Bienvenidos, cíborgs. Innovación sostenible al servicio de la salud

El universo del big data y las tecnologías más punteras están revolucionando los tratamientos médicos. Los avances son imparables: desde una simple app hasta los conocidos como cíborgs, criaturas compuestas de elementos orgánicos y dispositivos cibernéticos. Comienza la edad de oro para el sector tecnológico en el campo de la salud.

Miniatura

La foto de pasaporte de Neil Harbisson es peculiar. En ella aparece un hombre con una cabellera rubia cortada ‘a tazón’ de la que emerge una antena cibernética. Podría decirse que este músico británico de padre irlandés y madre catalana nacido en Londres y criado en Mataró es el Terminator moderno, un androide del siglo XXI. Aunque cíborgs −una abreviación para el cybernetic organisms− sería el término más exacto. Y el oficial: Harbisson fue la primera persona reconocida como cíborg por un Gobierno. Sucedió en 2004, después de conseguir que la administración británica aceptara su foto con el eyeborg en dicho documento de identidad.

Tampoco había mucho margen de elección: el eyeborg, un dispositivo diseñado por él mismo, no es ningún accesorio de quita y pon, sino que está conectado a su cerebro. Consiste en un sensor y una antena que envía señales a un chip implantado en su cráneo. Hasta que comenzara a utilizar este dispositivo, Harbisson no sabía lo que era percibir el color: una extraña enfermedad congénita llamada acromatopsia limitaba su visión al blanco y negro. Lo que consigue su eyeborg es convertir las frecuencias de luz en vibraciones. Ahora Harbisson puede distinguir los colores, no a través de la vista, sino del oído. Es decir, ha desarrollado un séptimo sentido, del que carecemos el resto de los seres humanos: el de escuchar los colores.

Además de un mero dispositivo funcional, el eyeborg también es para Harbisson símbolo de lucha: su objetivo es defender el derecho de las personas a poder ser cíborgs, incorporando tecnología a sus cuerpos, motivo por el que creó la Cyborg Foundation. Artísticamente, se dedica a componer música traduciendo los colores en sonidos o a pintar cuadros practicando el camino inverso. Harbisson está convencido de que lo que ahora resulta un caso extraño, en el futuro será algo habitual.

Los predecesores de los cíborgs: los wearables y biowearables 

“Este es el futuro de los wearables: la integración total. Y acabamos de empezar”. Es el eslogan con que la empresa Chaotic Moon presentaba sus Tech Tats, los nuevos tatuajes que vigilan la salud. Sí, como lo oyen. Se trata de un adhesivo similar a un tatuaje temporal que mide constantes vitales y permite ‘llevar puesta’ la información personal. Los Tech Tats pretenden recoger, almacenar, enviar y recibir datos (como la temperatura y el pulso, entre otras constantes vitales) que ayuden a detectar los primeros síntomas de una enfermedad. No son los primeros dispositivos disponibles en el mercado: también existen otros como el Fitbit o el Apple Watch, pero ¿qué hay más ligero y adaptable que un tatuaje? ¿Será éste el primer paso hacía la era de los cíborgs?  

Los creadores los enmarcan en el concepto de biowearables: tecnología ponible que interactúa con el cuerpo. El dispositivo incluye una pintura que conduce la electricidad, sensores y un microcontrolador ATtiny85, que almacena y envía los datos. El diseñador del hardware de Chaotic Moon, Eric Schneider, considera que se trata de “algo más que un contador de pasos [para hacer ejercicio]” y que está más dirigido al uso médico, “porque en la actualidad ya existen muchos dispositivos de monitoreo de la salud, aunque ocupan mucho espacio”. Si el facultativo observase cualquier problema, sería él quien se pondría en contacto con el paciente.

El avance de la tecnología va al compás de la reducción del coste de investigación. Es por ello que están abriéndose, tanto en las empresas como en la Universidad y las instituciones públicas, infinitas líneas de investigación y desarrollo.  El precio de la innovación y la accesibilidad a los nuevos inventos está siempre en el epicentro del debate. Las apps son, hasta ahora, la herramienta más extendida: el 90% son gratuitas. La mayoría están basadas en la dieta y el ejercicio y casi una cuarta parte en las enfermedades crónicas. Según un estudio publicado por el IMS Health Institute, la salud y el bienestar son, tras el ocio, los sectores con más presencia en las plataformas de descarga.

El mismo estudio revela que una tercera parte de los médicos en Estados Unidos ha comenzado a prescribir aplicaciones de salud para sus pacientes. Cuando estos últimos recibieron las prescripciones, sus tasas de adherencia a 30 días fueron un 10% superiores a las de los pacientes que habían descargado las mismas aplicaciones por su cuenta. Es solo una muestra más de que nos encontramos en el comienzo de una revolución que pretende transformar el campo de la salud. Y, a pesar de que actualmente veamos a los cíborgs como algo lejano, la realidad es que podríamos convertirnos en uno de ellos antes de lo que creemos.

Comentarios


También te puede gustar...

planeta salud
Planeta Salud: la nueva estrategia de DKV contra el cambio climático
contaminación del aire interior
Cómo evitar la contaminación del aire interior en tu hogar
exposoma
Exposoma: una forma más completa de medir las exposiciones ambientales y sus consecuencias en la salud