Consumo responsable: ¿Somos conscientes de su repercusión?

¿Somos realmente conscientes del impacto que nuestra forma de consumo tiene en el entorno? Ileana Izverniceanu, portavoz de OCU, está convencida de que el consumidor es cada vez más conocedor de su poder, y de que está decidido a utilizarlo, pero la falta de información veraz puede impedir que su decisión sea efectiva.

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Vivimos en una sociedad de consumo. Nuestro día a día está lleno de actos que tienen que ver con esta actividad. Algunos tan rutinarios que no los percibimos como tales: encender la luz, poner la lavadora o ver la tele. En ese momento no pensamos ni en el coste ni en sus implicaciones. También tomamos decisiones de consumo constantemente. Elegimos los alimentos que comemos, la ropa que llevamos, el móvil con el que hablamos. Pero ¿somos realmente conscientes del impacto que esos actos cotidianos tienen en nuestro entorno? Ese es el matiz que distingue el consumo responsable. La conciencia de las implicaciones que para nuestro entorno, desde el punto de vista medioambiental y social, tienen nuestros actos como consumidores.

El consumo responsable, un interés creciente en los consumidores

Hace unos años apenas se hablaba de esto. Sin embargo, ahora la realidad es otra. Los consumidores se muestran cada vez más preocupados por la repercusión que sus actos de consumo cotidianos tienen en su entorno. En OCU hemos seguido la evolución del consumo responsable, desde sus inicios, primero como una tendencia, observada solo por unos pocos gurús, luego su generalización. Hasta tal punto que citar “consumo responsable” se ha convertido en reclamo manido en ciertas publicidades de algunas empresas. Un arma de doble filo, por el engaño que esconde en ocasiones, pero que indica a las claras el interés creciente de los consumidores por consumir de forma responsable.

OCU ha certificado en varios estudios esta tendencia al alza. Un estudio de 2012 reflejaba que el 55% de los consumidores era consciente de que a través de sus decisiones de compra podía influir en las empresas para que estas mejoraran su comportamiento. Una muestra de que el consumidor es conocedor de su poder y está decidido a utilizarlo.

No basta con que el consumidor quiera consumir de forma responsable. Necesita una oferta amplia de productos que se lo permitan y, sobre todo, necesita datos sobre el impacto que ese consumo produce. El consumidor se queja de la falta de información fiable sobre el origen de los productos o las políticas medioambientales, sociales y laborares que practican las compañías que los producen. El estudio de OCU señala que el consumidor no se fía de la sinceridad de las empresas, y es que el terreno está abonado para la exageración publicitaria cuando no directamente para el engaño.

El consumidor atribuye la publicidad verde a un lavado de imagen

Esa es la sensación que tienen muchos consumidores cuando por ejemplo ven la publicidad “verde” de alguna empresa energética que tiene centrales nucleares o de carbón. El exceso y la falta de control influyen en la poca credibilidad de la información que proporcionan las empresas sobre sus políticas de responsabilidad social empresarial (RSE). Solo el 5% de los consumidores encuestados pensaba que los Planes de RSE servían realmente para definir la estrategia de las empresas para una producción más ética. El resto piensa que solo es propaganda para lavar su imagen. Todos tenemos en mente ejemplos de empresas que hacen exactamente lo contrario de lo que predican. El caso más reciente y explícito es Volkswagen, que difícilmente podrá recuperar la confianza de los consumidores tras el engaño masivo al que les ha sometido.

La Administración tampoco es ajena a este descrédito ante los ciudadanos: son muy pocos los que confían en ellas como una fuente fiable de información y son, por el contrario, las ONG y las asociaciones de consumidores las que más confianza inspiran a los usuarios como fuente de información sobre RSE.

Como organización de consumidores no podíamos obviar la obligación de proporcionar a estos datos los efectos de las decisiones de compra sobre el entorno. Por eso desde hace ya varios años decidimos incorporar análisis comparativos sobre las políticas de RSE de distintos productos, desde televisores, móviles y zapatillas de deporte a productos de alimentación como plátanos, azúcar, café o arroz, o servicios como bancos y supermercados ecológicos. Todo ello con la idea de proporcionar a ese consumidor, cada vez más exigente, no solo los elementos básicos sobre la calidad y el precio del producto, sino también una información veraz, objetiva e independiente sobre la condiciones de producción de ese bien que permitan la decisión consciente de un consumo responsable.

Etiquetas: Ética