¿Son fiables las aplicaciones de nutrición para analizar lo que comemos?

Cada vez son más las apps que nos ofrecen información nutricional sobre el contenido de nuestra cesta de la compra. Analizamos los criterios que utilizan las más populares para concluir si un alimento es o no saludable.

La imagen de alguien haciendo la compra deprisa y sin pensar lo que está metiendo en el carro de la compra es cada vez menos habitual: pararse a leer la lista de ingredientes de cada producto ha dejado de ser una cuestión reservada a aquellos que tienen alguna alergia, intolerancia o problema de salud o a aquellos simplemente se preocupan por los ingredientes de lo que comen. Además de los requerimientos legales que obligan a detallar la composición de los alimentos, la tecnología ha facilitado el acceso a la información nutricional para los consumidores de a pie. En los últimos meses, han proliferado las aplicaciones que analizan los ingredientes para hacer inteligible esa lista de ingredientes minúsculos y de difícil comprensión. ¿En qué basan sus puntuaciones?

¿Qué aplicaciones de nutrición podemos encontrar en el mercado?

Yuka, líder en descargas

Yuka es una de las más populares entre la población y está situada en la primera posición de la categoría Salud y forma física en la AppStore. Se trata de una aplicación procedente de Francia que permite escanear productos de comida, bebida y cosmética y les otorga una puntuación del 1 al 100 y los divide en excelente, bueno, malo y mediocre–. En el caso de los comestibles, los puntúa en función de su calidad nutricional basada en los criterios Nutriscore (60%), la presencia o no de aditivos (30%) y su consideración de producto ecológico (10%), informaciones que obtiene del OpenFoodFacts y que utiliza también para recomendar alternativas más saludables a los productos que considera poco recomendables.

Aunque se trata de una aplicación gratuita, también cuenta con una versión de pago con algunos extras como búsquedas ilimitadas y uso sin conexión a internet por 14,99 euros anuales. Uno de sus puntos fuertes es su alto nivel de productos analizados –según sus propios desarrolladores, superan los 700.000 productos alimentarios y los 300.000 cosméticos– y que se declaran totalmente independientes, sin la influencia de ninguna marca.

El CoCo, por un consumo consciente

En el número dos de aplicaciones más descargadas en esa misma categoría se encuentra El CoCo –acrónimo procedente de Consumidor Consciente–, nacida del proyecto de una startup española capitaneada por el nutricionista Juan Revenga y que, a diferencia de Yuka, no recomienda otras alternativas y solamente da información centrada en los análisis en comida y bebida.

La aplicación escanea y clasifica los productos en función de dos criterios, en primer lugar el ya mencionado Nutriscore –que mide la calidad nutricional y simplifica el resultado con un código de letras y colores, desde la A (verde oscura, excelente) a la E (roja, muy mala)– y la clasificación Nova, que mide el grado de procesamiento de los alimentos para ayudar a identificar aquellos que no están procesados (1) y los ultraprocesados (4), estos últimos a evitar según las recomendaciones de la OMS. Entre sus ventajas, sus creadores recalcan que se trata de un proyecto colaborativo en la que los propios usuarios pueden mandar la fotografía de un producto que no esté en la aplicación y ellos mismos se encargarán de analizarlo, crearlo y subirlo para que puedan consultarlo en pocos días. «Compra con cabeza, come mejor», concluyen. 

MyRealFood, una red social

Ese criterio colaborativo también lo cumple MyRealFood App, la aplicación desarrollada por el nutricionista Carlos Ríoscreador del movimiento realfooding y autor del libro superventas Come comida real que cuenta con más de uno 1,3 millones de seguidores en Instagram–. En pocas semanas de vida, se ha situado directamente en la tercera posición en la lista de las más descargadas en la categoría de nutrición y salud. Como en el caso anterior, también basa sus puntuaciones en el sistema Nova para medir el grado de procesamiento de los alimentos, pero añadiendo comentarios informativos sobre si el producto en sí es alto o no en grasas, calorías o azúcares. Con eso, establece tres categorías de productos –ultraprocesados, buenos procesados y comida real– y hacen recomendaciones para una dieta saludable. Según los preceptos del movimiento, la alimentación debe estar basada en comida real, complementándose con buenos procesados y reservando un máximo de un 10% para los ultraprocesados, que se deben evitar y reducir a un consumo ocasional.

Como gancho principal, la aplicación –que también es gratuita y que, al tratarse de un lanzamiento reciente, aún no tiene tantos productos registrados como otras competidoras– funciona como una red social para seguidores del movimiento realfooding en la que pueden compartir sus consejos, motivaciones y recetas, además de registrar las comidas para hacer un seguimiento de la dieta y de la cantidad de ultraprocesados ingeridos.

Aunque tengan diferencias en sus criterios de calificación y en los servicios que ofrecen al usuario, las tres comparten un objetivo común: ayudar a los consumidores a tomar decisiones conscientes y a mejorar su alimentación. Pese a que cambiar de hábitos no es fácil, el teléfono móvil puede ser un aliado para ser más responsables y saber qué compramos… y qué comemos.  

Etiquetas: Salud Innovación

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