 80% de sus áreas de ocupación el último siglo. El informe concluye que miles de millones de poblaciones de mamíferos, aves, reptiles y anfibios se han perdido en todo el planeta en las últimas décadas, lo que les lleva a asegurar que estamos «ante el peligro de una sexta extinción masiva, que ya ha progresado más de lo que se pensaba».

¿Cómo proteger la biodiversidad?

A modo de advertencia, los científicos señalan: «La aniquilación biológica resultante obviamente tendrá graves consecuencias ecológicas, económicas y sociales. La humanidad finalmente pagará un precio muy alto por la aniquilación del único conjunto de vidas que conocemos en el universo». El tono apocalíptico empleado tiene un fin: que la humanidad en general, y quienes tienen en su mano la toma de decisiones en particular, reaccionen. Desde la PNAS apuntan que, si bien las medidas para frenar el declive siguen siendo posibles, las perspectivas empiezan a ser preocupantes: «Todas las señales apuntan a ataques cada vez más dañinos a la biodiversidad en las próximas dos décadas si no cambiamos nuestra forma de producir y consumir, lo que pinta un panorama sombrío del futuro de la vida, incluida la vida humana». 

La vida silvestre se extingue debido a la destrucción del hábitat, la caza excesiva, la contaminación tóxica, la invasión de especies exóticas y el cambio climático. Pero los científicos del estudio plantean, con inédita unanimidad, una causa final alineada con las teorías radicales que plasmara en 1968 Paul Ehrlich en su controvertido libro The Population Bomb: «La superpoblación humana y el consumo excesivo de recursos, especialmente por los países desarrollados».

Atajar el crecimiento poblacional previsto para este siglo, en el que llegaremos a ser 10.000 millones sobre la Tierra, es prácticamente imposible. Por eso el director del estudio ha reclamado la necesidad de una institución internacional para financiar la conservación mundial de la vida silvestre: «No tenemos mucho tiempo. Hay que actuar ahora», ha zanjado. 

Por Luis Meyer.

¿Estamos ante una extinción masiva?

 

Etiquetas: Contaminación

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