El azúcar en los alimentos que menos te esperas

Un fotógrafo presenta una colección de instantáneas con más de 100 alimentos domésticos y su equivalente de azúcar escenificado en terrones. Algo tan inesperado como una salsa de tomate tiene mucha más de la que nunca imaginarías.

Miniatura

El azúcar es uno de los ingredientes que más energía aporta al cuerpo, y el cerebro, su mayor consumidor: absorbe el 20% de la glucosa que ingerimos. Los científicos recomiendan, por ejemplo, que no se prive de este hidrato de carbono a la infancia, puesto que juega un papel fundamental en el desarrollo de los tejidos de los niños en edad de crecer, y tampoco en la etapa adulta, porque potencia la asimilación de proteínas. Sería absurdo, por tanto, recomendar la retirada del azúcar en los alimentos.

Otra cosa es moderar su ingesta: los dietistas recomiendan que sea la fuente, como mucho, del 20% de los hidratos de carbono que consumimos a diario, si queremos tener una alimentación saludable. Y consideran dentro de lo aceptable consumir 50 gramos diarios de azúcar; en los países desarrollados, según la Organización Mundial de la Salud, esta cifra se duplica. Ese exceso no se quema por el cuerpo y no se convierte en energía, sino en grasa. ¿Las consecuencias inmediatas y visibles? Mayores tasas de obesidad. En todas las edades.

El azúcar en los alimentos, en el objetivo de un fotógrafo 

El fotógrafo Antonio Rodríguez Estrada se dio cuenta de esto hace un par de años, de forma casual. “Practico todos los días deporte intensivo y empecé a cuidar mi alimentación para mejorar mi rendimiento. Una de las decisiones fue reducir el consumo de azúcar. Muchos productos alimenticios tienen fama de saludables, pero pocos usuarios se fijan en la etiqueta. Y menos aún se imaginan que 16 gramos, una cantidad muy habitual de azúcar en muchos productos, equivalen a cuatro terrones”. 

Así surgió su proyecto, sinAzucar.org, una plataforma web en la que mezcla sus conocimientos como titulado en Nutrición Deportiva por el INCS (“aunque no soy dietista”, aclara) y sus dotes como fotógrafo profesional. “Retratar productos que nos son cotidianos al lado del equivalente de azúcar que contienen representado en terrones no es una idea nueva; lo que yo aporto es dar a esas imágenes el mismo aspecto publicitario que adoptan las propias compañías. Y de este modo genero una sensación contradictoria en quien las ve: por un lado, el alimento tiene un aspecto muy apetecible, pero al mismo tiempo genera rechazo”.

Azúcar en los alimentos y obesidad, un problema muy cercano

Más de la mitad de la población española sufre sobrepeso y el 17% tiene obesidad, según los datos de la asociación VSF Justicia Alimentaria Global. Su objetivo es concienciar sobre los desafíos a los que se enfrenta el sector de la alimentación. Al igual que hacen en sinAzucar.org, alertan sobre la publicidad de productos azucarados dirigidos al público infantil y piden que se apliquen políticas impositivas a los productos insanos, tal y como ya se ha hecho en otros países europeos. Según la OMS, uno de cada tres niños tiene exceso de peso en España: el porcentaje más alto de Europa y uno de los mayores del mundo.

El 75% del azúcar en los alimentos lo consumimos a través de productos procesados. En el tomate, en el caldo de pollo o en el pan de molde, hay azúcares. “El problema es que muchas empresas de alimentación la añaden a sus productos, sencillamente, porque logra que sepan mejor. Incluso, cuando el gusto no es dulce, lleva azúcar. Es la única manera de que muchos platos precocinados, por ejemplo unas albóndigas, puedan estar mínimamente ricos, gusten al gran público y sean un éxito comercial”, explica el nutricionista Aitor Sánchez, y advierte: “Ese es uno de los principales motivos de obesidad en los países avanzados y, lo que es peor, también en los que están en vías de desarrollo”.

