Salud planetaria: la salud humana y la del planeta como objetivo común

La salud humana y el bienestar han estado en los niveles más altos de la historia. Pero la salud del planeta ha ido a peor hasta el punto que puede conducirnos a un punto de no retorno que cambie el rumbo de nuestra existencia.

salud planetaria

Es incompatible atender la cada vez más inaplazable exigencia medioambiental con los estilos de vida y la actividad económica actuales. Estamos provocando y sufriendo las consecuencias de cambios en nuestro entorno, como el calentamiento global, que están afectando directa e indirectamente la salud humana. La nueva visión de Salud Planetaria entiende y aborda la salud humana y la salud del planeta conjuntamente para garantizar tanto nuestro bienestar como la sostenibilidad del entorno que nos acoge.

Salud planetaria: un concepto multidisciplinar

La alteración de los sistemas naturales tiene un impacto en la salud y el bienestar de las personas ya que existe una estrecha interdependencia entre estos y la actividad humana.

En los últimos 50 años, la actividad humana ha liberado suficiente CO2 y otros gases de efecto invernadero (GEI) para afectar al clima mundial. Este drástico cambio está especialmente influenciado por la quema de combustibles fósiles: cada segundo se consumen 171.000 kg de carbón, 116.000.000 litros de gas y 186.000 litros de petróleo, según la Agencia Internacional de la Energía. Pero la actividad antropogénica también ha provocado la contaminación del aire, el agua y los suelos, la pérdida de biodiversidad, y la escasez de recursos, entre otros.

Todos estos elementos del entorno interactúan entre sí y acaban afectando a nuestra salud y a nuestro bienestar. La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que el cambio climático ha causado un aumento del 2,4 % en diarreas y de un 6-7 % en la malaria durante el siglo XX. A su vez, solamente en Europa 800.000 personas mueren cada año por polución atmosférica, según la Agencia Europea de Medio Ambiente, y 7 millones a nivel mundial según la OMS.

La complejidad de las interacciones entre fenómenos ambientales y salud humana

Nuestro actual estilo de producción y consumo transforma el entorno en el que se desarrolla nuestra vida. Y los efectos sobre la salud humana provocados por un entorno cambiante son complejos de identificar y controlar. En parte, porque desconocemos cómo estos fenómenos se retroalimentan y se interrelacionan.

El cambio climático es un claro ejemplo; se convierte en un hecho sanitario, sociológico, político y económico, más allá de una cuestión meramente medioambiental. Impone riesgos como las migraciones, el incremento de las desigualdades en pobreza, conflictos violentos y enfermedades mentales, que afectan a personas de todas las edades. En el informe The Lancet Countdown de 2019, una iniciativa de la prestigiosa revista médica The Lancet que sigue los efectos sobre la salud del cambio climático, se estima que en 2018 se perdieron 133,6 billones de horas de trabajo potencial en el mundo debido a los episodios de temperatura extremas y a las olas de calor.

Un clima cambiante también afectará los patrones de transmisión de enfermedades. La idoneidad para la transmisión de muchas enfermedades infecciosas está influenciada por los cambios de temperatura y precipitación. El cambio de patrones de infecciones por dengue (una enfermedad transmitida por mosquitos) y de bacterias Vibrio (se encuentran en aguas marinas salobres) son dos casos paradigmáticos asociados al cambio climático.

Las bacterias vibrio se encuentran en aguas marinas salobres y causan una variedad de infecciones humanas, incluyendo gastroenteritis, infecciones de heridas, septicemia y cólera. Con temperaturas que cambian en todo el mundo, la idoneidad climática para estas infecciones también cambia. Fuente: 2019 Report Lancent Countdown - https://www.lancetcountdown.org/data-platform/climate-change-impacts-exposures-and-vulnerability/1-4-climate-sensitive-infectious-diseases/1-4-1-climate-suitability-for-infectious-disease-transmission

La cooperación es imprescindible para problemas ambientales que afectan la salud global

A veces, solo tenemos un control indirecto sobre los fenómenos que estamos causando en nuestro entorno. Por ejemplo, el cambio climático está directamente causado por la concentración de GEI que se acumulan en la atmosfera. A medida que se concentran en las capas más altas perdemos el control del fenómeno y reducimos nuestro margen de maniobra para mitigarlo, ya que solo podemos intervenir reduciendo las emisiones que generamos en la superficie del planeta.

En 2015 empezó una nueva etapa de cooperación internacional para mitigar y adaptarnos al cambio climático con el Acuerdo de París. España ha establecido la Ley de Cambio Climático y Transición Energética para tratar de asegurar la neutralidad de las emisiones de GEI para 2050. Esto es, compensar las emisiones antropogénicas de CO2 mediante la implantación de estrategias y sistemas de captación de carbono. A pesar de ello, la salud humana se verá afectada y necesitamos tomar estrategias de adaptación a los nuevos escenarios climáticos.

La salud pública en el punto de mira

El informe de The Lancet Countdown señala que un niño nacido hoy, experimentará un mundo cuatro veces más cálido que la época preindustrial, sufriendo los impactos del cambio climático en todas las etapas de su vida. El desenlace del cambio climático y la salud de las futuras generaciones dependerá del grado de implicación de las políticas, en función de si continúan como ahora o de si se redirigen hacia un futuro que consiga detener el aumento global de la temperatura.

Hacer frente al cambio climático podría ser la mayor oportunidad de salud mundial del siglo XXI. Muchas de las intervenciones necesarias para mitigar y adaptar brindan enormes beneficios para la salud y el bienestar humanos en forma de aire más limpio, dietas más saludables y ciudades más habitables. Fuente: 2019 Report Lancent Countdown - https://www.lancetcountdown.org/data-platform/mitigation-actions-and-health-co-benefits

Durante mucho tiempo se ha hipotecado la salud del planeta y la de las generaciones futuras para conseguir un crecimiento económico y un desarrollo basados en el presente, sin tener en cuenta los costes que estos supondrían para un futuro. Un futuro que se presenta hoy muy cercano y que, según el mencionado informe, amenaza con revertir las mejoras en salud y bienestar humano conseguidas en el último siglo.

Es necesario apostar por la salud planetaria, que es también la propia. Adoptar una visión de sostenibilidad basada en la salud humana y del entorno, y alejarnos del consumo indiscriminado de los modelos de producción lineal. La salud pública debe incluir una visión de la gestión de los sistemas naturales, el urbanismo, la alimentación, la producción de energía y la protección de la biodiversidad para convertirse en salud planetaria.

Como señalan en el editorial del número 71 de la revista “Gestión Clínica y Sanitaria” que reflexiona sobre salud planetaria: “Debemos tener más ambición en la transición ecológica que necesitamos para no llegar al punto de no retorno, que empujaría a que nuestro planeta sea todo, menos saludable. (…) Hoy, todavía, no vamos por buen camino y hay algo que parece claro: no mejorará la salud de la especie humana en un planeta que enferma.”

Bibliografía

Hacia una salud planetaria: cambio climático y salud - Dr. Juan E. del Llano Señarís - Fundación Gaspar Casal - Editorial, gestión Clínica y Sanitaria, vol. 21, núm. 2.

Por Cristina Rubió y Marta Pahissa

Etiquetas: Salud Contaminación

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