La inteligencia artificial que lucha contra el desperdicio de comida

La revolución tecnológica podría ser la respuesta para evitar que muchos alimentos acaben en la basura: la inteligencia artificial se configura como un aliado para reducir las emisiones de CO2 innecesarias, relacionadas con el desperdicio de alimentos y, de paso, lograr un ahorro estimado de 117.000 millones de euros al año.

En España, cada año, casi ocho millones de toneladas de comida acaban en el cubo de la basura. Aunque nuestro país se comprometió a reducir a la mitad el desperdicio alimentario antes de 2030 cuando firmó los Objetivos de Desarrollo Sostenible hace algo más de cuatro años, aún estamos lejos de cumplirlo. Sin embargo, en plena revolución digital, hay un nuevo aliado para conseguirlo: la inteligencia artificial (IA), la tecnología que busca simular capacidades humanas.

Más allá de las alarmantes cifras del desperdicio alimentario a nivel económico –en Europa, los 88 millones de toneladas de alimentos que se desechan suponen pérdidas de 143.000 millones de euros en gastos–, el problema de malgastar el 30% de los alimentos del mercado supone, en palabras de Bernhard Url, director de la Autoridad Europea para la Seguridad de los Alimentos, «un escándalo ético». Apostar por la tecnología para minimizar el derroche de recursos es lo que varios productores de alimentos han hecho junto a Microsoft: incluir la inteligencia artificial en sus procesos de producción para eliminarlo directamente en origen.

La normativa europea sobre seguridad alimentaria y envasado de alimentos es una de las más estrictas del mundo. Sin embargo, la regulación se queda coja a la hora de garantizar que en todo el proceso –desde que se recoge la materia prima hasta que el producto final acaba en las neveras de los consumidores– no se acaben tirando alimentos. La inteligencia artificial, sumada al resto de avances tecnológicos, puede ayudar a ahorrar hasta 117.000 millones de euros anuales dando salida a productos que, si de los humanos dependiese, es probable que acabasen en los contenedores de los centros de producción. DVNutrition y Tetra Pak, especializadas en el desarrollo de productos alimentarios, ya han incorporado la inteligencia artificial a sus cadenas de producción para identificar errores y reducir los tiempos durante los procesos de fabricación. La primera se trata de una empresa neerlandesa que produce más de 10.000 toneladas de proteína de suero al año. Para asegurarse de que nada de lo que produce se eche a perder, ha creado un gemelo digital que ajusta la planificación de operaciones casi en tiempo real dependiendo del estado de su cambiante proceso de producción. Aquí, innovación y conocimiento se ponen al servicio de la productora para ralentizar y, llegado el caso, detener su producción para que el tanque de almacenamiento no desborde. Así, la sobreproducción desaparece de la ecuación y se minimizan los desperdicios.

Marcel Boon, director general de DVNutrition, pretende mejorar la calidad de sus proteínas de suero, además, analizando, gracias a la inteligencia artificial, los datos históricos de todo lo producido. «El suero es un producto natural y las estaciones influyen en su composición. Para garantizar la calidad, tenemos que adelantarnos a la estacionalidad en nuestro proceso. Usando datos actualizados como, por ejemplo, la temperatura, podemos realizar ajustes proactivos en tiempo real», explica. Al final del día, la inteligencia artificial funciona como una herramienta más que facilita el trabajo de los operarios ofreciéndoles datos inequívocos y útiles.

Por su parte, la empresa de procesamiento de alimentos y soluciones de envasado Tetra Pak intenta reducir, gracias a la introducción de la IA en sus fábricas, los descartes de productos por taras en la presentación y empaquetado. «Una sola máquina fabrica unos siete envases por segundo, lo que hace que la inspección manual individual de cada envase resulte inviable», asegura Johan Nilsson, vicepresidente de soluciones industriales y digitales 4.0 de la compañía. Por eso, uno de los sistemas que utiliza saca fotografías a cada uno de los envases que salen a la línea de producto para garantizar que todos los que acaban en el mercado tengan el embalaje adecuado. Con el análisis de las imágenes, la empresa sueca es capaz de detectar los problemas de producción de sus clientes y mejorar el proceso.

Aunque esto son solo dos ejemplos de la incorporación de la inteligencia artificial en los procesos productivos e industriales, la tecnología también está llegando a todas las fases de la cadena, desde aplicaciones que venden la comida sobrante de las cafeterías y restaurantes, a mejoras técnicas para mantener en buen estado los alimentos más tiempo dentro del frigorífico para evitar que nuestra comida (y con él, nuestro planeta) acaben en el cubo de basura.

Por Raquel Nogueira

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