Los efectos del aire acondicionado en tu salud

​​​​​​​Sequedad de ojos, infecciones, resfriados…Aunque sea el mejor aliado para combatir las altas temperaturas del verano, el aire acondicionado también puede tener efectos negativos en la salud si no lo usamos correctamente.

Aire acondicionado y salud

El aire acondicionado es una de las comodidades de la tecnología más útil en zonas del planeta como España. Con las olas de calor cada vez más frecuentes por los efectos de la crisis climática, en estos años hemos vivido incluso protestas escolares en algunas zonas del país exigiendo que se climaticen las aulas para evitar golpes de calor en verano. Incluso en estos meses de pandemia se han publicado artículos científicos estudiando si el aire acondicionado ayuda a evitar la transmisión del coronavirus precisamente en los lugares donde el riesgo de contagio es mayor, los espacios cerrados con escasa o nula ventilación. Pero los efectos del aire acondicionado no solo son positivos: su uso excesivo, en momentos innecesarios o incorrectos puede provocar más problemas de salud de los que previene.

¿Cuáles son los principales efectos perjudiciales del aire acondicionado para la salud?

Problemas respiratorios

Por irónico que parezca, los cambios bruscos de temperatura y el abuso del aire acondicionado puede perjudicar precisamente a las personas con problemas crónicos de respiración. De hecho, incluso en personas sanas el abuso del aire frío puede provocar faringitis y se pueden desarrollar desde obstrucciones nasales a problemas más graves como la rinitis. Un estudio del British Medical Journal llegó a demostrar que el 35% de las personas que vivían en espacios con aire acondicionado tenían obstrucciones nasales, frente a sólo el 9% en edificios con ventilación natural.

Infecciones virales

El principal efecto del aire acondicionado es que el aire circule por una habitación sin renovarse. El aire viejo se sigue moviendo sin que lo sustituya aire nuevo, simplemente se cambia su temperatura. Quizás ayude con el coronavirus –está por demostrar, aún continua en discusión–, pero seguro que no tanto con los virus del resfriado o la gripe común. No afecta a todo el mundo –como siempre son más vulnerables las personas con un sistema inmunitario más débil–, pero igualmente puede afectar a cualquiera.

Deshidratación

Es un doble efecto: por una parte el aire acondicionado absorbe la humedad de las habitaciones; por otra el efecto de refrescar el ambiente provoca que se descuide el consumo de agua, más recomendado en verano por todas las autoridades sanitarias.

Dolores de cabeza y migrañas

Es consecuencia, en parte, de todas las anteriores. El dolor de cabeza es uno de los efectos del aire acondicionado más documentado tras pasar demasiado tiempo en una habitación con aire acondicionado a alta potencia. Los estudios apuntan a la evidente relación entre la deshidratación –muchas veces pasada por alto– y estas migrañas padecidas por aquellos que comparten oficina o casa con alguien aficionado a darle al máximo en cuanto entra una ráfaga de aire caliente de la calle.

Sequedad en los ojos

Aunque no hay estudios que determinen una relación directa, sí que muchos expertos apuntan de nuevo a la mencionada deshidratación como causa relacionada para aquellas personas con problemas previos de este tipo que empeoran por la estancia prolongada en ambientes refrescados con aire acondicionado. En este caso, los problemas de sequedad devienen en picor e irritación.

Reducción de la capacidad de soportar el calor

Este es uno de los efectos del aire acondicionado más sutil y peligroso en pleno aumento de la frecuencia de las olas de calor. Como los medicamentos que vuelven más resistentes a las bacterias, el aire acondicionado puede acabar reforzando el problema que pretendía prevenir, y no solo por el exceso de uso de energía –y con ella de emisión de gases de efecto invernadero– que suele suponer: el cuerpo sufre estrés con los cambios bruscos de temperatura, un estrés que se traduce en algunas de las afecciones que ya hemos mencionado y que puede perjudicar al sistema inmune. Si al uso excesivo del aire acondicionado le añadimos un exterior azotado por calor extremo al que, tarde o temprano, hay que exponerse por cualquier motivo, se expone al organismo a un castigo innecesario.

El aire acondicionado, en última instancia, es una herramienta tecnológica que los seres humanos hemos creado para mejorar nuestra calidad de vida pero cuya eficacia depende del uso responsable que hagamos de ella. Alternativas de ventilación natural mediante el uso de la arquitectura sostenible están listas para sustituirlo a medio plazo y prevenirnos contras las temperaturas extremas mientras seguimos combatiendo la crisis climática. Un uso razonable de la climatización en los espacios donde sea imprescindible usarla es, de momento, la mejor manera de prevenir sus efectos adversos.

Por ETHIC

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