Ana López Trenco: "La comprensión de las enfermedades mentales es un primer paso para que se sientan protegidos"

Más de 500 usuarios y sus familias son testigos directos de cómo la implicación, la positividad y el esfuerzo son capaces de cambiar el mundo. Por ese y otros motivos, Asapme ha sido galardonada con el I Premio DKV Medicina y Solidaridad Ciudad de Zaragoza.

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Situado en el antiguo manicomio de Zaragoza, Asapme se ha convertido en un pulmón para los familiares de enfermos mentales y un lugar donde usuarios y ciudadanos viven conjuntamente en un entorno de normalidad y sensibilidad social.

360: ¿Cuáles son los principales desafíos para el colectivo de las personas con enfermedad mental?

A.L.: Quizás el mayor desafío es que la sociedad descubra al ser humano, a la persona, antes que la enfermedad en sí. Este cambio de percepción nos permite empatizar y sentir afecto por la persona que enferma; la comprensión de su problema es un primer paso para que no se les excluya y se sientan protegidas en su entorno y por la sociedad. Otro gran reto es hacer valer sus derechos como pacientes, y que su enfermedad sea considerada como otra más, contando con igual cantidad de recursos, y no siendo tratada como una enfermedad marginal. Es necesario que se afronte el tratamiento de la enfermedad mental desde un abordaje que contemple la atención médica, psicológica y social, ya que limitar la intervención al plano biomédico es un enfoque reduccionista que deja de lado los aspectos más esenciales del desarrollo del potencial humano. Un gran desafío es la incorporación de estas personas al mercado de trabajo, por ello es imprescindible cambiar creencias sobre la enfermedad y sobre todo impulsar programas que faciliten la inserción laboral.

360: ¿Y qué conquistas destacaríais de estos últimos años? ¿Los recortes están poniendo en peligro estas conquistas?

A.L.: La reforma psiquiátrica constituyó un avance importante para cambiar un modelo asistencial basado en la reclusión por un modelo de atención en la comunidad, en los mismos centros sanitarios que el resto de la población, con igualdad de derechos, pero ha costado muchos años que se pusieran en marcha los recursos necesarios para atender adecuadamente a los afectados. Aún así, todavía estamos lejos de alcanzar el mismo nivel de desarrollo asistencial del que ya gozan las personas que padecen otras enfermedades. Deseamos que este desfase asistencial sea considerado por políticos y gestores como un factor clave para no disminuir los presupuestos destinados a salud mental, si no es así, el impacto sería terrible.

360: ¿Cómo se promueve la salud mental desde vuestra asociación?

A.L.: En Asapme atendemos a cerca de 500 personas que padecen una enfermedad mental grave en un centro de rehabilitación psicosocial, en su propio domicilio y en un centro penitenciario. En todos estos ámbitos trabajamos llevando a cabo un plan de intervención individual en el que se parte de la intervención que lleva a cabo su psiquiatra, aportando un tratamiento psicoterapéutico individual y 25 actividades rehabilitadoras diferentes que contribuyen a mejorar el estado de salud, sus relaciones interpersonales y su integración en la comunidad. Además, en la Asociación también aportamos nuestro grano de arena para divulgar hábitos de vida saludables que contribuyan a mejorar el estado de salud mental y el bienestar emocional de la población. En tres años han pasado por nuestras conferencias, talleres y tertulias más de 5.000 aragoneses interesados en aprender a cuidar su salud.

360: ¿Cuántas familias se benefician de vuestras acciones?

A.L.: Los familiares constituyen uno de los principales apoyos en el proceso que atraviesa una persona con una enfermedad mental. Hemos atendido a 1.500 familias que constituyen el ADN de la asociación, ya que fueron ellos quienes fundaron Asapme hace ahora 30 años. En la mayoría de los casos, son ellos quienes acuden por primera vez al centro para solicitar información. Luego acaban participando en todo tipo de actividades, como los grupos de psicoeducación familiar, psicoterapia, talleres y actividades de convivencia.

360: El voluntariado es estratégico para el Tercer Sector. ¿Con cuántos voluntarios contáis y cuál es su función?

