La tecnología, una gran aliada contra el coronavirus

Robots que caminan por la calle tomando la temperatura de la gente, arcos desinfectantes a la entrada de recintos, drones fumigadores, termómetros con conexión 5G y mucho más: el despliegue de medios que se ha visto contra el coronavirus, con China y Corea del Sur a la cabeza, habla de la enorme ayuda que nos pueden ofrecer las máquinas para evitar la propagación del virus, pero también de su potencial para otros usos médicos.

Tecnología contra el coronavirus

A inicios de marzo, el filósofo y escritor Yuval Noah Hariri escribía en una columna para el Financial Times que las pandemias tienden a acelerar los procesos históricos. Precisamente, antes de que estallase la crisis del coronavirus, la humanidad estaba inmersa en una revolución tecnológica y digital sin precedentes que ahora parece haber dinamizado sus tempos y que, además, está también presente en la lucha contra el coronavirus.

Basta dirigir la mirada hacia países como China y Corea del Sur, donde en tiempo récord se han desarrollado innovadoras soluciones tecnológicas creadas para frenar la propagación del virus. En esos países se ha podido ver durante estos meses a robots que caminan por la calle tomando la temperatura de los ciudadanos, personas que atraviesan arcos o pisan alfombrillas desinfectantes antes de entrar en un recinto y drones pulverizadores que sobrevuelan las ciudades recordando a los ciudadanos las medidas de seguridad a través de sus sistemas de megafonía.

De un modo más tímido, en países como Singapur se han desarrollado aplicaciones móviles que permiten conocer de manera segura y privada (a través de bluetooth) si uno ha estado en contacto o no con un infectado. La tecnología también se ha volcado para hacer frente a otros desafíos que ha dejado la pandemia, como el problema de desabastecimiento de material sanitario necesario para proteger a los profesionales de la salud. Durante estos meses han sido muchas las iniciativas que han impulsado la producción respiradores, mascarillas y EPIS a través de la impresión 3D. Algunas compañías también han readaptado sus productos convirtiéndolos en material sanitario para contribuir a la lucha contra el COVID-19.

La telemedicina, la gran solución para no colapsar el sistema sanitario

Con todo, las tecnologías han demostrado ser un poderoso aliado en la lucha contra el coronavirus: durante los momentos más duros del confinamiento, cuando era necesario minimizar la movilidad de los ciudadanos para disminuir las posibilidades de contagio, la telemedicina se convirtió en una de las soluciones innovadoras más efectivas aliviar la sobrecarga de la asistencia sanitaria. Muchos pacientes hicieron uso de sus móviles y ordenadores para consultar patologías más leves y evitar así acudir presencialmente a los centros médicos de atención primaria.

En España, programadores e ingenieros tampoco han estado de brazos cruzados y en los últimos meses han creado aplicaciones de autodiagnóstico como la app de Asistencia COVID-19 del Gobierno, una herramienta ideada para descongestionar los servicios de asistencia telefónica de las Comunidades Autónomas. Asimismo, durante la pandemia, DKV también ha mejorado su plataforma de telemedicina Quiero cuidarme más que permite a sus clientes consultar con un médico a través de una pantalla.

No obstante, los beneficios de esta herramienta se vislumbran a largo plazo: además de facilitar las prestaciones de servicios médicos a distancia, el acceso a historiales clínicos electrónicos y las solicitudes de consultas especializadas online, actúa directamente sobre las desigualdades de acceso a las infraestructuras sanitarias. De hecho, según un estudio de 2018, se estimaba que en 2030 la atención sanitaria online se extendería 1.600 millones de personas en todo el mundo. Ahora, el coronavirus ha acelerado la telemedicina y ha puesto sobre la mesa la necesidad de impulsar este servicio.

Eso sí, la cuestión admite matices: los expertos recuerdan que la medicina telemática no busca sustituir la figura del médico presencial, sino agilizar algunos trámites y garantizar que los servicios sanitarios lleguen a toda la población, incluso a los lugares más remotos. Si bien la congestión de los servicios sanitarios ha alcanzado su pico durante la pandemia, su saturación es un problema frecuente en nuestros sistemas sanitarios. En este sentido, seguir impulsando la tecnología en el campo de la salud, sobre todo con la próxima llegada de las redes 5G, permitiría avanzar hacia la medicina del futuro que estará, sin duda, más digitalizada.

Por ETHIC

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