Radiografía de la salud mental en España

La falta de recursos y el estigma que suponen este tipo de trastornos son algunos de los principales motivos que dificultan el acceso a los servicios de salud mental en España. ¿Cuál es la situación en las comunidades autónomas?

salud mental en españa

Una de cada cuatro personas tendrá problemas de salud mental en algún momento de su vida. La Organización Mundial de la Salud es contundente en su diagnóstico y, aún así, es difícil acabar con el estigma social que marca a las personas que padecen algún trastorno. Como la gran olvidada de la sanidad pública, la especialidad que trata la mente humana tradicionalmente ha sido relegada al último escalafón de la atención médica, aunque parece que esta tendencia está cambiando lentamente. 

El psicólogo Pedro Rodríguez asegura que la ratio de especialistas por paciente en España se sitúa en 10 profesionales por cada 100.000 habitantes, mientras que lo recomendable sería –como marca la media europea– llegar a los 18.  «Eso se traduce en listas de espera prolongadas que no significan, necesariamente, que el tratamiento sea el adecuado una vez el paciente llega a la consulta», analiza el experto. Las cifras de la salud mental en nuestro país hablan por sí solas: el 6,7% de la población padece ansiedad o depresión, entre el 2,5% y el 3% de la población adulta –es decir, más de un millón de personas– padece un trastorno mental grave y el 30% de los jóvenes de entre 15 y 29 años han sufrido síntomas de alguno de ellos en el último año.

El problema, según Nel González Zapico, presidente de la Confederación Salud Mental España, radica en que «siguen sin recibirse los tratamientos óptimos en gran medida por la carencia de recursos suficientes y la diferencia de gestión de una comunidad a otra». De ahí que más de la mitad de las personas que necesitan un tratamiento no lo reciban o se les someta a uno inadecuado. Y, como señala González Zapico, son las comunidades autónomas las encargadas de distribuir su presupuesto de Sanidad para potenciar las diferentes ramas médicas.

La salud mental en España, comunidad por comunidad

El estudio Salud mental en España y diferencias por sexo y por comunidades autónomas analiza la situación de esta especialidad en 2017, la prevalencia de morbilidad psíquica –la proporción de personas que enferman en un lugar y tiempo determinado–, el consumo de psicofármacos, el diagnóstico y la salud autopercibida. Publicado en la revista especializada Science Direct, sus autores, Jesús Henares Montiel, Isabel Ruiz-Pérez y Luis Sordo, aseguran que a nivel nacional el 19,1% de la población –en su mayoría mujeres– padecieron con algún tipo de enfermedad mental en 2017, diagnosticada o no. Según el estudio, Murcia fue la comunidad autónoma en la que más personas padecieron trastornos mentales en el año en que se realizó la investigación (30,8%), seguida por la Comunidad Valenciana (23%) y Andalucía (28,7%). Los autores del informe afirman que «la mayoría de las comunidades mostraron una frecuencia de diagnóstico de algún problema de salud mental similar a la media española (15,4%), aunque Asturias destaca por estar muy por encima del resto (28,9%)». 

El estudio destaca el contraste entre la morbilidad psíquica y el número de casos diagnosticados, es decir, concluye que en España hay muchas más personas que sufren trastornos mentales que aquellas que reciben un diagnóstico que lo acredita. Los datos que recopila este informe arrojan claridad al dibujo de la salud mental en el conjunto del país: cada comunidad autónoma destina el presupuesto que cree conveniente para implementar programas y tiene sus propios protocolos, que pueden llegar a variar dentro de la propia comunidad, dependiendo de si nos encontramos en una zona rural o urbana. González Zapico recuerda que, por ello, es necesario hacer una reflexión «para que se lleven a la práctica unos estándares mínimos» que, en principio, recogería la nueva Estrategia de Salud Mental del Sistema Nacional de Salud que está ultimando el Gobierno en funciones.

Sin embargo, aunque se establezcan unas actuaciones básicas y mínimas para todos los profesionales de la salud mental y las instituciones autonómicas, aún quedan muchos recursos intermedios por explorar más allá de la atención clínica y médica. González Zapico explica que «la atención de agudos en un hospital está consagrado por la ley, pero el seguimiento, las unidades terapéuticas o los centros de día están todavía sin desarrollar». Y ahí es donde falla, en muchos casos, la sanidad pública. 

Para darle solución, la comunidad médica, representada por la Confederación Salud Mental España, reivindica que se trate como un problema de salud pública. En la actualidad, según el presidente de la confederación, atender las necesidades de salud mental de la población en todo el territorio supondría una inversión del 8% del PIB que, como explica, «no debería tratarse de un gasto puesto que sería una mejora en la salud del conjunto de la población a largo plazo». Tanto colegios de psicólogos como asociaciones especializadas coinciden: la salud mental debería ponerse encima de la mesa como una prioridad política y sanitaria. 

Etiquetas: Salud

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