¿Son los bioplásticos la solución a la contaminación por plástico?

La producción de bioplásticos aumentará de manera exponencial en los próximos años, según prevén los profesionales del sector. Las organizaciones ecologistas se posicionan en contra de este material como solución a la contaminación por plástico.

bioplasticos

El mercado mundial de bioplásticos crecerá aproximadamente un 25% en los próximos cinco años. Así lo puso de manifiesto Hasso von Pogrell, director general de European Bioplastics, en la 13ª Conferencia Europea de Bioplásticos en Berlín a finales de 2018. La capacidad de producción mundial de este tipo de plástico aumentará de unos 2,1 millones de toneladas en 2018 a 2,6 millones de toneladas en 2023.

¿Qué consecuencias tendrá esto para el planeta y para nuestras vidas? Para comprenderlo, en primer lugar, hay que acudir a la definición de “bioplástico”. Existen diferentes descripciones que ayudan a entender los distintos puntos de vista que existen en torno a este componente. Desde el de empresas que apuestan por él como parte de la solución al problema de la contaminación por plástico. Hasta el de organizaciones ecologistas o el Programa de Naciones Unidas, que ya en 2015 lo descartó como solución.

Así, en algunos casos, “bioplástico” se define como un “material fabricado a base de polímeros naturales, derivados de productos vegetales, como por ejemplo: maíz, trigo,  soja, patata, etc.”. No obstante, en otros, este concepto incluye otros tipos de sustancias. Una de las descripciones más extendidas, lo considera un material de origen biológico y/o biodegradable. Desde este punto de vista encontramos tres tipos de bioplásticos:

   1. De origen biológico y biodegradables
   2. De origen biológico y no biodegradables
   3. De recursos fósiles y biodegradables

Los plásticos biodegradables se pueden fabricar a partir de petróleo o con una combinación de petróleo y recursos biológicos. Además, casi todos los materiales pueden biodegradarse. Sin embargo, llegados a este punto, las preguntas que deberíamos hacernos son: 

• ¿Cuánto tiempo tarda un bioplástico en biodegradarse? Pueden ser cientos de años. 
• ¿De qué manera la posible carga contaminante puede afectar a los ecosistemas?

Los bioplásticos no son una alternativa sostenible, según las asociaciones ecologistas

La alianza de ONG europeas Rethink Plastic realizó el año pasado un llamamiento a las instituciones y gobiernos europeos en el que señalaba los motivos por los que los bioplásticos no son una alternativa sostenible para la contaminación por plástico.

La explicación que ofrece Rethink Plastic comienza indicando que el término “bioplástico” es ambiguo. Así, es posible encontrar: 

  • Plásticos de base orgánica. Son los compuestos parcial o totalmente por materia orgánica de plantas y animales, a menudo en combinación con materiales procedentes de combustibles fósiles. Dependen de cultivos, recursos naturales limitados y procedentes de la agricultura industrial química intensiva. Menos del 40 % están diseñados para ser biodegradables. 
  • Plásticos biodegradables. Existen diferentes tipos:
    • Compostables de forma industrial si se cuenta con las infraestructuras necesarias y se deposita el contenedor correcto.
    • Compostables en el hogar si se utiliza un compostador doméstico o comunitario que esté bien gestionado. El proceso de compostaje puede durar hasta un año.
    • Biodegradables en el suelo. Los usos actuales de estos materiales, como cubierta de cultivos u otros, siguen contribuyendo a la contaminación por plásticos. 
    • “Biodegradables en el mar”. Realmente no hay forma exacta de probar que sean biodegradables. Todavía siguen impactando a la vida marina

¿Qué plantea sobre los bioplásticos la Estrategia Europea?

La Estrategia Europea recoge la mayoría de las propuestas del PNUMA y marca el establecimiento de un marco normativo claro para los plásticos con propiedades biodegradables. 

Esta reconoce que aplicaciones específicas, como el uso de bolsas de plástico compostables para recoger por separado los residuos orgánicos, han mostrado resultados positivos y existen o se están desarrollando normas para aplicaciones específicas. Sin embargo, señala que la mayoría de los plásticos actualmente presentados como biodegradables solo se degradan, en general, en condiciones específicas no siempre fáciles de encontrar en el medio natural y es, especialmente difícil, en el medio marino. Por lo tanto, pueden también perjudicar a los ecosistemas. 

Además, los plásticos considerados compostables no son necesariamente adecuados para la fabricación doméstica de compost. Si se mezclan plásticos compostables y plásticos convencionales en el proceso de reciclado, ello puede afectar a la calidad de los materiales reciclados. 

También señala que los consumidores deben disponer de información clara y correcta, así como que los plásticos biodegradables no deben presentarse como una solución a la generación de basura. Para conseguir una adecuada clasificación y evitar falsas declaraciones medioambientales, la Comisión propondrá normas armonizadas para la definición y el etiquetado de los plásticos biodegradables y compostables. Asimismo, desarrollará evaluaciones de la vida útil para determinar las condiciones en las que el uso de plásticos biodegradables o compostables es beneficioso, y los criterios para estas aplicaciones.

La Comisión también ha iniciado los trámites para restringir el uso de oxoplásticos en la Unión Europea (el pasado mes de abril el Parlamento Europeo ratificó la prohibición del plástico de un solo uso a partir del año 2021 entre los que se encuentran los plásticos oxodegradables), ya que se ha comprobado que no ofrecen ninguna ventaja medioambiental con respecto a los plásticos convencionales. En cambio, su rápida fragmentación en trozos minúsculos sí es motivo de preocupación. 

Los llamados oxoplásticos o plásticos oxodegradables son plásticos convencionales que incluyen aditivos para acelerar la fragmentación del material en trozos muy pequeños, inducida por la radiación UV o la exposición al calor. Debido a estos aditivos, el plástico se fragmenta con el tiempo en partículas de plástico y, por último, en microplásticos con propiedades similares a las de los microplásticos procedentes de la fragmentación de los plásticos convencionales.

Investigación sobre los bioplásticos y otras alternativas

Tanto investigadores independientes como la industria del plástico avanzan en el conocimiento de nuevos materiales con menor impacto para los ecosistemas. Son numerosos los estudios que encontramos en este sentido. 

A comienzos de año, la revista Bioresource Technology publicó una investigación de un equipo de la Universidad de Tel Aviv en la que se explica el desarrollo de un nuevo proceso que sintetiza polímeros bioplásticos sin el uso de tierra ni de agua. Su origen es un microorganismo que se alimenta de algas cultivadas en el mar para producir un polímero bioplástico llamado polihidroxialcanoato (PHA). Es biodegradable, produce cero desechos tóxicos y se recicla en desechos orgánicos. Los autores señalan que muchos países, incluido Israel, no disponen de grandes cantidades de suelo fértil ni de agua, requerimientos que no son necesarios con su descubrimiento. 

Otros trabajos, como el publicado en Frontiers in Chemistry, señala a los calamares como una posible solución al plástico. Los calamares poseen un aro de dientes en la base de los tentáculos que sirve para agarrar y succionar a sus presas. Ese aro contiene una proteína llamada “squitex” que puede convertirse en fibra para generar materiales de última generación que servirían en muchos campos, como la biomedicina o el sector de defensa y seguridad, y con los que se reduciría la contaminación por microplásticos.  ¡No te preocupes, los calamares no sufrirían ningún daño! Los científicos han conseguido crear la proteína con un proceso de fermentación utilizando agua, azúcar y oxígeno. 

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