Espacios azules: beneficios para la salud mental

Las zonas costeras y otros espacios relacionados con el agua son considerados por la sociedad lugares propicios para la salud. En cambio, la evidencia científica es escasa y solo recientemente han aparecido estudios que respaldan sus efectos positivos sobre la salud y el bienestar.

espacios azules

¿Sabías que estar en contacto con los espacios azules, como los ríos o los océanos, aporta beneficios a tu salud?

Popularmente, se da por sentado que las zonas costeras y otros espacios acuáticos, como los ríos o los lagos tienen un efecto relajante e incluso terapéutico. Las propiedades terapéuticas del agua han sido aprovechadas tradicionalmente desde el sector de la salud a través de balnearios, sanatorios u otros tipos de centros (Foley and Kistemann 2015). Pero, ¿qué se sabe realmente acerca la relación entre espacios acuáticos y salud? ¿Qué evidencias científicas existen al respecto?

Hoy en día, a estos espacios acuáticos se les denomina espacios azules. Entendemos por espacios azules aquellos espacios al aire libre —ya sean naturales o artificiales— que cuentan con agua de manera prominente y son accesibles para los humanos de manera próxima (estando en, dentro o cerca del agua) o virtual (pudiendo ver, escuchar o sentir de otra manera el agua) (Grellier et al. 2017). Esto incluye desde los océanos, hasta las fuentes ornamentales que se suelen encontrar en las áreas urbanas, pasando por los ríos y lagos, entre otros.

Espacios azules y sus beneficios

Hasta la fecha, la mayoría de los estudios científicos que han evaluado los efectos de los espacios naturales en la salud y el bienestar de la población han centrado la atención en los espacios verdes: parques urbanos, jardines, calles arboladas o bosques, entre otros.  La exposición a estos espacios se ha asociado a una reducción de la mortalidad y a una mejor salud general y mental, entre otros (Nieuwenhuijsen et al. 2017). Aun así, en los últimos años se ha detectado un creciente interés en evaluar también los efectos de los espacios azules en la salud, hasta ahora bastante desconocidos e inexplorados. Sorprendentemente, la literatura científica al respecto es todavía muy escasa y destaca por la notable heterogeneidad en la metodología utilizada.
 
Una revisión sistemática realizada recientemente (Gascon et al. 2017) recogió las evidencias disponibles sobre los beneficios de los espacios azules para la salud y el bienestar de las personas. En concreto, concluía que podría haber una asociación entre vivir cerca de, y/o utilizar los espacios azules, con un mejor estado de salud mental y un incremento de la práctica de la actividad física (Gascon et al. 2017).

Espacios azules y salud mental

Por ejemplo, un estudio longitudinal realizado en el Reino Unido reveló un mejor estado de salud mental entre los individuos que vivían cerca de la costa (a menos de 5 km) comparado con aquellos que vivían más lejos (White et al. 2013). En otro estudio, con una muestra de 2.111 niños y niñas de entre 7 y 10 años y residentes en la ciudad de Barcelona, se observó que aquellos cuyos progenitores dijeron pasar más tiempo en la playa a lo largo del año, tenían menos problemas emocionales y mejor comportamiento prosocial (Amoly et al. 2014).
 
Estos resultados van en la misma dirección que los de otro estudio transversal desarrollado con 1.041 residentes de zonas urbanas con espacios azules en Alemania, que reportó una asociación entre la frecuencia de uso de espacios azules y un mejor estado de salud mental (Völker et al. 2018). En esta misma línea, una investigación realizada en Hong Kong con una muestra de 1.000 personas mayores apuntó mejores resultados de bienestar y menor riesgo de depresión entre aquellas que visitaban espacios azules intencionadamente con más frecuencia (Garrett et al. 2019).
 
Por último, en otro estudio realizado con adultos mayores en Irlanda se observaron menos síntomas de depresión entre los individuos que gozaban de más vistas al mar (Dempsey et al. 2018). 

espacios azules nacionales

Espacios azules y actividad física

Parte de los beneficios en salud que se atribuyen a los espacios azules son debidos a la actividad física realizada en ellos. Y es que varios estudios sugieren que vivir cerca de espacios azules, así como usar estos lugares, aumenta la probabilidad de realizar actividad física y de tener un estilo de vida menos sedentario (Gascon et al. 2017).
 
