Cómo combatir la pobreza energética

«La lucha contra la pobreza energética pasa por lograr el reconocimiento de la energía como un derecho humano. Hasta entonces es necesario actuar en lo urgente con medidas paliativas», escribe Cecilia Foronda, directora del área de Ciudades Sostenibles de Ecodes.

pobreza energética

En 2016, la pobreza energética afectaba a más de 6,8 millones de personas en España, equivalente al 15% de la población. Bajo esta definición se encuentran las familias que sufren temperaturas inadecuadas en la vivienda y retraso en el pago de recibos, o ambos. Además, si se considera el gasto en energía excesivo o demasiado bajo para garantizar unas condiciones adecuadas en sus hogares, un 29% de la población estaría en situación de vulnerabilidad.

Sin duda, la crisis económica ha aumentado las desigualdades y los bajos ingresos familiares, que son una de las principales causas de la pobreza energética. A esta causa se unen tres más: el incremento de los precios de la energía, la ineficiencia del parque de viviendas español y la falta de conocimiento de las familias españolas para interpretar las facturas de energía y reivindicar sus derechos, así como para implementar medidas para mejorar la eficiencia energética de sus viviendas y reducir los consumos. 

Ni un hogar sin energía es el programa de Ecodes para hacer frente a la pobreza energética. Desde 2013 ha permitido atender a más de 1.500 hogares en 46 localidades españolas, logrando ahorros medios del 30% en las facturas energéticas, lo que nos ha posibilitado hacer un diagnóstico exhaustivo de las diferentes caras de la pobreza energética que hay en España, así como de las soluciones para resolverla. Nuestra consideración de partida es que la energía, y el acceso a ella, deben ser considerados un derecho y, como tal, debe estar recogido en la Constitución

Propuestas para paliar la pobreza energética

A partir de ahí, nuestras propuestas de solución recogen diversos aspectos que afectan de forma directa a la pobreza energética en nuestro país. Una reforma sustancial del bono social eléctrico y cheque térmico, haciendo especial hincapié en la concesión automática por criterios de renta o, siendo más ambiciosos, la sustitución del bono social por mecanismos más eficientes y justos como, por ejemplo, una tarifa social de luz y gas, con un precio estable, ofertada y financiada por todos las comercializadoras que operan en el mercado español. Otras medidas en esta línea son una reforma del sistema de fijación de precios de la electricidad y de la factura eléctrica que incentive el ahorro, reduciendo el peso del término fijo frente al de consumo; o, con la consideración de la energía como derecho, la aplicación de un IVA reducido para un consumo básico, entre otras.

Por otro lado, teniendo en cuenta que más de la mitad de las viviendas en España se construyeron sin criterios de eficiencia energética y que son las que suelen habitar las personas vulnerables, la rehabilitación energética es clave con partidas específicas para hogares vulnerables y mecanismos financieros y requerimientos adecuados a las características y nivel de renta de estos colectivos. 

Además, la estrategia debe potenciar la instalación de fuentes renovables para el autoconsumo comunitario de familias vulnerables y destinar fondos específicos para que los gobiernos locales y autonómicos cuenten con asesores de energía y/o herramientas que permitan reducir el consumo de energía de aquellas personas vulnerables preceptoras de ayudas. También es crucial la alfabetización energética de la población para formarles en el uso eficiente de la energía y empoderarles en la reivindicación de sus derechos.  

Con el objetivo de aunar esfuerzos, creemos necesaria la participación público-privada de todos los actores implicados:  el gobierno estatal, las comunidades autónomas, los ayuntamientos, las ONGs sociales, las energéticas, empresas de rehabilitación y, en general,  todas aquellas corporaciones y ciudadanos dispuestos a colaborar. Por ejemplo, en este último caso, a través del voluntariado corporativo o ciudadano.   

Las diferentes caras de la pobreza energética exigen soluciones múltiples, por ello todos podemos contribuir en el reto de lograr Ni un hogar sin energía. 

Por Cecilia Foronda, directora de Ciudades Sostenibles de Ecodes.

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