Liderazgo femenino, una inversión segura y rentable

El mapa empresarial español continúa reflejando la brecha entre hombres y mujeres. Sin embargo, las compañías cada vez demandan más el liderazgo y el compromiso femenino. Ana Bujaldón, presidenta de la Federación Española de Mujeres Directivas (Fedepe), analiza las claves para la igualdad en el siglo XXI.

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Nos encontramos con afirmaciones incuestionables. Las cifras y los estudios, públicos o privados, evidencian una misma realidad. Las mujeres estamos más preparadas académicamente, somos eficientes en el entorno profesional, somos rentables para nuestros objetivos profesionales y tenemos voluntad por crecer en nuestra carrera laboral. Entonces, ¿por qué el porcentaje de representación femenina continúa siendo ampliamente minoritario, año tras año, década tras década, allí donde se toman las decisiones en la empresa?

A principios de los años noventa, Fedepe comenzó a plantear este desequilibrio entre mujeres y hombres en las posiciones decisivas dentro del ámbito empresarial y económico. La sensibilidad entonces de las administraciones públicas y de las organizaciones empresariales hacia la cuestión de la igualdad de género en el liderazgo empresarial y hacia la falta de oportunidades de promoción para las mujeres de su plantilla era, prácticamente, anecdótica. El acceso al mercado laboral mostraba síntomas de haberse normalizado y con ello parecía que se habría alcanzado la igualdad. «El resto vendrá sólo», «es cuestión de tiempo», «la siguiente generación será la que forje el cambio». Durante mucho tiempo, concretamente 25 años, hemos escuchado estos mismos argumentos cuando planteamos la premisa que es la razón de ser del trabajo de Fedepe: ¿Por qué no hay más mujeres líderes en todos los ámbitos?

Reunimos en Nueva York, en el marco de la 59 CSW de Naciones Unidas, a expertas nacionales e internacionales para analizar la situación y buscar ejes estratégicos de acción para invertir una situación que se perpetúa por factores no objetivos ni naturales. Era nuestro primer evento dentro de Fedepe Internacional. En la mesa redonda se abordaron temas clave como la necesidad de políticas públicas que entiendan la corresponsabilidad como lo que es, como el reparto equilibrado de las responsabilidades y obligaciones en los cuidados y trabajos domésticos. Reparto entre mujeres y hombres, pero también desde la corresponsabilidad de las instituciones y de las empresas, facilitando el equilibrio de la vida personal y laboral. También se incidió en el hecho de que las empresas necesitan a las mujeres. Su liderazgo femenino es un valor estratégico desde el punto de vista empresarial por varias cuestiones: la diversidad en el enfoque garantiza entornos creativos e innovadores; favorece la empatía con el mercado, donde las mujeres somos mayoría como consumidoras; e incluso hay un estudio académico de EEUU que afirma que una masa crítica de mujeres en alta dirección garantiza menores índices de corrupción y mayor cumplimiento de las exigencias fiscales.

Todo esto nos ofrece un escenario idóneo para el empoderamiento de las mujeres en el ámbito empresarial. Este empoderamiento se manifiesta de múltiples formas y en Fedepe somos optimistas respecto a su posible evolución. En primer lugar, observamos cierta voluntad de cambio real en las leyes aprobadas recientemente en la UE; el tema se empieza a considerar como prioritario, de importancia estatal y supraestatal. En segundo lugar, el incremento de la actividad emprendedora de las mujeres. Ante el entorno hostil actual para las mujeres: desempleo, precarización, horarios imposibles para conciliar, brecha salarial, falta de valoración del trabajo a través de promociones o incentivos, barreras en el acceso a la financiación o a la reincorporación al mercado laboral desde el desempleo, las mujeres reaccionan intentando tomar las riendas de su futuro profesional y su autonomía económica desde el emprendimiento. Esta tendencia es incipiente. Apenas un tercio de las empresarias somos mujeres actualmente. 

Igualmente, también constatamos cierto cambio en la cultura corporativa de algunas compañías. Empresas punteras que han interiorizado que el futuro de su actividad y resultados, según las necesidades del siglo XXI, está ligado íntimamente a contar con más mujeres en todos los escalones de la empresa. Porque, además, otra característica de este nuevo entorno profesional es que este liderazgo femenino tiene que ser plural y numeroso, representativo de la sociedad. En definitiva, contar con más liderazgo femenino en las empresas es una apuesta segura y rentable.

Etiquetas: Opinión

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