El futuro es de los mayores: la revolución de la generación de plata

«Si el siglo XX fue el de la redistribución de la renta, el XXI será el de la redistribución del trabajo: habrá que repensar los horarios y las jornadas laborales para que todos podamos trabajar», escribe Raquel Roca.

Vivimos como si fuéramos inmortales. De esta manera, al negar nuestra propia caducidad, nos podemos seguir permitiendo como especie el soñar, imaginar, desear y crear a futuro. Y es como debe ser porque sin ilusión no hay vida. Al menos, no vidas que merezcan la pena ser vividas. Pero es que, además, cada vez nos acercamos más a ese concepto. Literalmente. El ser humano ya ha conseguido una vida de cien años –esta es la edad que alcanzará el 50% de los niños españoles de hoy– y subiendo. Vivimos más porque vivimos mejor. Y vivimos mejor mucho más tiempo. La población de más edad (mayores de 65) crecerá en 27,1 millones anuales para 2050. El dato preocupante es que la población menor de 20 años permanecerá casi sin cambios: de los 2.500 millones actuales pasaremos a 2.600. De esta manera entramos en el fenómeno demográfico más insólito en la historia del ser humano: los mayores de 65 años superaremos en cifras absolutas a la población infantil menor de cinco años en 2050. Un ritmo de envejecimiento del 150%.

O sea, somos y seremos sociedades envejecidas con pocos jóvenes y muchos adultos mayores. Por ejemplo, el grupo de edad más numeroso en España en 2018 era el de 40 a 44 años, pero en 2033 el grupo con más «efectivos» –sí, obviamente también para trabajar– será el de 55 a 59 años. Si vivimos hasta los 80, 90 años o más, pero apenas tenemos gente joven, los sistemas (económicos, de pensiones y empresariales) y nuestra planificación del futuro deben cambiar drásticamente. De lo contrario, no llegaremos en las condiciones que nos gustaría. Demográficamente, la fuerza del trabajo recaerá en quienes ahora tienen entre 40 y 60 años. Y sin embargo es aquí cuando más discriminación laboral, prejuicios y barreras invisibles se generan por cuestión de edad (edadismo). Además, según la Guía del Mercado Laboral 2019 de Hays, el 77% de los españoles confiesa que les preocupa la jubilación, pero el 50% asegura que no haber tomado medidas para preparar su retiro.

El tiempo de los 'silver surfers'

Nuestra larga vida nos invita y obliga a estar en continuo aprendizaje (learning agility) y a explorar soluciones nuevas con las que hacer frente a una longevidad profesional con la que casi nadie contaba. Ya no podemos negar el poder de esta generación de plata, los silver surfers: profesionales séniors generadores y receptores de una nueva economía muy ligada a la innovación (silver economy), que diseñan su hoy a la vez que planifican su mañana; surfers porque quieren seguir estando en la cresta de la ola profesional y no aceptan un presente-futuro invisible ni inactivo. 

El futuro también será para las empresas que generen una correcta estrategia de age management y gestión intergeneracional. Porque el envejecimiento de la población no es una crisis sino una oportunidad. Si hasta ahora las miradas comerciales se centraban en los millennials, el interés –lógicamente– ya empieza a dirigirse hacia la población más masiva (y que por tanto más futuribles comparadores tendrá). El potencial que los adultos mayores presentan como trabajadores y consumidores es brutal

Los líderes de las empresas aún tienen que invertir tiempo y recursos para primero comprender bien cómo el envejecimiento cambiará las reglas del juego y después sacar ventaja competitiva de todo esto. Si el siglo XX fue el de la redistribución de la renta, el XXI será el de la redistribución del trabajo: habrá que repensar los horarios y las jornadas laborales para que todos podamos –conviviendo con la robótica y la Inteligencia Artificial– trabajar, probablemente cuatro días a la semana. En definitiva, nos alejamos de la vida en tres etapas (educación, trabajo, jubilación) para vivir carreras como knowmads o nómadas del conocimiento, siempre en continuo cambio, siempre aprendiendo, siempre evolucionando. Lo mejor, también siempre, está por llegar. 

Por Raquel Roca, periodista, consultora y autora del libro periodista y consultora, autora del libro 'Silver surfers'.

Etiquetas: Opinión

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