El Índice de Salud que hace que nuestras ciudades sean más saludables

DKV e IdenCity han creado el Índice de Salud de las Ciudades para ser consientes de su realidad y actuar sobre potenciales mejoras

índice de salud de las ciudades

¿Qué pasaría si un Índice de Salud nos sirviera de guía para que nuestras ciudades fueran más saludables? Esto es lo que ocurre con el Índice de Salud de las Ciudades de DKV e IdenCity.  Actualmente, nos encontramos en una era de Infoxicación, en la que tenemos toda la información al alcance de un clic. Sin embargo, esta no siempre se ajusta a nuestras expectativas. De una manera muy práctica y concisa, el índice de Salud de las Ciudades cambia la manera de ver los datos y pone al servicio de la comunidad información relevante encaminada a plantear acciones claras y solucionar un verdadero reto mundial.  

¿En qué consiste el Índice de Salud de las Ciudades?

De esto se trata el Índice de Salud de las Ciudades, un proyecto de DKV Instituto de la Vida Saludable e Idencity, consultora especializada en índices. Este estudio refleja el estado de salud de 52 ciudades españolas y de su población. Pero no solo se queda ahí, sino que también analiza los determinantes sociales que contribuyen a que esto sea así. Entre los determinantes estudiados, se encuentran aspectos urbanísticos, socioeconómicos, laborales y comunitarios que permiten ser una pauta para la elaboración y evaluación de políticas públicas. De esta manera, se busca una razón concreta, para identificar, o no, el problema y darle una solución. Se le da un sentido práctico a toda la información.

índice de salud de las ciudades

 

¿Cómo lo consigue?

Una vez presentado el Índice de Salud de las Ciudades, es importante mencionar de dónde proceden los resultados, conocer su metodología y averiguar qué es lo que lo convierte en toda una guía para mejorar nuestras ciudades. Para analizar el estado de salud y sus determinantes de 52 ciudades españolas, el Índice de Salud de las Ciudades presenta 78 indicadores, que permiten una aproximación al concepto de salud. 

Estos 78 indicadores se agrupan en las 5 dimensiones y 12 categorías:

  • Salud de la población: esta categoría se centra en la esperanza de vida, morbilidad o conductas de vida saludable de la población. Para ello, usa indicadores como los años de vida saludable al nacer, el consumo de fruta y verdura, o la tasa de mortalidad.
  • Entorno: observa el medio ambiente, movilidad, vivienda y equipamiento de la ciudad. Lo hace a través del estudio del gasto municipal per cápita en medio ambiente, personas vulnerables que sufren olas de calor o las tan importantes zonas verdes urbanas.
  • Condiciones socioeconómicas y laborales: focalizado en la seguridad socioeconómica y la calidad del empleo, se observa la tasa de riesgo de pobreza, las enfermedades profesionales o la segregación residencial por renta en la ciudad.
  • Comunidad: esta categoría trata sobre la seguridad y las redes familiares y comunitarias que se forman en las ciudades. Dentro de ella, se ven indicadores como las personas mayores que viven solas, las denuncias de violencia de género y las tasas de homicidios intencionales, entre otros.
  • Servicios de salud: actividades preventivas, promoción de la salud y atención sanitaria son protagonistas en esta categoría. Desde la cobertura de vacunación por la Covid-19 hasta el número de personal sanitario de atención primaria nos ofrece información sobre los servicios de salud.
Índice de Salud de las Ciudades

 

Sus beneficios

Con esta información tan detallada se puede observar el rendimiento de los territorios estudiados frente a estándares de salud de carácter nacional, además de identificar las fortalezas y oportunidades de mejora de cada ciudad.

Sin embargo, no hay que olvidar lo más importante: transformar toda esta información en acciones y pasar a la práctica. El Índice de Salud de las Ciudades supone una nueva herramienta de análisis de desempeño para la toma de decisiones en el camino de hacer más saludables nuestras ciudades. Una guía a la que acudir. De hecho, su principal objetivo y aspiración es contribuir a la mejora de las ciudades y convertirlas en lugares más saludables para sus habitantes.

Además, pone de manifiesto algo imprescindible:  la necesidad de conocer las características de cada entorno urbano para analizar los determinantes sociales a los que se expone su población y que tanto repercuten en su salud.

