¿Qué es la economía del envejecimiento?

Ocho de cada 100 personas en el mundo tienen más de 65 años, y las previsiones alertan de que serán cerca de 20 antes de 2050. Un reto que debemos afrontar, aunque también va acompañado de oportunidades para la economía.

economía del envejecimiento

La población mundial envejece mucho más rápido de lo previsto hace unas décadas –antes, por ejemplo, de las crisis económicas que han azotado el final del siglo pasado y el comienzo de este–. En 2012 había 810 millones de personas de 65 o más años de edad, un 11,5% de la población mundial. Según las proyecciones actuales, en 2050 uno de cada cuatro individuos estará ya en esa franja de edad. Es más: habrá unos 400 millones de personas con en torno a los 80 años, y 3,2 millones de centenarios. La principal causa es la asincronía entre la baja natalidad y la cada vez más elevada esperanza de vida que, en España, por ejemplo, se ha incrementado en 40 años a lo largo del último siglo. Pero, ¿qué aporta a todo esto la economía del envejecimiento?

Nuestro país no se libra, por tanto, de esta tendencia demográfica. En 2012, algo más de 10 millones de personas rebasaban los 60 años, el 22,7% de la población española.  Las estimaciones futuras prevén un incremento significativo de este grupo hasta los 17,5 millones en 2050, hasta el 42%, según un estudio publicado hace dos años por la Universidad de Salamanca sobre la economía del envejecimiento.

La economía del envejecimiento generadora de riqueza

Mientras muchos analistas ven este aumento de una población envejecida como una lacra para la economía de un país, este estudio académico, al igual que cada vez más expertos, ven en este escenario una oportunidad de generación de riqueza. «Este fenómeno de envejecimiento de la población ha recibido una gran atención debido a los retos o desafíos sociales que conlleva», explican los responsables del estudio. «El envejecimiento poblacional ha sido generalmente concebido como una amenaza desde el punto de vista económico: supone un incremento relativo de la población inactiva y pone en peligro la viabilidad de los sistemas públicos de pensiones, sanitarios y de servicios sociales». 

El estudio revela, sin embargo, que desde hace unos pocos años ha empezado valorarse el potencial de los más mayores y su atractivo para generar oportunidades que estimulen la actividad económica: «Se trata de población experimentada que además atesora patrimonio y recursos importantes acumulados a lo largo de una vida laboral. Presentan también una actitud cada vez más positiva y activa hacia esta fase del ciclo de vida, que ya no se concibe como una fase de retiro sino como una fase de cambio en la que priman los hábitos saludables, el aprovechamiento del tiempo, las actividades de ocio y entretenimiento, o la formación y el aprendizaje». 

Reto: combinar experiencia y formación tecnológica

Los que denominamos «mayores», además, tienen necesidades específicas derivadas de las limitaciones físicas y psicológicas que acompañan tanto al envejecimiento como al contexto generacional en el que han vivido. «Todo ello los convierte en un grupo de población económicamente diferenciado y proactivo, que conlleva grandes oportunidades de innovación, emprendimiento y desarrollo de nuevos perfiles laborales», explica el estudio, y enumera algunos sectores que pueden resultar especialmente beneficiados: cosmética, moda, turismo, viviendas inteligentes y domótica orientada a la vida independiente, salud y bienestar, seguridad, cultura, formación y desarrollo de habilidades, entretenimiento y ocio o transporte personal y autónomo.

El estudio refleja, además, que casi un 70% de quienes superan los 60 años utiliza Internet a diario, con lo que ese segmento poblacional ha asumido con relativa normalidad el uso de las nuevas tecnologías, lo que les abre un mundo a nuevos servicios y productos. Además, aporta otro dato llamativo: los mayores son el grupo de edad que más tiempo pasa fuera de casa con sus amigos, solo superado por el rango de edad entre 25 y 39 años. 

Estos hechos llevan a lo que ya muchos denominan silver economy (economía de plata) por la multitud de oportunidades que brinda a las empresas este segmento poblacional, cada vez más amplio, duradero y comunicado. Los autores del estudio advierten: «Es una vía con futuro, pero el sector privado debe hacer un trabajo previo si quiere aprovechar esta economía del envejecimiento: conocer las características y hábitos de comportamiento distintivos de esta población, para adaptarse a sus necesidades».

Por Luis Meyer.

Economía del envejecimiento

 

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