Semana de la lactancia materna: por un planeta saludable

La Semana Mundial de Lactancia Materna 2020 (#WBW2020) resalta los vínculos entre la lactancia materna y la salud del planeta.

Semana de la lactancia materna

Joffe, Webster & Shenker (2019): Necesitamos reconocer que “nuestra casa se está incendiando” y que la próxima generación requiere que actuemos rápidamente para reducir las huellas de carbono en todos los ámbitos de la vida... La lactancia materna es una parte de este rompecabezas, y es necesaria una inversión urgente en este sector. 

La Alianza Mundial pro Lactancia Materna (WABA- World Alliance for Breastfeeding Action) es una red global de individuos y organizaciones que, entre otras actividades, coordina la celebración anual de la Semana Mundial de la Lactancia Materna (WBW- World Breastfeeding Week) cuyo objetivo es informar, afianzar, involucrar y estimular acciones sobre la lactancia materna y temas relacionados.

En 2016 alinearon la campaña de la Semana Mundial con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), vinculando a cada ODS con la lactancia materna. WBW2017 enfatizó en la importancia de trabajar juntos en todos los ODS. WBW2018 afianzó a la lactancia materna como la base de la vida. WBW2019 se concentró en apoyar a madres y padres para empoderarse. Este año 2020, del 1 al 7 de agosto, se pone el énfasis en cómo el apoyo a la lactancia materna contribuye a un planeta más saludable, reduciendo el impacto en el medioambiente y en el cambio climático.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS): “La lactancia natural es una forma sin parangón de proporcionar un alimento ideal para el crecimiento y el desarrollo sanos de los lactantes; también es parte integrante del proceso reproductivo, con repercusiones importantes en la salud de las madres. Como recomendación de salud pública mundial, durante los 6 primeros meses de vida los lactantes deberían ser alimentados exclusivamente con leche materna para lograr un crecimiento, un desarrollo y una salud óptimos.

A partir de ese momento, a fin de satisfacer sus requisitos nutricionales en evolución, los lactantes deberían recibir alimentos complementarios adecuados e inocuos desde el punto de vista nutricional, sin abandonar la lactancia natural hasta los 2 años de edad, o más tarde”. A pesar de las recomendaciones internacionales, solamente alrededor del 40 % de todos los bebés nacidos anualmente son exclusivamente amamantados hasta los 6 meses de edad y solo el 45 % continúan con la lactancia materna hasta los 2 años.

La semana de la lactancia materna, la degradación ambiental y la crisis climática

Resumimos los principales desafíos que nos plantean los organizadores de la WBW2020:

  • Los sistemas alimentarios sostenibles incluyen lactancia materna.

La producción de alimentos es responsable aproximadamente del: 26 % de las emisiones de gases de efecto invernadero; 32 % en la tasa de acidificación global del suelo y un 78 % en la sobremineralización de las masas de agua.

Nuestras prácticas actuales de producción y consumo de alimentos están degradando los ecosistemas y amplificando los efectos del cambio climático. La leche materna es el primer alimento que consumimos y es una parte fundamental de un sistema alimentario sostenible.

  • La alimentación infantil es importante.

La alimentación con sucedáneos de la leche materna afecta el medioambiente y también al clima debido a los métodos de producción, envasado, distribución y preparación. La producción de leche materna, en cambio, solo requiere el alimento adicional que una madre necesita consumir y, por lo tanto, utiliza menos recursos naturales y casi no genera desperdicios. Además, aumentar la práctica de la lactancia materna óptima podría prevenir más de 823.000 muertes infantiles y más de 20.000 maternas cada año.

  • Huella ecológica de los sucedáneos de la leche materna.

Ganadería lechera y huella de carbono. El principal ingrediente de la mayoría de los sucedáneos es la leche de vaca. Esto entraña diversos problemas, por una parte la ganadería lechera emite generalmente cantidades sustanciales de metano (uno de los gases de efecto invernadero – GEI- de larga duración más importantes que contribuye en gran medida al calentamiento global) y otros GEI. La alimentación de este ganado puede conducir a la deforestación aumentando la cantidad de CO2 ya que no están disponibles los árboles para absorberlo. Además, el alimento de las vacas lecheras puede provenir de cereales y soja cultivados con un uso exagerado de pesticidas y fertilizantes que también generan una huella ecológica importante.

