Fernando Riaño: Empresas y economía social

Fernando Riaño, director de RSC, Comunicación y Relaciones Institucionales de Fundación ONCE e ILUNION, analiza conceptos como discapacidad, intangibles o accesibilidad.

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Hay quien cruza el bosque y solo ve leña para el fuego. Lo dijo Tolstói, pero bien podría atribuírsele, como lema de defensa frente a los agoreros, a nuestro entrevistado, para quien los problemas y las oportunidades son conceptos casi sinónimos. Fernando Riaño, se aferra a esta perspectiva. Sin ella, ¿seríamos acaso conscientes de nuestros logros?

Entrevistamos a Fernando Riaño, director de RSC, Comunicación y Relaciones Institucionales de Fundación ONCE e ILUNION

360: La arquitecta argentina Silvia Coriat escribe en Lo urbano y lo humano. Hábitat y discapacidad: “Por una parte, está la limitación física, la observable en el cuerpo o en el andar, y, por otra, los obstáculos que impone el entorno construido según convenciones sociales. Y es justamente ahí donde se me hace presente a mí y a ustedes la discapacidad: en aquello a lo que no puedo acceder, de lo que quedo excluida”. ¿Qué es para ti la accesibilidad?

Fernando Riaño: Es una cuestión que tiene que ver con los derechos y, por lo tanto, con las personas. La accesibilidad toca todas las vertientes de las posibilidades humanas en términos de capacidad y hace que las personas lo sean “a pesar de” su discapacidad. La accesibilidad es algo que ha evolucionado en cuanto a concepto. Históricamente, se ha pensado que solo tenía que ver con las personas con discapacidad, que suponía un sobrecoste frente a la no-accesibilidad y que era algo vinculado a lo difícil, a lo imposible. Ahora está en la agenda el concepto de smart cities, que definirán las nuevas formas de vida. Yo veo imposible que las ciudades sean inteligentes sin ser ciudades accesibles.

360: ¿Hasta qué punto la innovación puede impulsar la inclusión?

Fernando Riaño: Inclusión e innovación van de la mano. A veces ocurre que, desde el punto de vista organizacional, el concepto de innovación es previo al de inclusión; otras veces es al contrario. Es un círculo bidireccional que, teniendo en cuenta la tipología de la organización, es visto claramente en términos de oportunidad. Es un gran tándem. Esto se enlaza también con otra idea que hay en torno al ámbito de la responsabilidad corporativa: el concepto de Responsabilidad Social Corporativa está evolucionando. En muchos casos, se deja de hablar de RSC y pasa a denominarse responsabilidad corporativa; en otros, pasa directamente a sostenibilidad. Y en algunos ámbitos, sobre todo a nivel internacional, ya se está hablando de Innovación Social Corporativa. Esto nos lleva a nuevas formas de percibir, entender y desarrollar ideas, servicios, productos y organizaciones, que serán mejores y harán mejor a su sector.

360: La discapacidad es contemplada como algo lejano, desconocido. Sin embargo, en el 25% de los entornos familiares hay una persona con discapacidad. ¿Cómo combatir los estereotipos que perviven en la sociedad y actuar en las nuevas generaciones para prevenir las desigualdades?

Fernando Riaño: Hay datos tangibles irrefutables, pero hace no mucho tiempo ni siquiera existía la estadística en torno a las personas con discapacidad. No formaba parte de la realidad en muchas encuestas. Desde el punto de vista sociológico y de la percepción de la discapacidad, eso ya es un avance, por ver las cosas con perspectiva y en positivo. Esos datos dicen que, en Europa, el 14% de la población convive con una discapacidad. En España, estamos aproximadamente en un 10 o 12%. Lo que nos dicen también las estadísticas es que, en al menos uno de cada cuatro hogares españoles, hay una persona con discapacidad. La percepción de la discapacidad por parte de los jóvenes es un hecho a tener en cuenta, porque es aquello de lo que se hablará en los próximos 30 o 40 años. También hay que tener en cuenta la globalidad, en la que entra en juego algo inseparable: la educación. Una de dos: o la diversidad en general, y la discapacidad en particular, son observadas en términos de educación –dicho de otra manera: o las ramas de educación son inclusivas– o estamos dejando fuera una realidad importante. Y, si la dejamos fuera, va a ser una realidad invisible, no percibida, por lo que puede convertirse en un universo paralelo, percibido por los jóvenes como una realidad ajena desde el punto de vista social, de la información, de las posibilidades, de los derechos y, en definitiva, de las personas.

360: En 2014, el CGPJ aprobó por unanimidad un informe en el que reconocía que la invidencia no suponía un impedimento para ejercer la función judicial. ¿Ha habido avances? Tú ibas para juez. ¿Qué ocurrió?

