Cuidado de personas mayores: 4 claves para adaptar nuestro hogar a ellas

En uno de cada diez hogares españoles se convive con personas mayores. Sin embargo, un 18,7% de esas viviendas aún no están acondicionadas para ellas.

cuidado de personas mayores

El cuidado de personas mayores es algo que preocupa a toda la sociedad y, si no, debería. Al fin y al cabo, la vejez es tan inevitable como el amanecer o la caída de la noche. Nadie es ajeno al envejecimiento y, si no hay una tragedia de por medio, todos llegamos a ese momento en la vida en la que, por el paso de los años, nuestras capacidades se ven entorpecidas. Según  el estudio Los españoles y su hogar de Leroy Merlin, en uno de cada diez hogares de nuestro país se convive con personas mayores de forma permanente o esporádica. A pesar de eso, el 18,7% de esas viviendas no están adaptadas para las necesidades de la población más envejecida. Pero, aunque no convivamos aún con ancianos o seamos todavía jóvenes, podemos anticipar esas reformas para el momento en que el tiempo haga mella en nosotros. 

Tener en cuenta la seguridad, la movilidad y la comodidad de la persona mayor a la hora de adaptar una vivienda son algunas de las claves imprescindibles para lograr que la vejez no sea sinónimo de una peor calidad de vida. A continuación, presentamos una serie de pautas básicas para hacer de los hogares adaptados un entorno mejor adaptado a las necesidades de un anciano. 

¿Cómo garantizar la comodidad en casa y ofrecer el mejor cuidado de personas mayores?

Espacios amplios y confortables

La entrada y los pasillos han de estar despejados para evitar tropiezos y accidentes. Cuantos más espacios amplios y sin obstáculos haya, mejor. Esto significa que no debe haber cables entorpeciendo el camino, ni alfombras que no estén pegadas con cinta de doble cara, ni zapatos desperdigados por el suelo. Además, siempre es oportuno disponer de interruptores suficientes para encender y apagar las luces de los pasillos con facilidad sin tener que caminar a oscuras. Además, se recomienda que los suelos sean de madera o parquet, así se evitan resbalones que puedan acabar en caídas. 

Salones y dormitorios diáfanos con muebles redondeados

Los muebles con bordes redondeados evitan golpes dolorosos, sobre todo si los espacios son estrechos. En su defecto, podemos optar por protectores para las esquinas. Además, es preferible que los sofás, butacas y sillas sean altas para que las personas mayores se puedan sentar y levantar con mayor facilidad. Si las cómodas y los armarios son bajos, mejor que mejor, pues así evitamos que tengan que subirse a escaleras o sillas para alcanzar sus cosas. 

¡Cuidado con el baño!

Las caídas en el baño son uno de los accidentes domésticos más comunes y peligrosos. Es preferible apostar por platos de ducha a ras de suelo —mejor sin escalón— y eliminar las bañeras. Si, además, hablamos de alguien dependiente o una persona con dificultad de movimiento, lo más recomendable es incluir un asiento de baño en la ducha para que pueda asearse sin esfuerzo y una mampara abatible para facilitar su acceso. Además, las barras asideras son un extra que aumenta la seguridad y comodidad en la ducha y no ocupan apenas espacio. 

Convertir la cocina en un lugar seguro

Tanto si son unos apasionados de los fogones como si no, lo mejor es que los utensilios más usados se encuentren en los lugares de mejor acceso. Además, la sustitución de las cocinas de gas por placas de vitrocerámica o inducción evitan posibles quemaduras o incendios provocados por algún despiste. Para anticiparnos a posibles accidentes, la instalación de detectores de humo y gas es esencial, así como optar por los grifos tipo ducha, que ayudan a facilitar el día a día de los mayores.

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