¿Cómo afectarán las decisiones de la COP25 sobre nuestra salud? El informe Lancet responde.

A mediados de noviembre se ha publicado el informe Lancet Countdown, en el que han participado un total de 120 expertos de 35 instituciones mundiales.

En informe anual pone de relieve la relación entre la salud y el cambio climático en cinco temas - impactos, exposiciones y vulnerabilidad al cambio climático; adaptación, planificación y resiliencia de la salud; medidas de mitigación ante el cambio climático y sus co-beneficios en la salud; economía y finanzas; y compromiso público y política - con el análisis de 41 indicadores clave para valorar las consecuencias del cambio climático.

El informe señala datos contundentes del calentamiento global como por ejemplo el incremento de 1 °C de la temperatura por encima del nivel preindustrial, llegando a un aumento de 3°C en el noroeste de Canadá; o que ocho de los diez años más calurosos desde que existen los registros corresponden a la última década.

Informe Lancet: “El acuerdo de París limitaría el incremento de la temperatura media muy por debajo de 2 °C, es posible y transformaría positivamente y por el resto de su vida, la salud de ese niño nacido hoy"

Dependiendo de la ambición de cambio de todos los países encontraremos mayores o menores impactos del cambio climático. Según la investigación, “un niño nacido hoy vivirá en un mundo cuya temperatura será 4 °C más alta que la media preindustrial, y en el que el cambio climático afectará a la salud humana desde la infancia y adolescencia hasta la edad adulta y la vejez. En todo el mundo, los niños son uno de los grupos más afectados por las consecuencias del cambio climático”. También señala que si el mundo alcanza la meta del Acuerdo de París, “un niño nacido hoy viviría la eliminación gradual del consumo de carbón en el Reino Unido y Canadá antes de su 6° y 11° cumpleaños respectivamente; para su 21° cumpleaños, la venta de vehículos de gasolina y diésel estaría prohibida en Francia; a los 31 años, en 2050, el mundo habría llegado al punto cero-neto”. Además se conseguiría un aire más limpio, ciudades más seguras y alimentación más nutritiva, junto con más inversión en los sistemas de salud e infraestructura vital.

Concluye que ese ruta “que limitaría el incremento de la temperatura media muy por debajo de 2 °C, es posible y transformaría positivamente y por el resto de su vida, la salud de ese niño nacido hoy". Pero, “nos encontramos en un mundo con graves dificultades para lidiar con un aumento de las temperaturas, que está ocurriendo a una velocidad mayor respecto de aquella a la que los gobiernos son capaces o están dispuestos a responder”. Será necesario el esfuerzo de los 7.500 millones de habitantes que vivimos en nuestro planeta, demandará fundamentalmente una nueva estrategia de política, investigación y negocios.

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