Fernando Riaño: Es un tema cambiante y en plena evolución positiva, especialmente teniendo en cuenta los cambios normativos y de gestión, y de cómo esta influye en los comportamientos sociales. Hay una incidencia claramente determinante. Existen organizaciones en España que son un ejemplo, no solo para la realidad española, sino también para otros países. Hablo de organizaciones como el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (Cermi) o de la Fundación ONCE. Yo intenté acceder a la carrera judicial y me encontré con la respuesta de que, debido a mi discapacidad, era “incompatible funcionalmente” con el puesto. Esa fue la respuesta técnica del Tribunal de Oposiciones, que luego se repitió en otras pruebas. Intento ver la realidad en perspectiva, es decir, lo que hemos tenido, lo que tenemos, lo que deberíamos tener y a lo que aspiramos, esto es, la igualdad de oportunidades, ateniéndonos a la Convención de Derechos de las Personas con Discapacidad y a una sociedad moderna y civilizada. Esa es la evolución en positivo. Y algo relativamente reciente, gracias a un acuerdo con el Consejo General del Poder Judicial, que tiene en cuenta la discapacidad, en este caso la “discapacidad visual severa”, a la hora del acceso a la carrera judicial y fiscal. Este es un avance importante, logrado gracias a todo el esfuerzo que se está haciendo por parte del Instituto Nacional de Administración Pública. Es un trabajo pionero e innovador que, a medida que pasa el tiempo, se verá como un referente para el resto de Administraciones Públicas no solo en España y en Europa, sino en el mundo, a la hora de poner en marcha muchas iniciativas relacionadas con la equiparación de derechos, la igualdad de oportunidades, la gestión de la diversidad y la inclusión. Es una cuestión social. La discapacidad es una manifestación de la diversidad humana, que debe ser atendida, gestionada y tenida en cuenta a la hora de poner en marcha iniciativas por parte de la Administración Pública.

360: Sin embargo, los datos reflejan que son las Administraciones Públicas quienes muchas veces no cumplen con las cuotas de discapacidad.

Fernando Riaño: Existe un antes y un después, una serie de hitos históricos que, vistos en perspectiva, animan a que veamos el vaso medio lleno. Hay un estudio reciente de Odismet, el observatorio de la Fundación ONCE, que refleja que en España hemos alcanzado cotas de desarrollo normativo excelentes desde el punto de vista de la inclusión y de lo que una sociedad del XXI debe exigirse. Tenemos unas normas excelentes que otros países vienen a estudiar, pero se da un incumplimiento manifiesto de las leyes. La antigua Ley de Integración Social del Minusválido (LISMI) de 1982 es hoy la Ley General de Derechos de las Personas con Discapacidad, respecto a la cual soy optimista, pues se ha cambiado la terminología. Hoy se habla en términos de derechos y, por lo tanto, también de oportunidad. Nos falta conciencia a la hora del cumplimiento normativo. También conocimiento y decisión. Y, en ciertos ámbitos, compromiso y responsabilidad. Eso está cambiando. Si hace años era algo voluntario, hoy es obligatorio y mañana será inexcusable, porque el que manda (el cliente, el grupo de interés, el inversor) nos va a preguntar por ello repetidamente: cuáles son nuestras perspectivas, nuestros desempeños y nuestra evolución. 

360: Si cada uno de nosotros somos diversos, si la sociedad es diversa, también deberían serlo las empresas. ¿Cómo contribuir desde la racionalidad y la estrategia a diseñar modelos de organizaciones menos homogéneos, más justos y, en definitiva, más sanos?

Fernando Riaño: Aquellas empresas que sepan gestionar la diversidad, la inclusión y la responsabilidad corporativa centrada en estos ámbitos, y las integren dentro de su proceso de negocio y su estrategia corporativa, serán las empresas mejor posicionadas a la hora de alcanzar una ventaja competitiva. Las organizaciones en general, y las empresas en particular, debemos integrarlo dentro de nuestra agenda y saber gestionarlo, tanto en términos de personas como de productos, servicios y futuros desarrollos. Esa es la clave en cuanto a la gestión, algo que es fácil internalizar pero difícil aterrizar, dadas las diferencias en la ideología de negocio y la inmensa diversidad en cuanto a actividad, sectores, limitación geográfica… Hay cuestiones que sirven en unos entornos y no sirven en otros.

360: Los activos intangibles significan el 80% del valor de mercado, según algunos estudios. ¿Están las empresas dedicando tiempo en sus agendas a reforzar esos intangibles: la sostenibilidad, la diversidad, la transparencia o la justicia fiscal?

Fernando Riaño: La reputación es un activo fundamental. Desde los años 60 y 70, hasta finales de los 90, y especialmente en los años 2001 y 2002, la evolución a la hora de valorar empresas y organizaciones ha sido radical. Si más de un 85-87% de la valoración venía definida por activos que tenían que ver con el ámbito económicofinanciero, hoy eso ha dado la vuelta y más del mismo porcentaje del valor de una organización está representado en aspectos intangibles, es decir, en la reputación. Lo primero que debe tener en cuenta un comité de dirección es la estrategia para gestionar los intangibles, porque forman parte de nuestro día a día y, a pesar de que sea difícil definirlos, aterrizarlos y ponerles nombre y número, son uno de los activos más importantes desde el punto de vista económico. Warren Buffet decía que a los altos niveles de reputación se llega muy lento y que, por el contrario, esa reputación se puede perder muy rápido. Ahora mismo, con las redes sociales y otros canales de comunicación, se va en cuestión de segundos. Por eso es tan importante y tan crítica la gestión de los intangibles. 

360: Entonces, la economía de mercado ¿no está reñida con la economía social?

Fernando Riaño: No solo no está reñida, sino que es perfectamente compatible. Cada vez es más evidente que lo social forma parte de la realidad económica. Esa exigencia de criterios sociales, medioambientales y de buen gobierno forma parte del día a día y de la agenda de cualquier organización. Aquellas que no lo tengan en cuenta en sus planteamientos y en su desarrollo corporativo no continuarán siendo organizaciones dentro de 30 años. Si se ha cambiado el paradigma a la hora de valorar empresas respecto a hace 25, 30 y 40 años, también ha cambiado radicalmente el ciclo de vida de una empresa; se ha acortado mucho. En ello entran también los intangibles. Aquellas empresas que quieren garantizar la sostenibilidad económica de esos criterios, que son un tándem perfecto, tendrán garantizada la supervivencia o, al menos, más posibilidades de sobrevivir, porque se estarán anticipando a cuestiones que los mercados les van a exigir.

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