Madrid, Barcelona, Valencia y Zaragoza

Ahora conozcamos mejor los resultados obtenidos en el Índice de Salud de las Ciudades. Pese a que se han estudiado hasta 52 ciudades españolas, el Índice se centra en cuatro ciudades principales:

  • Madrid

Se trata de la ciudad con mayor puntuación general en el Índice de Salud de las Ciudades, un 73,9%, respecto al 70% de media de las demás ciudades españolas. Madrid destaca, junto a Valencia, Sevilla, Cádiz y Barcelona, por su adopción de conductas saludables (consumo diario de fruta y verdura, no consumo de tabaco, etc.). Además, presenta un gran rendimiento en tema de vivienda y equipamientos, teniendo en cuenta factores relacionados con los hogares y sus alrededores (temperatura adecuada, oferta de vivienda protegida, etc.) 

De igual manera que Zaragoza, las redes familiares y comunitarias son primordiales para la ciudad y eso se aprecia en los resultados.

Sin embargo, tiene un obstáculo a vencer: la movilidad sostenible. La ciudad cuenta con 0,04 km ciclables por km² de suelo urbano. Una cifra muy inferior si se compara con otras ciudades como Barcelona o Valencia.

  • Barcelona

Con una puntuación general de un 71,6% en el índice, la ciudad cuenta con una seña de identidad propia:  la movilidad sostenible. Barcelona tiene 2,51 km ciclables por km² de suelo urbano.  Un resultado que destaca su apuesta por la movilidad activa.

También es reseñable su atención sanitaria, ya sea por la dotación en funcionamiento (quirófanos y plazas en hospital de día) como por su personal médico. En cambio, como ocurre en grandes ciudades, su problema es la segregación espacial. Presenta una mayor concentración de rentas elevadas y bajas en distintos barrios de la ciudad. No hay que olvidar la relación entre la salud y las condiciones socioeconómicas de los ciudadanos. 

  • Valencia

En Valencia resaltan las conductas saludables de la población. El 53% de sus habitantes consume fruta y verdura a diario. Esto nos orienta sobre el nivel de promoción de la alimentación saludable desde la ciudad. Además, su infraestructura peatonal y ciclista también es importante. Acompañando a Barcelona, es de las mejores ciudades en movilidad sostenible. Esto muestra el fomento de transportes como la bicicleta.

Como otras ciudades estudiadas, su punto más débil se concentra en los servicios de salud. Para estas ciudades hay una oportunidad de mejora en ambulancias y camas en hospitales públicos y privados. De todas formas, su puntuación general está por encima de la media. Concretamente, un 72,7%.

  • Zaragoza

La ciudad ha conseguido situarse por delante de Madrid, Barcelona y Valencia en años de vida saludable de su población. Concretamente, sus habitantes cuentan con una media de 81,57 años de vida saludable. Además, es una de las ciudades con mejor rendimiento en el ámbito socioeconómico, especialmente en seguridad socioeconómica, cumpliendo casi en su totalidad sus objetivos de tasa de pobreza y acceso a la salud dental.  

Las redes familiares y comunitarias son muy importantes para la ciudad. De hecho, presenta un valor especialmente elevado en este ámbito. Esto es debido, en parte, a muchas de las iniciativas solidarias surgidas en Zaragoza por la pandemia de la COVID-19. En general, la ciudad presenta una puntuación del 72,3% en el Índice de Salud de las Ciudades, mientras que la media de las ciudades españolas se sitúa en el 70%.

Las ciudades a reflexión

Una conclusión importante es que todas las ciudades estudiadas presentan rendimientos medio-altos de los objetivos marcados en el estado de la salud y aspectos socioeconómicos. Sin embargo, en el alcance de los servicios de salud y en ámbitos de entorno físico como la contaminación, la movilidad y el urbanismo, existe un mayor margen de mejora para las 52 ciudades analizadas.

Esto nos muestra el camino que queda por recorrer para hacer más saludable nuestro entorno. Existen grandes retos para las ciudades en el acceso a zonas verdes, movilidad sostenible o vivienda asequible. Además, estos factores están estrechamente ligados con la salud de la población, por lo que es necesario actuar cuanto antes. Como se indica desde DKV, si el planeta está enfermo, nosotros también lo estamos.

 

Aida Gutierrez

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