Fuentes de energía y emisiones de carbono. La producción, envasado, distribución y preparación de sucedáneos de la leche materna requieren energía. Si la fuente de energía son los combustibles fósiles, la huella de carbono será mayor.

Los desechos en nuestro medioambiente. Alimentar a un millón de bebés con fórmula durante dos años requiere, aproximadamente 150 millones de latas de fórmula infantil. De no ser recicladas, es probable que las latas de metal terminen en vertederos, mientras que los desechos de plástico, aluminio y papel a menudo terminan en los océanos.

  • Huella hídrica de los sucedáneos de la leche materna.

Tanto la producción como la preparación de los sucedáneos requiere de agua. La huella hídrica es el volumen total de agua dulce utilizada para producir los bienes y servicios consumidos por un individuo o comunidad. El cálculo de huella de los sucedáneos de la leche es complejo, depende de numerosos factores, desde la ubicación geográfica, al sistema de producción, etc. Según la Red Mundial de Grupos Pro Alimentación Infantil (IBFAN) América Latina y el Caribe para producir un solo kilo de sucedáneo en polvo de leche materna, ¡se utilizan más de 4.700 litros de agua!

  • Huella ecológica de la lactancia materna.

La lactancia materna produce cero desperdicio y basura, no genera gases de efecto invernadero y su huella hídrica es totalmente insignificante. ¡Tan solo 500 kcal adicionales de promedio requiere la lactancia materna durante los 6 meses después del nacimiento!

Incluso el uso de un extractor de leche materna con sus herramientas adicionales son reutilizables, en la mayoría de los casos, resultando mejores para el medioambiente en comparación con la alimentación con sucedáneos de la leche materna.

Si comparamos las huellas de carbono de la lactancia materna durante 6 meses con la de fórmula se consigue un ahorro entre 95 y 154 kg de emisiones de CO2 por bebé, según un estudio realizado por expertos del Imperial College de Londres y publicado en el British Medical Journal. Solo en el Reino Unido, los ahorros de emisiones de carbono obtenidos al ayudar a las madres a amamantar equivaldrían a sacar de la carretera entre 50.000 y 77.500 coches cada año. También indican que la cantidad de agua caliente necesaria para preparar los biberones con la leche en polvo implica un gasto anual de energía equivalente al de cargar 200 millones de teléfonos móviles.­­­­­

Tampoco podemos olvidar los efectos positivos de la lactancia materna para la salud. De manera muy resumida, según WABA:

  • Para mujeres, madres y padres: beneficia el espaciamiento entre los nacimientos, reduce el riesgo de cáncer de mama y de ovario y disminuye el riesgo de hipertensión.
  • Para los niños y niñas: combate las enfermedades infecciosas, disminuye la incidencia y la gravedad de la diarrea, disminuye las infecciones respiratorias y la otitis media aguda, previene la caries dental y la maloclusión, y aumenta la inteligencia. 

Visto todo esto queremos señalar que, tanto desde la organización WABA, como yo misma al escribir este artículo, no pretendemos en ningún momento que las personas que alimentan a sus bebés con sucedáneos de la leche materna se sientan culpables de estar dañando el medioambiente o favoreciendo los efectos del cambio climático. En muchos casos es imposible la lactancia materna por cuestiones médicas o por otro tipo de motivos. Solo destacamos los beneficios que tanto para la salud de las madres, su descendencia como para el planeta supone la lactancia materna.

Además, el apoyo a la lactancia materna es responsabilidad de todas y todos. Desde los legisladores apoyando que sea compatible la lactancia materna con el trabajo, por ejemplo ampliando la licencia de maternidad remunerada, de los empleadores ofreciendo tiempo y espacio adecuado para sacarse la leche o para el cuidado infantil en el trabajo y, en general, de toda la sociedad apoyando a las madres para que puedan dar el pecho en cualquier momento y lugar: restaurante, autobús, plaza…

Finalizamos con esta frase del Dr. Nigel Rollims (2020): “Necesitamos considerar que toda la sociedad es responsable de las bajas tasas de lactancia materna, como uno de los varios indicadores que demuestran si estamos orientados hacia la salud del planeta, así como hacia la salud humana”. Esperamos mejorar esos indicadores, está en nuestras manos. ¡Súmate a la celebración de la Semana Mundial de Lactancia Materna!

Por Ana Lapeña, ECODES 

 

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