Hoy, el 64% de los consumidores admite no entender los etiquetados de los alimentos, y eso impide que se tomen decisiones con la información necesaria. “Por culpa de la publicidad, muchas veces incluso consumimos alimentos que consideramos saludables, pero que en realidad contienen gran cantidad de azúcar”, denuncia Carles Miralles, de la organización Medicus Mundi. “Existe un gran problema con la mala dieta y sus consecuencias”, advierte Javier Guzmán, director de VSF Justicia Alimentaria Global. Está demostrado que el alto consumo de azúcar está relacionado con el desarrollo de múltiples enfermedades, como diabetes, obesidad, derrames cerebrales o incluso depresión. De ahí a que la OMS haya calificado el sobrepeso y la obesidad como el principal problema de salud al que se enfrenta la humanidad, y reclame a los Gobiernos mayor control, regulación y desincentivación de los alimentos procesados.

En VSF Justicia Alimentaria Global, impulsaron la  campaña 25 Gramos, que resumía su propuesta en cinco puntos: regular la publicidad de alimentos y bebidas insanas, especialmente la dirigida a la infancia; establecer un etiquetado sencillo y claro; garantizar que en los centros educativos se ofrezcan opciones saludables de alimentación; implementar medidas impositivas que graven los alimentos insanos y elaborar una ley de transparencia para el sector. 

Por otra parte, desde la organización señalan que los terrenos dedicados a la caña de azúcar son monocultivos a gran escala que se rigen por las normas de la industria basada en la utilización de agroquímicos, arrasando bosques y contaminando ríos y comunidades enteras con fumigaciones masivas. Cada tonelada de azúcar de caña emite 241 kilos de dióxido de carbono. En conclusión, el azúcar no solo incide en la salud individual de las personas, además, a nivel global, destruye el medio en el que vivimos. El exceso de azúcar, y su mala gestión, no solo es problema de sostenibilidad alimentaria, sino también medioambiental.

Una imagen vale más que mil advertencias

La colección de casi 100 fotografías que presenta actualmente la web sinAzucar.org, y que ya ha tenido un impacto en más de 10 millones de personas en las redes sociales, muestra casi cualquier producto que podamos imaginar. Desde papillas para bebé hasta bebidas alcohólicas, pasando por galletas, platos precocinados, refrescos, yogures supuestamente saludables… La mayoría, de marcas integradas en empresas multinacionales. Todos acompañados de su correspondiente pila (a veces muro) de terrones al lado.

No era necesario tanto revuelo. Cuando la firma respondió que su bebida Veggies está elaborada al 100% con frutas y verduras naturales, sin azúcares añadidos, estaba en lo cierto. Pero no era eso lo que Estrada quería reflejar con su iniciativa. Su objetivo es, sencillamente, que la gente sepa claramente qué cantidad está consumiendo de la denominada azúcar libre, a la que la OMS se refiere como sigue: “Los azúcares presentes de forma natural en la miel, los jarabes y los zumos de fruta”. Además de los añadidos, claro. 

Tal y como explican Estrada y las asociaciones de dietistas que apoyan su causa, “los azúcares libres se diferencian de los azúcares intrínsecos que se encuentran en las frutas y las verduras enteras frescas que, al no estar licuadas, mantienen el azúcar en su fibra. No hay pruebas de que el consumo de azúcares intrínsecos tenga efectos adversos para la salud”. Por eso, cuando la OMS recomienda, en una directriz, “reducir el consumo de azúcar libre”, incluye también al contenido en zumos, por muy naturales que sean. Incluso los exprimidos en casa. Estrada lo explica: “No seríamos capaces de comernos seis naranjas, porque la fibra presente nos saciaría antes. Sin embargo, podemos tomarnos un zumo de esas mismas naranjas sin problema e incluso repetir, al creer que además de fresco y rico es muy sano. Pero estaríamos ingiriendo más azúcar de la recomendable”.

