Toda la vida está relacionada: el vínculo entre la biodiversidad y la salud humana

A pesar de que se perfilan relaciones positivas, la investigación de los efectos de la biodiversidad en la salud humana solo empieza a esbozarse. Aún quedan muchos grupos de especies para ser analizados y hay diversidad de ambientes urbanos que podrían ser incluidos en futuros estudios.

Biodiversidad y salud

El concepto de biodiversidad va más allá de la presencia de diferentes especies de animales y plantas. Esta contempla todos los seres vivos, como hongos, algas e incluso bacterias y también tiene en cuenta las diferencias entre individuos dentro de cada especie y entre ecosistemas.

Las cinco principales amenazas para la biodiversidad del planeta son las especies invasoras, el cambio climático, la contaminación, la modificación de los hábitats y la sobreexplotación. Cálculos conservadores (Ceballos et al., 2017) señalan que se han extinguido casi 200 especies de vertebrados en los últimos 100 años. Pero con la tasa de extinción que prevaleció en los últimos 2 millones de años, estas especies hubieran tardado en desaparecer hasta 10.000 años. El Índice Planeta Vivo 2018 de WWF reveló que la población mundial de peces, aves, mamíferos, anfibios y reptiles ha disminuido un 60% entre 1970 y 2014, debido a las actividades humanas.

¿Qué relación hay entre biodiversidad y la salud humana?

Actualmente, existen diversos estudios que relacionan la presencia de naturaleza y espacios verdes en las ciudades con la salud de las personas. Pero los efectos de la biodiversidad en sí misma sobre la salud humana es un campo todavía por explorar. Se señala la biodiversidad como un factor posiblemente relevante y, hasta el momento, existen tres teorías principales sobre cómo afecta la biodiversidad a nuestra salud: la hipótesis de la biofilia, la hipótesis de la biodiversidad y la hipótesis del efecto de la dilución (Aerts et al., 2018).

1. Hipótesis de la biofilia

El ser humano ha evolucionado en contacto con el medio natural y, según esta hipótesis, esto nos ha generado una afinidad hacia el resto de las especies (Kellert y Wilson, 1993). La exposición a elementos naturales – como los que pueden haber dentro de las ciudades – genera beneficios para la salud mental siguiendo la teoría de recuperación del estrés (stress recovery theory) (Ulrich, 1983) y la teoría de la restauración de la atención (attention restoration theory) (Kaplan, 1995), según las cuales los ambientes naturales facilitan la recuperación del estrés psicológico y de la fatiga mental, respectivamente. Un estudio realizado en Sheffield (Reino Unido) estimó la biodiversidad de plantas, mariposas, hábitats y pájaros en los parques de la ciudad y realizó cuestionarios sobre el bienestar psicológico a 312 usuarios. Encontraron que la biodiversidad vegetal, pájaros y hábitats tenían efectos positivos, aunque con intensidades y características diferentes (Fuller et al., 2007).

2. Hipótesis de la biodiversidad

En los últimos años se han realizado estudios que apuntan que la microbiota humana (el ecosistema de bacterias que tenemos en nuestro interior y con el que colaboramos continuamente) tiene un papel clave en el control y origen de diversas enfermedades. La exposición a ecosistemas externos en los que encontramos biodiversidad puede afectar nuestra microbiota, incidiendo así en nuestro sistema inmunológico (Rook, 2013) y reduciendo la prevalencia de alergias, asma y otras enfermedades inflamatorias crónicas. En esta misma línea e íntimamente relacionadas están la hipótesis de la higiene (hygiene hypothesis) y la hipótesis de la microflora (microflora hipótesis), más centradas en la exposición a la biodiversidad de microorganismos en las primeras etapas de la vida y la relación con el sistema inmunológico. 

3. Hipótesis del efecto de la dilución

Las enfermedades transmitidas a través de animales (enfermedades zoonóticas) parecen reducir su prevalencia en humanos cuando hay otras especies que potencialmente pueden ser huéspedes (Schmidt y Ostfeld, 2001). El ejemplo más estudiado de este fenómeno es la enfermedad de Lyme en los bosques del norte y este de Estados Unidos donde la presencia de dos pequeños mamíferos (el ratón de patas blancas y la ardilla listada del este americano) afectan negativamente al número de garrapatas infectadas por la enfermedad y por tanto a su contagio a humanos.

La relación entre biodiversidad y la salud: estado actual y limitaciones

En una revisión reciente (Aerts et al., 2018) se han concentrado los resultados de 19 estudios que establecen vínculos entre la biodiversidad y la salud humana. Entre todos, estudian un total de 40 relaciones diferentes, de las cuales un 60% han resultado positivas, un 8% negativas y un 33% no han dado resultados significativos. Las relaciones para las que hay más evidencias son riqueza de aves, riqueza de especies vegetales, riqueza de hábitats y riqueza de mariposas.

 

En todo caso, el estudio de la relación entre salud humana y biodiversidad del entorno es un campo de investigación relativamente joven. Aunque se considera que todos los elementos de biodiversidad podrían ser potencialmente relevantes, solo una parte de estos han sido estudiados hasta la fecha. Así, la mayoría de los estudios se han centrado en elementos especialmente accesibles (pájaros, vegetación, diversidad paisajística) o de alta relevancia (microbiota).

