El futuro del plástico

José Ángel Rupérez, presidente de ECODES, reflexiona sobre la necesidad de reducir el impacto del plástico y plantea qué compromisos puede adoptar cada sector de la sociedad para erradicar esta problemática en la que todos estamos implicados.

futuro del plástico

Recuerdo, cuando era niño y coleccionaba cromos, un álbum sobre cómo sería el futuro; uno de sus capítulos trataba sobre los plásticos y pintaba un futuro espléndido en el que prácticamente todos los utensilios, muebles e incluso la casa estaban construidos en todo o en su mayor parte por materiales plásticos con indudables ventajas de seguridad, confort, limpieza, salud y muchas otras; sobre los materiales habituales.

Ese futuro, con algo menos de dimensión que el pronosticado por mi álbum, está ya aquí; es nuestro presente y si miramos a nuestro alrededor -dentro de nuestras casas, oficina, hoteles o cualquier edificio- es prácticamente imposible que algo de lo que nos acompaña en nuestra vida diaria no esté hecho en todo o en parte de plástico y siendo innegable que los plásticos han mejorado muchos aspectos de nuestra vida a la par, el uso desmesurado e irresponsable que hacemos de ellos supone una pesadilla de alcance global con gran impacto para la biodiversidad y riesgos previsiblemente muy negativos para la humanidad.

Sin pretender demonizar los plásticos que en muchas aplicaciones aportan ventajas sociales y ambientales respecto al uso de otros materiales, es imprescindible que renunciemos a muchas aplicaciones cuyo impacto negativo excede ampliamente sus ventajas, quizás el ejemplo más evidente son muchos productos de un solo uso que ya están en el punto de mira de los legisladores de muchos países para la restricción de su venta e incluso su prohibición. Algunos ejemplos de estos productos de un solo uso son un excelente indicador del sin sentido de nuestro comportamiento, por ejemplo los bastoncillos de oídos empleados masivamente cuya vida útil es de segundos, su duración como residuo centenares de años y para colmo su uso está desaconsejado por los médicos especialistas del oído.

La demanda de materia prima de plástico es enorme,  la producción global de plásticos ha aumentado desde los 2 millones de toneladas en 1950 a aproximadamente 400 millones de toneladas en 2018, es difícil hacernos idea de esta dimensión que equivale a 13 millones de camiones tráileres-cisterna de 30 toneladas, la previsión es que la demanda crezca continuadamente hasta superar los 1.000 millones de toneladas en 2050. 

Lo terrible es que de la totalidad de plástico producido hasta hoy desde el inicio de producción masiva, aproximadamente 9.000 millones de toneladas, solo se ha reciclado un 9%; pero lo que ha hecho saltar todas las alarmas, quizás porque es la parte más visible de este iceberg,  es que por distintos caminos cada año llegan a los mares más de 8 millones de toneladas de piezas de plástico que canalizadas por las corrientes marinas han formado concentraciones o islas de plástico de dimensiones enormes, una de ellas en el Océano Pacífico tiene más de un millón de kilómetros cuadrados lo que equivale a varias veces el tamaño de España. Especial atención requieren los llamados microplásticos, partículas de menos de 5 mm de diámetro y por ello prácticamente invisibles que ya se han incorporado a las cadenas tróficas y cuyos riesgos para la salud humana aún no han podido evaluarse.  Es obvio que toda esta contaminación tiene gran impacto negativo en la biodiversidad marina.

¿Podemos corregir esta trayectoria que camina hacia un desastre irreversible? Claro que sí, pero se requiere un cambio radical de dirección que debe ser impulsado por todos, las empresas, la administración y la ciudadanía, cada uno en su ámbito de competencia y colaborando estrechamente entre ellos.

Las empresas deben asumir su responsabilidad en el problema y exceder el cumplimiento de la legislación como expresión de su Responsabilidad Social Corporativa. Es imprescindible el ecodiseño como principal actuación preventiva para incorporar la visión del ciclo de vida de los productos en su diseño y posibilitar así un incremento radical de las tasas de reutilización y reciclado, además las empresas deben actuar de manera responsable con su cadena de valor tanto aguas arriba con sus proveedores como aguas abajo con sus clientes. 

La  aplicación de la estrategia de economía circular es un campo abierto a la innovación con grandes oportunidades para las empresas no solo en actuaciones de reutilización y reciclado, también por ejemplo en la creación de productos con materiales biodegradables de menor impacto ambiental. A finales de 2018 la consultora Mc Kinsey  publicó un informe referido a la posibilidad de que la reutilización y el reciclado de plásticos sea una fuente importante de rentabilidad que cambiara la industria química. Su estudio concluye que con un precio de 75$ el barril se podría conseguir reciclar con rentabilidad el 50 % de todos los residuos plásticos en 2030 y alcanzar el 60% antes de 2050 siendo la actividad de reutilización y reciclado la mayor fuente de creación de valor para la industria petroquímica. ¡El mes pasado el barril de crudo alcanzo los 75$! ¿A qué espera la industria petroquímica?

La administración debe acelerar la implantación efectiva de la normativa que restringe la venta de plásticos de un solo uso y como aplicación de la estrategia de economía circular, incrementar mucho y rápidamente el porcentaje de recogida de plásticos de envases y embalajes,  al respecto surgen varias preguntas ¿Qué hacemos con los plásticos de varios usos como menaje, mobiliario, herramientas, artículos de jardinería y otros muchos al final de su vida útil? ¿No deberían incorporarse obligatoriamente a la recogida selectiva para su reutilización o reciclado? Dada la magnitud del problema ¿No debería incorporarse la Responsabilidad Ampliada del Productor a todos los productos de plástico?

Finalmente la ciudadanía deberíamos igualmente adoptar una actitud responsable en nuestras decisiones de compra y en nuestra vida diaria, evitando la compra de productos de plástico o con envases de plástico, no comprar productos de usar y tirar de un solo uso, alargar al máximo la vida útil de los productos incluida la ropa mayoritariamente fabricada con fibras sintéticas, etc.

Es evidente que las actuaciones preventivas como el ecodiseño o la limitación de compra son las que tendrán mayor efecto a medio plazo en el necesario cambio de rumbo pero también son imprescindibles actuaciones curativas inmediatas como la limpieza de los mares, tarea que se debe asumir sin demora pues su protección es responsabilidad de todos.


Escrito por José Ángel Rupérez, presidente de ECODES.

Etiquetas: Contaminación Salud