Nutriscore, un semáforo contra la obesidad

Sanidad implantará un nuevo código de etiquetado de alimentos por colores, similar al conocido 'nutriscore' de otros países, para que el comprador sepa de un vistazo cómo de saludable es un producto.

nutriscore

Piénselo. Si, mientras va conduciendo, ve una luz roja, enseguida piensa: «Debo parar». Si es verde, «puedo continuar». Cuando navega por Internet es parecido. Si clica en el punto rojo, se elimina la ventana abierta. Si lo hace en el verde, la expande. O en el día a día de su propia casa: si su electrodoméstico tiene símbolos verdes, es ecológicamente sostenible. Si hay alguno rojo, debe contenerse en su utilización, o derrochará energía y dañará el planeta. El piloto de LED de su televisor será verde cuando está encendida. Y si es rojo, es que indudablemente está apagada. Los colores de los botones de su mando a distancia se lo dejan claro. La semiología cotidiana está inundada de un cromatismo que entendemos al primer vistazo: verde es algo positivo y rojo es algo negativo. Y esto es precisamente lo que nutriscore pretende llevar al terreno de la alimentación. 

Según un reciente informe de la OCU, los consumidores cada vez dedican más tiempo a mirar el etiquetado de los alimentos antes de comprarlos. A veces, son caracteres microscópicos y farragosos, de difícil comprensión. ¿Qué mejor que los recurrentes colores de un semáforo para saber lo que nos conviene y lo que no? Nuestros vecinos transpirenaicos ya tuvieron la idea: en Francia, lo aplican oficialmente desde 2017. Se llama nutriscore, y consiste en mostrar en la etiqueta frontal los valores nutricionales de un producto con una escala de colores (del verde oscuro al rojo, y en el medio, verde claro, amarillo y naranja) y letras (de la A a la E). En nuestro país, el Ministerio de Sanidad ya ha anunciado su implantación. Cinco colores, y cinco letras. Y así, el consumidor no tiene que ponerse lentes de aumento cada vez que quiera conocer las propiedades alimenticias de lo que está a punto de echarse al gaznate. 

Nutriscore, un código de cinco colores y cinco letras

Pongamos un par de ejemplos extremos: los cinco valores cromáticos representan de una mejor a una peor calidad nutricional respectivamente, igual que las letras de las que van acompañados. Por tanto, la composición de un alimento etiquetado con una E en rojo no es saludable, mientras que uno con una B, en verde claro, indicaría que es mucho más sano. Es un resumen coloreado –y extremadamente sencillo– del magma de conceptos técnicos nutricionales que hasta ahora inunda las etiquetas, incomprensible para la mayoría.

El Gobierno ya ha anunciado que en un año, como máximo, todas las empresas estarán obligadas a adoptar este marcado, algo que se legislará mediante Real Decreto. Algunas de las principales compañías alimenticias se han adelantado y ya aplican un código de concepto similar en su etiquetado. Y otros países que ya adoptaron la medida –como la ya mencionada Francia y también Canadá– anunciaron sus buenos resultados, según ha confirmado la Organización Mundial de la Salud que, con todo, ha advertido (a la vista de la expansión de este sistema), que es fundamental una evidencia científica que lo respalde. La ministra de Sanidad, María Luisa Carcedo, resumía así el objetivo de la nueva medida: «Que la ciudadanía pueda comparar con otros productos semejantes de forma sencilla y tomar una decisión informada y motivada para seguir una dieta más saludable». 

Ahora solo queda concretar un etiquetado que unifique el empleado a nivel internacional y el que ya aplican algunas empresas privadas. Si no, el panorama puede asemejarse al de una ciudad con miles de semáforos de colores funcionando por su cuenta. 

Por Luis Meyer.

Etiquetas: Salud