Prepara tu plan de acción frente al desperdicio de alimentos

Hoy te queremos animar para que contribuyas a lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), en concreto hablamos de la meta 12.3 que plantea reducir al 50 % el desperdicio y las pérdidas de alimentos para el 2030.

Tal y como señala la FAO en el desperdicio de alimentos no solo se pierde comida, hablamos también de muchos recursos: las semillas, el agua, los piensos y también el dinero y la mano de obra necesaria para su producción… mientras, 40.000 personas mueren al día de hambre.

¡Un tercera parte de los alimentos producidos en el mundo se pierden o se desperdician, lo que equivale a 1.300 millones de toneladas al año! Además, el desperdicio de alimentos supone el 8 % de emisiones de los gases de efecto invernadero que calientan nuestro planeta, casi a las emisiones mundiales del transporte por carretera. Más datos para animarnos a la acción:

- Si el desperdicio de alimentos fuera un país, sería el tercer mayor emisor de GEI del mundo.

- El costo total de la pérdida y el desperdicio de comida es de 1.000 millones de dólares, alrededor de 700 mil millones en costos ambientales y unos 900 mil millones en costos sociales.

Por poner un ejemplo de tan solo uno de los recursos, como es el agua, que se puede desperdiciar si no consumimos a tiempo estos alimentos, mira con atención las cifras siguientes sobre la necesidad de agua para producir alimentos de consumo cotidiano.

Fuente: Fundación Biodiversidad del Ministerio de Transición Ecológica.

 

Diferencia entre pérdida de alimentos y desperdicio de alimentos.

La FAO define la pérdida de alimentos como la disminución en la cantidad o calidad de los alimentos como resultado de las decisiones y acciones de los proveedores en la cadena alimentaria, excluyendo a los minoristas, proveedores de servicios de alimentos y consumidores. Empíricamente, se refiere a cualquier alimento que se descarta, incinera o desecha de otra manera a lo largo de la cadena de suministro de alimentos desde la cosecha/sacrificio/captura hasta, pero excluyendo, el nivel minorista, y no vuelve a ingresar en ninguna otra utilización productiva, como alimento o semilla. La pérdida de alimentos ocurre desde la post-cosecha hasta el nivel minorista, pero sin incluirlo.

El desperdicio de alimentos se refiere a la disminución en la cantidad o calidad de los alimentos como resultado de las decisiones y acciones de los minoristas, proveedores de servicios alimentarios y consumidores.

Estos días de Navidades en los que nos encontramos con familia y amigos debemos tener especial cuidado para no desperdiciar alimentos. Te ofrecemos unos consejos muy sencillos pero efectivos para evitar el desperdicio de alimentos, estarás contribuyendo a un uso sostenible y saludable del planeta.

  1. Planifica el menú con antelación. Tanto estos días como el resto del año es importante planificar un menú antes de salir a comprar. Lo primero es revisar qué es lo que tenemos en casa para poder utilizar esos alimentos en primer lugar. Teniendo esto en cuenta anota el resto de productos que te van a hacer falta.
  2. Sé realista. ¿Cuántos invitados van a asistir? No prepares alimentos para el doble de los asistentes.
  3. En el momento de la compra no te dejes llevar por la ofertas y mejor no ir a comprar hambriento. Evita los productos con envases que sean innecesarios como para frutas y verduras, además de no utilizar plásticos podrás comprar a granel la cantidad exacta que necesites. Mucho mejor adquirir alimentos de temporada y de proximidad, estarás favoreciendo un sistema de alimentación más sostenible y reduciendo los costes medioambientales del transporte de los alimentos.
  4. Ya en casa es importante almacenar y conservar bien los productos. Sea en el armario o en la nevera los productos que hay que consumir antes siempre delante a primera vista. La temperatura adecuada para el frigorífico es de 5 °C y -18 °C para el congelador. Evita abrir las puertas de manera innecesaria para no desperdiciar energía y nunca introduzcas alimentos muy calientes, espera a que se enfríen a temperatura ambiente.

Es mejor almacenar la fruta y verdura sin lavar, si en algún caso es necesario sécalas bien ya que la humedad favorece la putrefacción y por lo tanto durarán menos almacenadas. Si alguna pieza se está echando a perder o está mucho más madura que el resto sepárala para evitar que el resto se vean afectadas.

  1. Antes de ponerte a cocinar echa un vistazo a los posibles alimentos que debas consumir. Prepara recetas creativas con las sobras, no hace falta que seas un cocinero experto, en internet encontrarás un gran número de sencillas recetas.
  2. En la mesa. Mejor que cada comensal se sirva él mismo la cantidad que quiera, de esta manera evitaremos el equivocarnos por exceso.
  3. ¿Otra vez te has pasado de cantidades cocinando o tus invitados tenían poca hambre? Comparte con los asistentes la comida que sobra y si aún así es mucha congela el resto.

¿No cabíais todos en casa y la celebración se ha realizado en un restaurante? En ese caso pide solo lo necesario, siempre podrás añadir más comida al final. Si aún así ha sobrado, no te de apuro, pide que te prepararen los restos para llevar.

¡Actúa por unas Navidades sostenibles y saludables para ti y para el planeta!

Algunos enlaces y referencias para ampliar información:

Etiquetas: Ética

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