Los espacios verdes podrían contribuir a reducir el riesgo de síndrome metabólico y de enfermedades cardiovasculares.

Las enfermedades no transmisibles son el principal contribuyente a la carga mundial de enfermedad. Las afecciones cardiovasculares representan la mayor parte, casi el 15%. Pero se ha descubierto que vivir en vecindarios con árboles protege a nuestra salud de sufrir síndrome metabólico.

Entre los principales factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares se incluyen la obesidad, la hipertensión y la diabetes. La presencia de estas afecciones y otras condiciones de riesgo agrupadas en un paciente se denomina síndrome metabólico.

El síndrome metabólico es un factor de riesgo importante en general para enfermedades futuras, pero particularmente para enfermedades coronarias y derrames cerebrales (ictus). Actualmente, se estima que alrededor del 20-25% de la población mundial tiene síndrome metabólico (este porcentaje difiere según la definición específica que se da al síndrome metabólico)[i].

Si disminuyera este porcentaje de población afectada por síndrome metabólico, conseguiríamos una reducción muy considerable de las enfermedades no transmisibles y de la carga de enfermedad mundial. Por ello, cada vez más un número creciente de estudios científicos se enfocan en identificar factores protectores del síndrome metabólico.

Espacios verdes y salud cardiovascular

Estudios previos han observado asociaciones beneficiosas entre una mayor exposición a espacios verdes y un menor riesgo de morbilidad y mortalidad cardiovascular.[ii] En concreto, los estudios sobre diabetes han demostrado asociaciones consistentes entre una mayor exposición a espacios verdes y un menor riesgo de diabetes.[iii]

En la literatura científica denominamos “espacios verdes” a aquellos terrenos abiertos que están parcial o completamente cubiertos por vegetación, bien sea césped, árboles, arbustos u otros elementos naturales. Además de bosques y campos agrícolas, otros ejemplos de “espacios verdes” son jardines, parques urbanos y pequeños elementos verdes en ciudades, como los árboles de las calles.

Además de protegernos frente a enfermedades cardiovasculares, sabemos que la exposición a espacios verdes a largo plazo puede generar beneficios para la salud a través de varias vías. Así, los espacios verdes no solo proporcionan un lugar para actividades físicas y sociales, sino también se ha descubierto que la exposición a la naturaleza reduce los niveles de estrés y mejora la salud mental. Incluso, los espacios verdes pueden mitigar otras exposiciones ambientales que son perjudiciales para la salud, como la contaminación del aire, el calor y el ruido.

La relación directa entre el síndrome metabólico y exposición al verde

Además de la evidencia de los beneficios para la salud de la exposición a largo plazo en espacios verdes señalados, un estudio[iv] longitudinal realizado por ISGlobal en 2019 observó que las personas que viven en vecindarios con mayor disponibilidad de espacios verdes tenían un menor riesgo de desarrollar síndrome metabólico en comparación con las personas que vivían en vecindarios con menos disponibilidad de espacios verdes.

Diversas investigaciones ya habían analizado el vínculo entre la exposición a los espacios verdes con algunos de los componentes individuales del síndrome metabólico (diabetes, hipertensión, etc.). Este nuevo trabajo, por primera vez, se propuso examinarlo en su conjunto y a largo plazo.

El estudio longitudinal se basó en datos de una cohorte de más de 6.000 personas adultas de entre 45 y 70 años del Reino Unido que no tenían síndrome metabólico en su primera ronda de mediciones. Cada cinco años, las personas participantes fueron invitadas a distintos exámenes médicos: análisis de sangre, medición de la presión arterial y del perímetro de la cintura. Además, se les preguntó sobre el uso de medicamentos que realizaban y, en base a los datos obtenidos, se utilizó la definición de síndrome metabólico de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para detectar nuevos casos de síndrome metabólico.[v]

Cómo se estudia el espacio verde disponible en un vecindario

La cantidad de espacio verde en torno al domicilio de las personas estudiadas se estimó a partir de imágenes vía satélite. Gracias a éstas, se obtuvieron dos indicadores de la exposición al espacio verde alrededor de sus hogares: la cantidad de vegetación total y el porcentaje de tierra cubierta por árboles.

Se investigó la asociación entre las estimaciones de espacios verdes identificadas por las imágenes de satélite y el riesgo de desarrollar síndrome metabólico. Y se ajustó los factores que podrían confundir los hallazgos, incluidos los factores demográficos (edad, sexo, etnia y ruralidad), comportamientos de salud (dieta, consumo de alcohol y tabaquismo), y el nivel socioeconómico, incluido el nivel socioeconómico individual (es decir, el nivel de educación individual y el grado de empleo) y el nivel socioeconómico del vecindario (es decir, la privación a nivel del área administrativa).

Conclusión: los árboles previenen el síndrome metabólico

Los resultados del estudio mostraron una asociación entre una mayor cobertura de árboles alrededor de la vivienda y un menor riesgo de desarrollar síndrome metabólico (estimado en un 14%). Los resultados fueron similares para las distintas definiciones de síndrome metabólico.

Al observar los niveles totales de vegetación, también se encontró una asociación beneficiosa entre una mayor cantidad de vegetación en el vecindario y un menor riesgo de desarrollar síndrome metabólico, aunque estos resultados fueron ligeramente menos consistentes. Así, estos datos podrían indicar que la presencia de árboles puede ser beneficiosa para la salud cardiometabólica.

Además, también se hallaron asociaciones beneficiosas entre la disponibilidad de espacios verdes y los componentes por separado del síndrome metabólico. Esto significa que más espacio verde en los alrededores del domicilio se asoció con un riesgo reducido de obesidad (es decir, de perímetro de cintura grande), un nivel alto de triglicéridos, niveles bajos de colesterol HDL, hipertensión y diabetes y/o niveles altos de glucosa en ayunas.

Por todo ello, en base a esta nueva evidencia y a la evidencia previa acumulada, los resultados indican que los espacios verdes podrían ser recursos importantes para nuestra salud cardiometabólica. Y se trata de una contribución especialmente relevante ya que la reducción del riesgo de síndrome metabólico es un gran desafío para los sistemas de salud y la salud pública en todo el mundo.

Carmen de Keijzer es investigadora doctoral en el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal).

Bibliografía

[i]https://www.idf.org/component/attachments/attachments.html?id=705&task=download

[ii] Fong, K.C., Hart, J.E., James, P., 2018. A Review of Epidemiologic Studies on Greenness and Health: Updated Literature Through 2017. Curr. Environ. Heal. Reports 5, 77–87. doi:10.1007/s40572-018-0179-y

[iii] Twohig-Bennett, C., Jones, A., 2018. The health benefits of the great outdoors: A systematic review and meta-analysis of greenspace exposure and health outcomes. Environ. Res. doi:10.1016/j.envres.2018.06.030

[iv] De Keijzer, C., et al., 2019. Long-term exposure to greenspace and metabolic syndrome: A Whitehall II study. Environmental Pollution 255 (2). doi.org/10.1016/j.envpol.2019.113231

[v] Puesto que existen varias definiciones de síndrome metabólico, también se utilizó la definición de la American Heart Association / National Heart, Lung and Blood Institute (AHA/NHLBI) para comparar los resultados.

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