Tecnologías para mejorar la sociedad

No hay una definición exacta de cómo debe ser un buen emprendedor social, pero si se observamos los casos de éxito podemos concluir que son personas visionarias, generalmente jóvenes, con un gran sentido ético, y que no se rinden ante las adversidades. Conocen perfectamente la situación de su entorno y saben que el secreto del triunfo reside en caminar poco a poco, superando las barreras y obstáculos que siempre existen a la hora de emprender, apoyándose siempre en su ilusión por mejorar las cosas.

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¿Cuál es el resultado de combinar innovación, emprendimiento, sostenibilidad y acción social? A través de esta unión de factores las empresas pueden aportar un valor añadido a la sociedad. Se trata de un modelo de negocio hasta hace unos años inexplorado, pero que hoy irrumpe con fuerza. ¿El reto de las empresas sociales? Crear riqueza transformando el entorno que las rodea.

Así lo precisa la Confederación Empresarial Española de la Economía Social (CEPES): «Eficiencia económica y empresarial y progreso social son criterios compatibles». Los datos corroboran, además, que durante la crisis este tipo de negocios ha cobrado aún más fuerza: desde 2007, se han creado 20.000 nuevas empresas sociales, lo que representa el 12% del PIB español.

Son muchas las personas con el convencimiento de que es posible generar puntos de encuentro entre las necesidades de la población y las respuestas que pueden dar los nuevos proyectos empresariales, de manera rentable y duradera en el tiempo.

El emprendedor social tiene que aunar lo que se conoce como “triple resultado”: que su proyecto empresarial solucione un problema social o medioambiental y, paralelamente, obtenga beneficios económicos. No es tarea fácil equilibrar esta balanza; pero existen muchos casos de negocios disruptivos. En este reportaje vamos a analizar iniciativas empresariales que han sabido aprovechar las oprtunidades que ofrece la revolución tecnológica. La eliminación de barreras espaciotemporales que ha permitido Internet ha servido para que la búsqueda de soluciones a problemas cercanos se extienda para tener un impacto a nivel global.

Emprendimiento 2.0

Un ejemplo de cómo emprender de manera social lo encontramos en el proyecto Música para despertar. Pepe Olmedo, un psicólogo y músico granadino, advirtió –basándose en conclusiones de varios estudios– que la memoria musical es lo último que olvidan los enfermos de Alzheimer. Así, decidió desarrollar un aparato musical digital que pudiera utilizarse en residencias y hospitales. Escuchar la música que les ha acompañado a lo largo de su vida produce cambios en el estado mental de los enfermos. Según explica Olmedo, «se muestran resultados positivos en la agitación y ansiedad de nuestros participantes, mejoras en su calidad de vida, en su estado de ánimo, en sus recuerdos, en su estado físico y fisiológico, en su socialización, así como el efecto que se traspasa a familiares y trabajadores con este tipo de pacientes. Los resultados son asombrosos».

La financiación de proyectos como el de Pepe Olmedo llega a través de los distintos concursos y presentaciones que llevan a cabo muchas de las empresas y centros educacionales de nuestro país. Música para despertar se presentará al premio Jóvenes Emprendedores Sociales, creado por la Universidad Europea a través de su fundación, y que dotará de 3.000 euros a sus ganadores.

Inhealth es otra iniciativa enmarcada dentro del fenómeno de la telemedicina. Puesto en marcha por dos emprendedores, Juan y Javier, permite gestionar el historial médico de una persona, controlar su alimentación o establecer sus retos de salud desde el teléfono móvil. «Nace de una historia personal de un trabajador de la empresa que debido a su enfermedad acudía a diferentes centros médicos con la típica carpeta de gomas azules que todos tenemos guardada en el armario del comedor de nuestra casa, con todos sus informes médicos, y pensó que habría que buscar una solución para no llevar siempre consigo toda esa documentación: informes, analítica, radiografías…», explican.

Otro proyecto realmente interesante es EscueLab. La plataforma, creada por un grupo de jóvenes de diversas disciplinas (científicos, diseñadores y publicistas) tiene como objetivo llevar la ciencia a los más pequeños y despertar su vocación en este terreno. Sus impulsores sostienen que «la comunicación con los colegios y sus educadores es esencial. Tratamos de adaptar nuestros talleres al contexto específico de cada comunidad educativa y por ello realizamos un contacto previo con ellos». Su último triunfo es lograr una recaudación de 1.400 euros para proporcionar talleres científicos gratuitos a 280 niños y niñas en riesgo de exclusión. EscueLab está subvencionado por la Fundación Telefónica como parte de su programa Think Big y por Ashoka Jóvenes Changemakers, plataforma en la que ganaron el concurso Making more Health.

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