Cambiar de menú, cambiar el paisaje: la agricultura y los alimentos en Europa

La Agencia Europea de Medio Ambiente ha publicado un artículo en el que nos plantea la necesidad de cambiar nuestra relación con los alimentos que ponemos en el plato y con la tierra de las comunidades que los producen, por nuestra salud y también por la salud del planeta. Pero, ¿podemos realmente cambiar los hábitos alimenticios?

cambiar hábitos alimenticios

El artículo señala cómo en los últimos 70 años la producción de alimentos ha pasado de ser una actividad local a una industria global dirigida a alimentar a poblaciones crecientes con gustos globalizados. “Hoy en día podemos comer cordero de Nueva Zelanda con arroz de la India acompañado de vino de California y café de Brasil”.

La superficie terrestre dedicada a la agricultura en Europa se ha reducido debido a la expansión de las zonas urbanas y, en menor medida, a la expansión de bosques y superficies forestales. Actualmente el 40 % de la superficie terrestre de Europa se dedica a actividades agrícolas con pocos tipos de cultivos, que reducen considerablemente la diversidad en comparación con los paisajes de campos más pequeños con cultivos variados y lindes de arbustos y pequeñas zonas boscosas.

La agricultura intensiva conlleva una alta productividad pero, en parte gracias a un mayor uso de sustancias químicas sintéticas, como fertilizantes y plaguicidas. Aunque tanto los fertilizantes -utilizados para mejorar la productividad- y los plaguicidas -dirigidos a eliminar las malas hierbas, los insectos y los hongos que perjudican a las plantas y merman su crecimiento-, han permitido que las poblaciones en crecimiento pudieran alimentarse y que los alimentos fueran más asequibles, también han tenido y tienen efectos muy negativos.

Señalan cómo el uso excesivo de sustancias químicas sintéticas puede contaminar la tierra, los ríos, los lagos y el agua subterránea en una zona más amplia, e incluso las sustancias pueden entrar en la atmósfera en forma de óxido nitroso, uno de los principales gases de efecto invernadero por detrás del dióxido de carbono y el metano. Algunos plaguicidas poseen un efecto negativo en los polinizadores, incluidas las abejas, sin los que no es posible producir suficientes alimentos.

¿Cómo se pueden cambiar los hábitos alimenticios? 

Un ejemplo de cambio de nuestro menú debería ser reducir el consumo de carne. Algunos datos que aporta la AEMA es que la carne, concretamente la ternera, requiere mucha más tierra y agua que los productos alimenticios basados en plantas. Al mismo tiempo, la ganadería produce metano y óxido nitroso, dos gases de efecto invernadero muy potentes. Se calcula que el ganado contribuye a más del 10 % de las emisiones totales de gases de efecto invernadero. Además, junto con la producción de aceite de palma, el aumento del consumo de carne a escala global es uno de los factores causantes de la deforestación en los bosques tropicales.

Los cambios en los hábitos alimenticios generan nuevos problemas. Señalan que 5 de los 7 principales factores de riesgo para la salud que provocan la muerte prematura están vinculados a lo que comemos y bebemos: presión arterial alta, niveles altos de colesterol, obesidad, abuso del alcohol y consumo insuficiente de fruta y verdura. Más de la mitad de la población adulta de Europa tiene sobrepeso, incluido más de un 20 % que es obesa. Siendo la obesidad infantil un problema cada vez mayor.

En comparación con hace cincuenta años, los europeos consumimos más alimentos por persona, la ingesta de proteínas animales, principalmente carne y productos lácteos, se ha duplicado en este período y duplica la media mundial.

También señalan como 88 millones de toneladas de alimentos se desperdician en Europa cada año ¡178 kg por persona! El desperdicio de comida supone que todos los recursos que se emplean en la producción de alimentos -agua, suelo y energía- también se desperdician. También los contaminantes y los gases de efecto invernadero que se liberan en su producción, transporte y comercialización contribuyen a la degradación ambiental y al cambio climático.

Destaca el artículo que: “ingerir dietas más saludables y minimizar el desperdicio de comida, también a través de una distribución más homogénea de los alimentos saludables y nutritivos en la sociedad y el mundo, podría reducir algunos de los impactos sobre la salud, el medio ambiente y el clima vinculados a los alimentos que se producen en la tierra”.

Otro punto destacado es el cultivo de la tierra para biocombustibles con productos como: la colza, la remolacha y el maíz. Los biocombustibles se consideran un instrumento para reducir los gases de efecto invernadero, pero esto depende del modo de producirlos y del material vegetal que utilicen. Desde la AEMA señalan que la UE adoptó una serie de criterios sostenibles para limitar el impacto negativo de los biocombustibles sobre el medio ambiente.

¿Qué nos depara el futuro?

Comentan las previsiones de las Naciones Unidas en las que la población mundial alcanzará los 9.700 millones de personas en 2050 ¡2.000 millones más que la actual! Tendremos que cambiar el modo en que cultivamos, producimos y consumimos los alimentos, además, teniendo en cuenta el cambio climático.

La urgencia de esta situación exige una transformación de nuestra relación con los alimentos, tanto en lo que comemos como en el modo en que lo producimos. Será necesario minimizar el desperdicio de alimentos en el campo, en el mercado y en el hogar. “Para atender la demanda creciente de alimentos e impedir la deforestación, la producción intensiva en algunas zonas deberá continuar, pero debemos detener la contaminación que va aparejada a ella. Para producir alimentos de manera sostenible, la despoblación también deberá abordarse en determinadas zonas animando a más personas a que se queden para cuidar la tierra, proteger la biodiversidad local y producir productos de gran calidad”.

Bibliografía

European Environment Agency. Changing menus, changing landscapes — Agriculture and food in Europe. Published 30 Sep 2019.

https://www.eea.europa.eu/signals/signals-2019-content-list/articles/changing-menus-changing-landscapes-agriculture

Etiquetas: Salud

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