Arteterapia o cómo mejorar nuestra salud gracias al arte

Al igual que sucede con la terapia culinaria, algunos psicólogos también apuntan que el arte tiene numerosos beneficios para nuestra salud mental: el arteterapia puede ser una vía para abordar miedos y bloqueos personales y ayudar a mejorar nuestro estado de ánimo.

arteterapia

Comenzamos a hablar de arteterapia con una cita de David Lynch: «No creo que fuese el dolor lo que le convirtió en un genio, pero sus cuadros le ayudaron a ser un poco más feliz en su vida». Así reflexiona así sobre la relación que Vincent van Gogh tuvo con su propio arte. Aunque una vida llena de sufrimiento e incomprensión tuvo como consecuencia una de las mayores genialidades del siglo XIX, el holandés –al igual que otros tantos pintores– utilizó la creación artística para darle forma a todos los sentimientos y conflictos que encerraba en su interior, plasmándolos sobre lienzos que, aún hoy, esconden más de lo que muestran. Si la RAE define el arte como una «manifestación de la actividad humana mediante la que se interpreta lo real o se plasma lo imaginado», esas cuatro letras encierran una forma de dar vida a todo aquello que no somos capaces de expresar con palabras.

Arteterapia: expresar todo aquello que nos inquieta

Sin la necesidad de ser o definirnos como grandes maestros, la creación artística nos permite «arrancar» de nuestras almas todo aquello que nos perturba o nos inquieta, sobre todo en los momentos difíciles. Por eso, cada vez son más los expertos que abogan por utilizar la creatividad y la capacidad artística de las personas como terapia para mejorar su salud física pero, sobre todo, mental. La unión de la psicología y las artes crea una especialidad no tan nueva que podría ser una solución para mejorar nuestra calidad de vida y nuestro bienestar anímico. Así surge el arteterapia que, según la Asociación profesional española de arteterapeutas, se define como «una profesión asistencial que utiliza la creación artística como herramienta para facilitar la expresión y resolución de emociones y conflictos emocionales o psicológicos» y tratar tanto trastornos psíquicos como miedos, bloqueos personales, traumas del pasado y otras dolencias.

«El arteterapia es una forma de decir la verdad jugando con lo simbólico. Las experiencias en la creación pueden representar actos de violencia, de agresividad, abandonos, pérdidas, sentimientos… lo hacen de forma indirecta, sin una intencionalidad», explica Mireia Bassols, psicóloga, arteterapeuta y coordinadora de la formación de arteterapia de la Asociación para la Expresión y la Comunicación (AEC) de Barcelona. En un estudio titulado El arteterapia, un acompañamiento en la creación y la transformación, la experta analiza cómo este tipo de tratamientos puede incorporarse a las diferentes disciplinas para que cada paciente encuentre su propia forma de expresión y ahonda en diferentes propuestas terapéuticas a través del uso de la pintura, el barro, el collage, las instalaciones, la actuación, el cuento, el teatro de la reminiscencia, el clown, la máscara neutra, los juegos de rol, las marionetas, la danza contemporánea, la comunicación no verbal, la música o la escritura. Todas ellas pueden ser utilizadas para propiciar la evolución y transformación de la producción y del artista a través de una conversación entre la persona y el espectador –en este caso, el terapeuta–.

Cada disciplina tiene su método de expresión, pero lo más importante del arteterapia es que, como afirma Bassols, «la intervención del terapeuta pasa por un acompañamiento, no invasivo, sino sutil, discreto y sobrio desde una presencia activa, ajustada e intuitiva». Está al lado de la persona, acompañándola en un proceso de creación cuyo ritmo marca el paciente, que interviene de forma variable según sus deseos y necesidades. El terapeuta es tan solo otro elemento de ese proceso creativo, un espectador que escoge las palabras, respeta las resistencias de la persona que crea y está atento a lo que manifiesta, a sus demandas, sentimientos deseos, miedos, quejas e insatisfacciones. A través de la evolución creativa, el propio sujeto se transforma y descubre otra manera de relacionarse con su mente.

Más allá del uso de la creación artística para mejorar la salud y el bienestar mental de quien recurre a ella, el arteterapia se presenta como una disciplina que pone a la persona y sus necesidades en el centro. «No es un proyecto sobre ella, sino con y para ella, en una relación de ayuda», concluye Bassols. Por eso, el terapeuta debe encontrar una manera de estar cerca, pero manteniéndose lejos, reinventándose en función de los avances de la terapia porque, si el arte es impredecible, la mente humana también lo es.

Por Raquel Nogueira

Etiquetas: Salud Innovación

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