Cómo vincular los parques naturales protegidos con los beneficios para la salud humana

Los parques naturales protegidos también aportan innumerables beneficios para la salud humana. Tradicionalmente nos acercamos a ellos por su belleza natural o para realizar actividad física. Pero podrían utilizarse como instrumento para la salud pública y repensar estas grandes infraestructuras verdes para aprovechar su potencial.

parques naturales

Históricamente, el ser humano ha recurrido a la naturaleza para mantener y recuperar la salud. Actualmente, hay una creciente evidencia de los beneficios que el contacto con la naturaleza tiene para la salud y bienestar (van den Berg et al., 2015) con la constatación de que, entre otros efectos positivos, uno de los beneficios más importantes es el de influir en el estilo de vida posibilitando conductas saludables, como la actividad física (James et al., 2015).

De esta manera, se está considerando que el medio natural puede ser un instrumento a tener en consideración en los programas de gestión de salud pública (Bowler et al., 2010). En este ámbito, las Áreas Naturales Protegidas (ANP) tienen un potencial que, hasta el momento actual, ha sido poco estudiado e infrautilizado, con unas características diferenciales que han hecho que determinadas ANP hayan sido históricamente consideradas como lugares saludables.

Beneficios para la salud: Áreas Naturales Protegidas vs. parques urbanos

Las ANP merecen una atención especial dentro del medio natural ya que, además de su importancia como preservadoras de la biodiversidad, actualmente está ampliamente reconocido su papel en relación a la salud y el bienestar (Maller et al., 2009). En relación a otros espacios naturales, las ANP ofrecen aportaciones diferenciadas, como la de una mayor biodiversidad respecto a otras zonas naturales, como los parques urbanos (Mulongoy et al., 2004), hecho que se ha relacionado de forma positiva con mayores efectos positivos para la salud.

Asimismo, proporcionan beneficios psicológicos relacionados con el placer estético del entorno (Daniel et al., 2012), aportando unas características de «naturaleza en estado puro», que conlleva una sensación de sentido de pertenencia y reconexión con la naturaleza (Capaldi et al., 2014).

Por su calidad paisajística y por las infraestructuras de las que muchas de ellas disponen, las ANP propician entornos ideales para el ejercicio, siendo esta una motivación frecuente de visita. Por otra parte, brindan una mayor capacidad de restauración psicológica que la que pueden proporcionar los parques urbanos, al propiciar el silencio y la tranquilidad que facilitan la relajación y la reflexión (Mace et al., 2004).

Finalmente, las ANP proporcionan servicios e información que permiten desarrollar actividades saludables específicas, como la actividad física o ejercicios de relajación, además de las ligadas a los aspectos lúdicos y a la socialización, aspectos también positivos para la salud y el bienestar (Bowler et al., 2010).

Los problemas que un medio ambiente contaminado genera sobre la salud humana son conocidos, pero a veces olvidamos el papel positivo que las ANP proporcionan para paliar estos efectos. Una de las aportaciones más relevantes de las ANP es su contribución a la salud humana a través de los servicios ecosistémicos que proporcionan, como su capacidad de mejorar la calidad del aire y del agua, reduciendo los contaminantes (Shen et al., 2017). Pero además, las ANP también juegan un importante papel en la regulación del clima, así como en el control de determinadas enfermedades infecciosas como la gripe o la enfermedad de Lyme, entre otras (Salked et al., 2013).

La salud como motivo principal para visitar las Áreas Naturales Protegidas

Estas peculiares características han contribuido a que determinadas ANP hayan sido históricamente consideradas como paisajes terapéuticos (Gesler, 1992), como en el caso del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, en las provincias de Madrid y Segovia, o del Parque Natural y Reserva de la Biosfera del Montseny (PN-RB Montseny), en Catalunya.

En un estudio realizado en Polonia, se identificó la salud como el motivo más importante para visitar el Wigierski National Park (Puhakka et al., 2016). Asimismo, estudios realizados en ANP de Canadá (Lemieux et al., 2015) y los efectuados en España en el Parque Natural Baixa Limia-Serra do Xurés (Fuentes, 2013), y en cuatro ANP de Barcelona (Romagosa et al., 2018), constatan que la salud es un destacado motivo de visita a las Áreas Naturales Protegidas.

