Abejas, las guardianas de la biodiversidad

Se estima que un tercio de la alimentación humana depende de la polinización por insectos, además de un número considerable de medicinas de origen vegetal. Sonia Castañeda, directora de la Fundación Biodiversidad, alerta de la situación de vulnerabilidad en la que se encuentran estos guardianes de la biodiversidad, encabezados por la especie más valiosa: las abejas.

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¿Cuál es la especie más importante del planeta? ¿Aquella sin la cual el resto de especies animales y vegetales verían seriamente comprometida su existencia? Esta cuestión fue objeto de un intenso debate hace ocho años en el Instituto Earthwatch. Un debate celebrado en la Royal Geographic Society de Londres en el que diferentes científicos se embarcaron en la ardua discusión de decidir cuál es la especie más importante del planeta, aquella sin la cual la vida sería prácticamente imposible. El profesor Dr. George McGavin defendió entonces que las abejas eran la especie más importante, frente a otras apuntadas por algunos de sus colegas. Sus argumentos convencieron a los miembros de la Royal Geographic Society y, de esta forma, las abejas se hicieron con el título de “especie más valiosa” de la naturaleza.

Y es que las abejas son uno de los seres vivos fundamentales para la diversidad biológica de nuestro planeta, ya que desempeñan un papel esencial en la polinización de las plantas con flores. Trabajadoras infatigables, las abejas se dedican a la recolección de néctar o de polen, que trasladan en sus alas y sin el cual el 75% de los cultivos mundiales no existirían. Además, estos insectos polinizan más de 25.000 especies de plantas. El 75% de la flora silvestre se poliniza gracias a las abejas y casi el 40% de las frutas y verduras que comemos procede de la polinización, un servicio ecosistémico fundamental.

Se estima que un tercio de la alimentación humana depende de la polinización por insectos, además de un número considerable de medicinas de origen vegetal. Y, aunque de entre todos los polinizadores, el más emblemático es la abeja melífera, no es el único. Abejorros, avispas, mariposas y algunas moscas también polinizan muchos cultivos, además de aves y murciélagos. La importancia de los polinizadores se traduce también en términos económicos. 

La importancia de las abejas en la cadena alimenticia 

Los datos económicos hablan de la enorme importancia de la abeja melífera y del resto de polinizadores y nos alertan sobre las nefastas consecuencias que tendría su desaparición: sin polinizadores naturales, un buen número de especies vegetales desaparecerían, lo cual llevaría a la extinción a diversas especies de herbívoros que, a su vez, sirven de alimento a muchos carnívoros.

Son muchos los peligros que amenazan a estas polinizadoras incansables, lo que las ha situado en una situación de vulnerabilidad. La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) ha señalado en el informe UNEP Emerging Issues que el declive de las abejas es un fenómeno de escala mundial, que también afecta al resto de polinizadores que están en la misma situación.

El uso de plaguicidas y los residuos que estos dejan en el polen, la extensión de los monocultivos de la agricultura industrializada (grandes extensiones con poca variedad de alimento), la presencia de especies invasoras, el cambio climático y los ataques de diversos parásitos y enfermedades son algunas de las amenazas que están reduciendo la población de abejas melíferas y otros polinizadores a nivel mundial.

 

Sonia Castañeda, directora de la Fundación Biodiversidad

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