Pero en el momento de evaluar los resultados de estos estudios hay dos elementos a tener en cuenta. Por un lado, es necesario diferenciar entre biodiversidad medida (la que realmente se puede encontrar en el sitio) y biodiversidad percibida (la que es detectada por los visitantes). A veces, una es más relevante que la otra e incluso podría darse el caso de que tengan efectos opuestos.

Por otro lado, hay que tener en cuenta la complejidad de los sistemas naturales y cómo están interconectados. Las relaciones entre especies, ya sea para colaborar o para competir, -e incluso comerse unas a otras-, son extremadamente complejas. Al estar todo el sistema interconectado, identificar la presencia o ausencia de determinadas especies permite evaluar la calidad del ecosistema. Los pájaros son comúnmente utilizados para esta medición y, por tanto, cuando se utilizan mediciones de la biodiversidad de aves pueden confundirse los efectos específicos de la presencia de estas especies con los efectos sobre la calidad de todo el medio natural.

Existe margen para desarrollar líneas de investigación que vinculen la biodiversidad con la salud humana. Quedan múltiples grupos de especies para ser analizados y existen diversidad de ambientes urbanos que podrían ser incluidos en futuros estudios. Una vez se afiancen las bases podremos desarrollar investigaciones sobre los efectos a medio y largo plazo, así como diseños experimentales más exhaustivos que aporten un mayor conocimiento sobre el vínculo biodiversidad-salud.

La biodiversidad también en nuestras ciudades

La biodiversidad, así como la naturaleza, es muchas veces considerada como un elemento ajeno a las ciudades en las que vivimos, algo que se localiza en áreas rurales o incluso en países distantes. Esta extraña dicotomía entre lo natural y lo urbano no se podría alejar más de la realidad. Las ciudades son un ecosistema más entre los que podemos encontrar en el territorio, cada uno con sus propias características y funciones.

Las áreas urbanas son un tipo de ecosistema que se caracteriza por el intenso contacto con las personas. Las ciudades tienen un papel indispensable en la relación de las personas, –y el ser humano como especie–, con la biodiversidad. Las ciudades pueden ayudar a conservar especies locales y a facilitar los pasos migratorios. La diversidad biológica nos ayuda a comprender los efectos del cambio global de manera local, facilita la educación ambiental cerca de la población y provee servicios ecosistémicos. Adicionalmente, la presencia de biodiversidad en áreas urbanas invita a que los ciudadanos asumamos responsabilidades éticas y mejora nuestro bienestar (Dearborn y Kark, 2010).

Conclusiones

La literatura existente apunta a la biodiversidad como un elemento importante en la relación entre el medio natural y la salud de las personas. Aunque se han definido algunos caminos por los que se realiza este vínculo, algunas cuestiones, -como el rol de especies concretas-, todavía son inciertas. Es necesario realizar estudios más completos, con una escala temporal más amplia y con un diseño experimental más exhaustivo para poder definir con claridad qué importancia tienen para la salud humana los seres vivos que nos acompañan en el ecosistema que son nuestras ciudades.

Escrito por Pablo Knobel, investigador doctoral en el Instituto de Ciencia y Tecnología Ambiental (ICTA-AUB) y en el Environment and Human Health Lab (EH2Lab).

Referencias bibliográficas

Aerts, R., Honnay, O., & Van Nieuwenhuyse, A. (2018). Biodiversity and human health: Mechanisms and evidence of the positive health effects of diversity in nature and green spaces. British Medical Bulletin, 127(1), 5-22. Oxford University Press.

Biodiversity | Convention on Biological Diversity (CBD). Obtenido de http://zm.chm-cbd.net/biodiversity

Ceballos, G., Ehrlich, P.R., Dirzo, R. (2017). Population losses and the sixth mass extinction.Proceedings of the National Academy of Sciences Jul 2017, 114 (30) E6089-E6096; DOI: 10.1073/pnas.1704949114

Dearborn, D., & Kark, S. (2010). Motivations for Conserving Urban Biodiversity. Conservation Biology, 24(2), 432-440.

Fuller, R. A., Irvine, K. N., Devine-Wright, P., Warren, P. H., & Gaston, K. J. (2007). Psychological benefits of greenspace increase with biodiversityBiology letters, 3(4), 390-394.

Kaplan, S. (1995). The restorative benefits of nature: Toward an integrative framework. Journal of Environmental Psychology, 15(3), 169-182.

Kellert, S., & Wilson, E. (1993). The Biophilia hypothesis. Island Press.

Rook, G., & A., G. (2013). Regulation of the immune system by biodiversity from the natural environment: An ecosystem service essential to health. Proceedings of the National Academy of Sciences, 110(46), 18360-18367.

Schmidt, K., & Ostfeld, R. (2001). Biodiversity and the dilution effect in disease ecology. Ecology, 82(3), 609-619.

Ulrich, R. (1983). Aesthetic and Affective Response to Natural Environment. En R. Ulrich, Behavior and the Natural Environment (págs. 85-125). Boston, MA: Springer US.

 

Etiquetas: Naturaleza saludable

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