Un estudio transversal realizado en Francia con una muestra de 7.290 participantes adultos (de entre 30 y 79 años) sugirió que la presencia de un lago a 1 km de casa estaba asociado con reportar haber salido a correr durante la semana anterior (Karusisi et al. 2012). En esta misma línea, una investigación realizada en Australia con 10.286 adultos de entre 40 y 65 años encontró que vivir cerca de un río o de la costa, estaba asociado a una mayor probabilidad de caminar más de 300 minutos a la semana (Wilson et al. 2011). Finalmente, en el año 2015 Elliot et al. publicaron un estudio en el que se sugería un aumento de los niveles de actividad física entre aquellas personas que habían visitado zonas costeras, en comparación con aquellas que habían visitado espacios verdes rurales o áreas urbanas (Elliott et al. 2015).
 
Aun así, es conveniente precisar que, tanto para la salud mental como en lo referente a actividad física, los resultados no son del todo concluyentes y existen algunos estudios que no sugieren tales beneficios (Humpel et al. 2004; Witten et al. 2008). Por otra parte, en la revisión sistemática publicada en 2017 por Gascon et al., se especifica que los resultados de los estudios que evaluaron la relación entre los espacios azules y la salud general, la obesidad, y la salud cardiovascular, fueron menos congruentes y por lo tanto no se pudo afirmar que existiera una asociación (Gascon et al. 2017). La principal limitación detectada fue la escasez de estudios disponibles, lo cual pone de manifiesto que, efectivamente, se trata de un campo de estudio poco explorado y que hay una necesidad evidente de más investigación. 

La infraestructura azul

En Europa, la mayoría de la población vive cerca de espacios azules (costeros o no). Sin embargo, no siempre se obtiene el máximo beneficio potencial de estos espacios, ya sea porque no están accesibles, no están en buenas condiciones o simplemente porque no son lo suficientemente conocidos. Por esta razón son importantes las infraestructuras alrededor de los espacios azules, para promocionar su uso y así maximizar los beneficios en salud para la población. Rehabilitar espacios ya existentes o construir otros nuevos cuando sea posible son medidas que facilitan que toda la ciudadanía tenga acceso a ellos, que sean de calidad, que ofrezcan distintos usos y que sean aptos para distintos grupos de población. 

Teniendo en cuenta que cada vez es mayor el interés en conocer los efectos de los espacios azules en la salud y el bienestar, es de esperar que en los próximos años la evidencia científica sea mayor y cada vez más consistente y nos permita entender el impacto que estos espacios tienen en nuestra salud y bienestar. Entre las cuestiones a explorar por parte de la comunidad científica figuran interrogantes como si todos los tipos de espacios azules tienen los mismos efectos, qué tipo de exposición ofrece mayores beneficios, cuáles son las infraestructuras azules más adecuadas para promocionar la salud y el bienestar o los posibles riesgos derivados de la exposición a estos espacios. Todo ello, además, debe abordarse desde el respeto y la coherencia para evitar la degradación o la sobreexplotación de los espacios azules. 

Bibliografía
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12. White M, Alcock I, Wheeler BW, Depledge MH. 2013. Coastal proximity, health and well-being: Results from a longitudinal panel survey. Heal. Place 23:97–103; doi:10.1016/j.healthplace.2013.05.006.
13. Wilson L-AM, Giles-Corti B, Burton NW, Giskes K, Haynes M, Turrell G. 2011. The association between objectively measured neighborhood features and walking in iddle-aged adults. Am. J. Heal. Promot.
14. Witten K, Hiscock R, Pearce J, Blakely T. 2008. Neighbourhood access to open spaces and the physical activity of residents: A national study. Prev. Med. (Baltim). 47:299–303; doi:10.1016/j.ypmed.2008.04.010.

Escrito por Cristina Vert, investigadora doctoral en el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), y Dra. Mireia Gascon, Assistant Research Professor en el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal).
 

Etiquetas: Naturaleza saludable