A.L.: El voluntariado aporta valores como la ilusión, la generosidad y la solidaridad, todos ellos fundamentales en las organizaciones sociales. En Asapme contamos con 29 voluntarios que tienen un alto grado de compromiso con la entidad y con su misión. Llevan a cabo actividades diversas en el ámbito deportivo, en acompañamientos a actividades lúdicas y en atención domiciliaria. También colaboran en actividades más administrativas y de traducción de textos, así como de apoyo a la gestión. Una experiencia muy enriquecedora ha sido participar en el programa Alumni Solidario de ESADE, en el que un equipo de cuatro voluntarios ha llevado a cabo un proyecto de desarrollo de la entidad que nos ha permitido explorar nuevas líneas estratégicas de servicios, así como nuestra política de presencia social y visibilidad para mejorar nuestras acciones de sensibilización social.

360: La crisis está siendo dura para el tejido asociativo. ¿Cómo consigue Asapme ser económicamente sostenible?

A.L.: Principalmente con un criterio de austeridad, que hemos aplicado antes de la crisis, y que hizo que no fuéramos de las entidades que se hipotecaban en las épocas de bonanza. Por otra parte, creo que la calidad asistencial que ofrecemos a los pacientes es un aval para que las administraciones públicas y entidades privadas sigan manteniendo los servicios que prestamos. Afortunadamente estamos manteniendo el nivel asistencial y el número de trabajadores. Nuestro objetivo es aumentar el número de servicios que prestamos, pero de forma que sean sostenibles.

360: ¿Qué ha supuesto para vosotros recibir el I Premio DKV Medicina y Solidaridad Ciudad de Zaragoza? ¿A qué lo vais a destinar?

A.L.: Para todo el equipo de Asapme ha sido especialmente significativo por muchos motivos. En primer lugar por provenir de una empresa de tanto prestigio como DKV; una empresa a la que nos sentimos unidos por unos valores compartidos, entre los que destacaría “responsable y comprometida” y “trabajo en equipo”. Es especial, también, por la consideración del Ayuntamiento de Zaragoza hacia nuestra Asociación y nuestro colectivo y las buenas referencias que nos habéis contado que han proporcionado sobre Asapme. También ha supuesto un estímulo para seguir mejorando, ya que la visibilidad que nos ha proporcionado este premio nos incentiva aún más a seguir en nuestra línea de trabajo. Cómo no, nos ha aportado una mayor presencia y credibilidad ante la opinión pública aragonesa que se ha traducido, entre otros beneficios, en el apoyo de los donantes. La recaudación del premio se va a destinar al taller ocupacional, donde los participantes manipulan y transforman productos, al mismo tiempo que adquieren competencias fundamentales para la vida, y se preparan para las exigencias del mundo laboral.

360: ¿La sociedad española se muestra solidaria con las personas con enfermedad mental o existen aún demasiados prejuicios y barreras culturales?

A.L.: La sociedad cada día está más informada, se habla más de la enfermedad mental y esto, indudablemente, contribuye a derribar estereotipos, sin embargo, queda mucho camino por recorrer. También considero que las personas afectadas están jugando un papel muy importante en la eliminación de las etiquetas a que se han visto sometidas a lo largo de la historia, los testimonios de sus experiencias son el mejor antídoto contra los prejuicios.

360: Y desde el sector privado, ¿hace falta más implicación en favor de la integración laboral de estas personas?

A.L.: Como decía al principio, es uno de los grandes retos que tiene el colectivo. Se necesita trabajar la sensibilización en las empresas y destinar incentivos para promover la inserción de estos trabajadores. También es necesario disponer de recursos económicos para fomentar sus competencias de empleabilidad. Por ello, vamos a destinar el dinero del premio al taller ocupacional.

360: La solidaridad es un termómetro que mide la salud de una sociedad pero, ¿hasta qué punto debemos ser conscientes de que no puede sustituir a los derechos sociales?

A.L.: Se trata de dos valores muy importantes que no son incompatibles, ni sustituibles entre sí. El derecho establece unas normas de comportamiento ético y legal, acordes a la cultura de una sociedad concreta, que son de obligado cumplimiento. La solidaridad es un comportamiento individual, aunque se contagia en un grupo, que trasciende las normas legales y que enriquece a la persona y proporciona la esencia más humana a la sociedad. La solidaridad entraña un profundo sentimiento de empatía con una persona que sufre, mueve emociones profundas y proporciona un apoyo comprometido. La solidaridad es capaz de llegar al corazón de las personas y proporcionar consuelo o ayuda para remontar el vuelo.

Etiquetas: Entrevista

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