Lucha contra el cambio climático: Vigilantes del clima

Las consecuencias que tiene el cambio climático en todas las esferas de la sociedad obligan a ejercer una supervisión constante sobre su evolución para poder desarrollar medidas innovadoras que ayuden a paliar sus efectos. La ciencia es el motor de las personas y proyectos que ejercen de «vigilantes del clima».

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El aumento de la temperatura global, el deshielo de los polos y la consecuente subida del nivel del mar son algunos de los desastres naturales que se producen con mayor frecuencia. Así como la alteración de los flujos migratorios de algunas especies o la destrucción de hábitats… El cambio climático es una realidad tangible en nuestro presente: de 1900 a 2013 la temperatura global aumentó 0,9 grados. De 2014 a 2016 lo hizo 0,24 grados. Es decir, en solo tres años el planeta se calentó el 25% más que en los 113 años anteriores, según una investigación de la Universidad de Arizona en colaboración con la Universidad de Michigan publicada a principios de 2018. La lucha contra el cambio climático, pues, es cada día más necesaria. 

La gravedad de las consecuencias del cambio climático –la ONU señala al calentamiento global como causante directo del aumento de casos de hambre y malnutrición en el mundo– obligan a controlar de cerca su progresión, así como a dedicar esfuerzos para buscar soluciones que ayuden a mitigarlas o, al menos, adaptarnos a ellas. Íñigo Losada, catedrático de Ingeniería Hidráulica de la E.T.S.I. de Caminos, Canales y Puertos de la Universidad de Cantabria y director de Investigación del Instituto de Hidráulica (IH) de la Universidad de Cantabria, es un buen ejemplo de la actividad que realizan los «vigilantes del clima».

Losada ha dedicado –y dedica– su vida a investigar cómo las costas y los océanos se ven afectados por el clima y cómo pueden paliarse los efectos del cambio climático. Cuenta con más de 150 publicaciones y ha sido investigador principal de proyectos del Plan Nacional, la Unión Europea y otras agencias internacionales. Ha dirigido proyectos de transferencia para Naciones Unidas, el Banco Interamericano de Desarrollo, el Consejo de Europa, administraciones públicas nacionales e internacionales y empresas. Precisamente a estas últimas las calificó el pasado abril como «un elemento tractor fundamental en la lucha contra el cambio climático, más incluso que las políticas públicas».

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Foto: Universidad de Cantabria

«Entre mis líneas de investigación se pueden destacar tres ámbitos: el modelado de la interacción oleaje-estructura; el estudio de la variabilidad climática y el cambio climático en las zonas costeras y las energías renovables marinas», explica Losada. Unas investigaciones que llevaron a la Fundación Premios Rei Jaume I a galardonarle con su premio de Protección del Medio Ambiente porque, según explican en un comunicado, su estudio sobre la dinámica costera «sienta las bases para la protección de las mismas» y «frente a los eventos extremos ocasionados por el cambio climático, da herramientas para los procesos de adaptación y mitigación».

TNC, más de cincuenta años de lucha contra el cambio climático

Afortunadamente para todos, Losada no está solo en la tarea de supervisar el cambio climático y sus implicaciones. The Nature Conservacy (TNC) es una ONG de conservación ambiental fundada en Estados Unidos en 1951 que en la actualidad tiene presencia en 72 países. Una de sus características fundamentales es la apuesta por la investigación como caldo de cultivo primigenio y esencial para combatir el cambio climático.

Precisamente, TNC trabajó junto al equipo de Losada (Universidad de Cantabria), el Banco Mundial y el Gobierno de Filipinas para determinar el valor de los manglares en el país asiático y poder desarrollar medidas enfocadas a la reducción de riesgos para su supervivencia. Algunas de las conclusiones del estudio fueron que sin manglares, las inundaciones y los daños a las personas e infraestructuras aumentarían anualmente en un 25% y que su existencia evita anualmente más de 1.000 millones de dólares en daños a propiedades residenciales e industriales.

Además de los trabajos de investigación, TNC trabaja con aseguradoras de diferentes países para aumentar su implicación en la lucha contra el cambio climático mostrándoles los beneficios económicos que aportan los hábitats naturales costeros más vulnerables, como arrecifes y playas de arena.

Por Alejandra Espino