Voluntariado, motor de cambio

Para Marisol García, directora general de Hazloposible, alinear los proyectos solidarios a los planes estratégicos de las empresas significaría dar pasos de gigante hacia la mejora de la sociedad.

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Este mes de mayo Madrid será la capital del Voluntariado Corporativo. Diversos congresos se desarrollarán para poner en valor el impacto positivo del voluntariado en las empresas y en las personas que lo desarrollan.

Cada vez son más las compañías que fomentan el voluntariado entre sus empleados y, de hecho, algunas de ellas ya lo incluyen en su propia línea estratégica, tal y como pudimos conocer en la presentación de la VII Semana Internacional del Voluntariado Corporativo, Give & Gain.

Esta tendencia responde a una realidad: participar en actividades de voluntariado ayuda a desarrollar y fortalecer habilidades y competencias en las personas. Así se deduce del último estudio presentado por el Instituto de Estudios Laborales de ESADE y la consultora Valores & Marketing, que asegura que el 92% de los empleados que participan en actividades de voluntariado mejora su rendimiento profesional. Entre las competencias más desarrolladas, destacan el trabajo en equipo, la capacidad de comunicación, la creatividad y el liderazgo. Pero el aprendizaje va mucho más allá, ya que entrar en contacto con realidades sociales diferentes a las habituales, salir de la zona de confort, hace que las personas desarrollen la empatía, que es la base para la innovación, y que asuman nuevos retos, poniendo en práctica, entre otras competencias, la resolución de problemas, imprescindible para encontrar soluciones en los tiempos que corren.

Las personas necesitan retos estimulantes que asumir en su día a día, es un hecho. El thinking outside the box nos permite seguir aprendiendo, afrontando nuevos casos en los que poder aplicar todo nuestro potencial. Según Harvard Business Publishing, los mejores líderes son aquellos con capacidad de aprendizaje constante y que saben desenvolverse en entornos VUCA: volátiles, inciertos, complejos y ambiguos. Qué mejor manera de llevarlo a cabo que a través de proyectos de voluntariado, capaces de romper moldes y situar a las personas en una realidad diferente a la habitual.

El escenario VUCA, inherente al mundo empresarial, ha venido para quedarse y será cada vez más intenso. Todo está cambiando, incluida la manera de liderar en las organizaciones. Las competencias y habilidades que los líderes han necesitado en el pasado ya no son suficientes. En este sentido, el voluntariado es un método alternativo de entrenamiento en el liderazgo, que, por un lado, permite facilitar la comprensión de este entorno VUCA y, por otro, potenciar el desarrollo personal y profesional de quienes participan en las actividades de voluntariado.

No cabe duda de que el voluntariado es un espacio formativo y ya son muchas las empresas que han idenfiti cado su potencial, y que ahora lo incluyen como parte de las opciones de capacitación que ofrecen a sus empleados. Probablemente por la metodología aplicada, learning by doing, sea una de las herramientas de aprendizaje más efectivas que existen.

En este sentido, es interesante destacar que todas las actividades de voluntariado corporativo desarrollan competencias, pero no en igual medida. El grado de desarrollo y aprendizaje de los voluntarios va a depender del tipo de actividades en las que participen, así como del rol que estos asuman. Las actividades más tradicionales, en las que los empleados hacen cosas con sus propias manos (plantar árboles, pintar paredes, limpiar playas, etc.), o en las que cumplen un rol lúdico o de acompañamiento (mayores, niños, personas con discapacidad), tienen un impacto más limitado en el desarrollo de competencias de los voluntarios. Sin embargo, las actividades de voluntariado profesional, en las que los empleados transfieren o comparten sus conocimientos y puntos fuertes con la sociedad, amplifican el desarrollo y fortalecimiento de competencias de los voluntarios, además de aportar un valor social mucho mayor. Cuanto más complejo sea el rol que asuma el voluntario, mayor será su desarrollo.

El voluntariado profesional en España se ha extendido y fortalecido significativamente en los últimos años, y la gran mayoría de empresas tiene al menos un proyecto de este tipo. No obstante, en la mayoría de proyectos, los empleados principalmente han interactuado y colaborado con los beneficiarios finales (niños en escuelas, jóvenes en riesgo de exclusión, personas que buscan empleo, mujeres víctimas de violencia, emprendedores, etc.). Poco a poco, se está imponiendo una nueva tendencia, en la que los voluntarios colaboran con una ONG para ayudarlos a resolver sus retos. Aún es un modelo incipiente, y tenemos por delante el importante desafío de equilibrar la balanza entre el tiempo y el esfuerzo invertidos por los voluntarios y el resultado de la acción para la entidad social.

Por otro lado, el voluntariado emprendedor, un modelo que también hemos importado en Hazloposible desde Latinoamérica, es un excelente vehículo para que los empleados de la compañía construyan por sí mismos el proyecto a desarrollar. Ellos identifican una causa, analizan el problema, proponen una solución, buscan colaboradores para llevarla a cabo, lo aterrizan en un plan de acción y, finalmente, lo ponen en marcha. Aún son pocas las empresas que lo están implementando en España –entre ellas, DKV–, pero, sin duda, genera un impacto enorme a todos los niveles.
 

Marisol García, directora general de Hazloposible



DKV Y SU COMPROMISO CON LA LUCHA SOCIAL

1.024 es el número de participaciones de empleados en acciones de voluntariado durante 2016

43 son las fundaciones, asociaciones y ONG con las que han colaborado

190 son los programas de apadrinamiento desarrollados en Camboya, Nicaragua y Bombay

1.142 voluntarios participaron en la VI Marcha Solidaria DKV. Se recaudaron 26.000 euros para la Asociación Española Contra el Cáncer

Etiquetas: Opinión