Las lecciones sobre contaminación que deja la pandemia

Durante el confinamiento, con el parón en la producción y las medidas restrictivas de movilidad, las emisiones de gases a la atmósfera han caído hasta mínimos históricos, en parte, por la disminución del tráfico rodado de las ciudades. ¿Cómo reducir la contaminación en el mundo pospandemia?

Contaminación tras la pandemia

Durante las semanas del confinamiento, las más complicadas en la lucha contra el coronavirus, abrir la ventana era para la mayoría de la población la única manera de respirar aire fresco. Paradójicamente, un aire mucho más limpio que cuando empezó el estado de alarma y podíamos salir a respirarlo desde la montaña o la playa. Aunque no era su objetivo principal, el parón en la producción y transporte, así como las medidas restrictivas de movilidad, mejoraron la calidad del aire y disminuyeron la contaminación, responsable de más de 7 millones de muertes al año en todo el mundo. Solo en España, en la última década ha causado la muerte de más de 93.000 personas, según se desprende del informe El aire que respiras: la contaminación atmosférica en las ciudades, elaborado por Observatorio DKV de Salud y Medio Ambiente y Ecodes. 

Los datos resultan reveladores: durante los primeros meses de la crisis de la pandemia, la NASA registró la mayor caída en la emisión de CO2 a nivel global desde que se tiene constancia en la historia. Se estima que este año, según datos de Carbon Brief, las emisiones se reduzcan entre un 4% y 8%, lo que supone cerca de 2.000 y 3.000 millones de toneladas menos de este Gas de Efecto Invernadero en la atmósfera.

Cómo afecta la pandemia a la contaminación

España es una buena muestra de cómo la reducción de la movilidad ha supuesto un gran respiro para el planeta. Según Greenpeace, el tráfico rodado (principal fuente de emisiones en nuestro país) de las de las principales ciudades –Madrid y Barcelona– se redujo en un 60%, provocando el desplome de la contaminación hasta mínimos históricos. Concretamente, desde la organización apuntan a que los valores de dióxido de nitrógeno (NO2) no llega ni al 40% de los valores recomendados (40 mcg/m3) por la Organización Mundial de la Salud.

Así, la conclusión es sencilla: a menos coches, menos contaminación. Para esta organización, las circunstancias extraordinarias aparejadas a la crisis del coronavirus pueden servir de aprendizaje para mejorar la calidad del aire en España. En este sentido, múltiples instituciones llevan semanas proponiendo que esta trágica crisis se convierta en una oportunidad para reducir el impacto ambiental que tienen nuestras actividades. ¿Seremos capaces de reducir el uso del transporte más contaminante durante la reconstrucción?

Para asegurar que la respuesta sea afirmativa, se han comenzado a desarrollar múltiples iniciativas para promover el uso del transporte sostenible. De hecho, según apuntan desde la OMS, la recuperación tras la pandemia no puede significar «seguir haciendo las cosas como siempre», sino que debe estar orientada a favorecer la transformación del transporte hacia un modelo más verde. 

Durante la desescalada, ciudades como Madrid, Milán o Bogotá ampliaron las aceras para garantizar que los transeúntes pudiesen guardar la distancia de seguridad y habilitaron nuevas vías ciclistas para favorecer este tipo de transporte tan sostenible como seguro frente a los contagios. Así, se les quitó espacio a los coches, lo que favoreció que no aumentase de golpe los índices de contaminación atmosférica. Las bicicletas se abrieron paso en las ciudades y ahora, ante la lección aprendida durante la pandemia, se está estudiando la posibilidad de que estas medidas temporales pasen a ser permanentes.

Además de la apuesta por la bicicleta, tras el fin del estado de alarma, el Gobierno de España anunció que presentaría a finales de año la Ley de Movilidad Sostenible y Financiación del Transporte Urbano, una normativa con la que ya cuentan países como Francia. Se trata así de dar un primer paso legislativo hacia un sistema de movilidad urbano mucho más seguro y sostenible, y menos contaminante que deja la puerta abierta a que el escenario post pandemia se vislumbre más sostenible en nuestra forma de movernos.

Por ETHIC

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