Alimentos light... pero no tanto

Aparte de esta polémica con Zumosol, en la colección del fotógrafo aparecen muchos otros productos de los que un ciudadano medio nunca sospecharía que contienen semejante cantidad de azúcar. La plataforma sinAzucar.org se centra en el consumo doméstico y el mundo del deporte, y también dedica buena parte de sus instantáneas a productos infantiles, desde papillas a postres lácteos y zumos, así como una amplia muestra de galletas. Muchas de estas últimas tienen campañas de publicidad claramente dirigidas a menores y a sus padres. Algunas de ellas superan con creces el equivalente a un terrón de azúcar por unidad. 

Los refrescos están en el punto de mira como causantes de la obesidad endémica por su elevada cantidad de azúcar. Tanto es así que desde Bruselas ya se ha emitido una directiva de obligado cumplimiento para que los países europeos, también España, graven su consumo. Según las imágenes de Estrada, medio litro de un refresco de cola equivale a algo más de 13 terrones de azúcar, esto es, 53 gramos. Las bebidas energéticas, muy consumidas entre los adolescentes, se llevan la palma: una lata llega a los 15 terrones, 60 gramos de azúcar. Casi el triple de lo que recomienda la OMS por día. 

También hay una gran cantidad de azúcar en los alimentos etiquetados como light. Los que ha retratado Estrada por el momento contienen, como mínimo, tres terrones de azúcar (12 gramos). Solo con la ingesta de uno solo de estos productos dietéticos ya hemos tomado la mitad del azúcar permitido en un día.

La solución es mucho más fácil de lo que parece, y está en nuestra mano. Estrada no ha necesitado ir a un laboratorio a analizar todos estos alimentos: basta con fijarse en la etiqueta y tener en mente que un terrón de azúcar pesa cuatro gramos. 


Así se crearon las imágenes de sinAzucar.org

Nada es al azar. El fotógrafo Antonio Rodríguez Estrada, impulsor de la plataforma, nos cuenta  el proceso riguroso que sigue con cada una de las instantáneas: 

“Seleccionamos productos industriales procesados siguiendo recomendaciones de Dietistas Nutricionistas colaboradores y las sugerencias  de consumidores. Nunca analizamos alimentos  sin procesar, como frutas o verduras. Obtenemos  del etiquetado la cantidad de azúcares por cada  100g de producto. Si el fabricante no lo detalla en la etiqueta, esos azúcares incluyen tanto los presentes en alguno  de sus ingredientes como los añadidos. Si el fabricante especifica las cantidades en la etiqueta, diferenciamos entre los diferentes tipos de azúcares  y lo detallamos en el análisis”.

“Calculamos cuantos azúcares hay en una unidad de consumo. En el texto que acompaña a cada fotografía se especifica cuál es esa unidad de consumo. Se calcula a cuántos terrones equivalen en peso esos azúcares. Cada terrón pesa 4g. Esto no significa que el producto tenga incluido en sus ingredientes azúcar refinado de mesa o sacarosa, sino que los azúcares que contiene, equivalen en peso al peso de los terrones mostrados. Los terrones pueden representar glucosa, galactosa, fructosa, lactosa, otro tipo de azúcares o una mezcla de todos ellos. Por ejemplo, un terrón comercial de fructosa presenta el mismo aspecto que uno de sacarosa (azúcar refinado común). Se fotografía el producto junto a los terrones. Se edita la fotografía siguiendo las mismas técnicas publicitarias que usa  la industria. Finalmente, se sube la fotografía a la web y a las redes sociales para su difusión libre”.


Runners4health, la app contra la obesidad infantil

Uno de cada tres niños entre 3 y 12 años tiene sobrepeso, según se desprende del Primer Estudio sobre la situación de la Obesidad Infantil en España, apoyado por el Instituto DKV de la Vida Saludable. Una alimentación inadecuada y un sedentarismo en el que el uso de las nuevas tecnologías tiene mucho que  ver, son los responsables de esta escalofriante cifra. Pero, ¿y si damos la vuelta a la tortilla? ¿Y si empleamos esos aparatos electrónicos con los que nuestros hijos se encierran en su cuarto se convierten en aliados? Fue la pregunta que se hizo DKV Seguros, que ha lanzado la app Runners4health, incluido dentro del proyecto #Apptívate, para que los más pequeños adquieran hábitos de vida saludable mientras juegan.

Etiquetas: Salud