El Parque Natural del Montseny, un caso ejemplo del vínculo entre naturaleza y salud humana

En un estudio (Romanillos, 2019) realizado en el PN-RB Montseny con una muestra de 500 visitantes del parque (250 visitantes de fin de semana y 250 pacientes de las consultas del hospital de St. Celoni) se reconoce la importancia de la salud como motivo de visita (1 de cada 2 individuos señalan que lo visitan motivados por la salud) y se constata la importancia de las actividades relacionadas de forma explícita con la salud y el bienestar frente a las actividades lúdicas y recreativas.

En el mismo estudio se evidencia un significativo número de individuos que hacen ejercicio en este parque (85%), así como una significativa actividad de recolección de plantas con fines medicinales (39,6%).

De forma específica, las ANP pueden tener un papel como recurso de salud para personas con determinadas enfermedades, tal y como muestra el estudio efectuado en 250 pacientes (usuarios atendidos en las consultas del Hospital de Sant Celoni, próximo al PN-RB Montseny), en los que se constata mayor actividad física entre los que visitan este parque con más frecuencia. Asimismo, se registra un importante nivel de actividad física, especialmente en los pacientes con cardiopatías, en los que el 65% realiza ejercicio en este parque (Romanillos et al., 2018).

España, un país repleto de Áreas Naturales Protegidas

Aproximadamente un 15% del planeta se encuentra preservado bajo la denominación de Área Natural Protegida (ANP). En España, en la actualidad hay 1.958 ANP que comprenden 15 parques nacionales, 151 parques naturales, 290 reservas naturales, 346 monumentos naturales y 57 paisajes protegidos, además de otras figuras de protección designadas por las Comunidades Autónomas. La mayoría de estos espacios naturales protegidos se encuentran dentro de la Red Natura 2000, la política europea común en materia de conservación de la naturaleza. Esto supone más del 27% del territorio del Estado Español.

El ejemplo del Parque Natural del Montseny no es un caso excepcional en España. Se calcula que cada año, unos 26 millones de personas visitan estas áreas protegidas, en las que se promueven distintas actividades que pueden estar relacionadas con la salud, lo que las convierte en un lugar privilegiado de divulgación y promoción de potenciales conductas saludables en contacto con la naturaleza.

Programas de salud en Áreas Naturales Protegidas alrededor del mundo

En las últimas décadas, se han llevado a cabo un número creciente de proyectos para promover programas de salud ligados a las ANP. Por su relevancia, destaca el pionero «Healthy Parks, Healthy People», desarrollado en Australia. Este programa también se ha desplegado en EE.UU., con diversas iniciativas entre las que se encuentra «Park Prescription», que implica a los profesionales de la salud, facilitando la conexión con los parques como recurso terapéutico.

En Japón se desarrolla un proyecto basado en la filosofía del conocido como «Shinrin-yoku» o «baño de bosque» que se realiza a lo largo de todo el territorio, incluyendo bosques de ANP. Es un programa de actividades iniciado en 1982 por la Agencia Forestal de Japón (Ministerio de Agricultura, Bosques y Pesca).

En Europa, la Federación EUROPARC, bajo el lema «Servicios Naturales de Salud» desarrolla una línea de proyectos entre los que destacan «Parks & Wildlife Finland» y «Scotland’s Outdoors», entre otros. En España uno de los proyectos es «Bosques Saludables», propuesto por DKV Seguros y auspiciado por Europarc-España y la Fundación Fernando González Bernáldez. La iniciativa empezó en el año 2017 y en el momento actual se han diseñado un conjunto de 56 rutas que discurren por bosques de ANP de diversas localizaciones.

Conclusiones

Las Áreas Naturales Protegidas, con su contribución al bienestar y la salud de las personas, pueden ser un elemento importante a tener en consideración en los programas de gestión de la salud pública. Sería recomendable contar con este recurso en las consultas de Atención Primaria, con el fin de prescribir actividades saludables en espacios verdes, ya sean urbanos o en Áreas Naturales Protegidas. Estas recomendaciones podrían tener un enfoque preventivo o bien ser un complemento en el tratamiento de patologías en las que ya se ha constatado la evidencia científica de los beneficios que aporta la exposición a espacios naturales.

Escrito por la Dra. Teresa Romanillos, cardióloga e investigadora en el grupo Environment and Human Health Laboratory (EH2 Lab) del Institut de Ciència i Tecnologia Ambientals (ICTA) - Universitat Autònoma de Barcelona (UAB).

Referencias bibliográficas

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Etiquetas: Naturaleza saludable

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