Alberto Palacios: «Los productos ecológicos no tienen por qué ser sostenibles»

El CEO de Farmidable analiza las últimas tendencias de consumo en productos de proximidad ecológicos y su impacto positivo para el medio ambiente.

Alberto Palacios es socio fundador de Farmidable, una plataforma innovadora que pretende hacer nuestra cesta de la compra más sostenible. Esta página web nos permite adquirir productos de proximidad ecológicos y sostenibles, y recibirlos directamente en casa.  Además, son la primera empresa de productos recién cosechados en ser reconocida con el sello B Corp.

—360: Según el último estudio de Marcas con Valores, alrededor de un 80% de consumidores españoles eligen lo que compran en función de otras variables más allá del precio del producto, como los valores de la marca. ¿Habéis notado un cambio en el perfil del consumidor y su nivel de conciencia?

—Alberto Palacios: Sí, aunque en España aún lo manejamos desde la perspectiva de algo que está de moda o es una tendencia. Es cierto que, al menos lo que comprobamos en nuestro proyecto, es que se van sumando personas que buscan algo que vas allá de los productos ecológicos y quieren saber el origen de su alimentación y de dónde viene lo que compran. Hay inquietud y curiosidad por descubrir la procedencia, ya que mucha gente se da cuenta de que lo que compramos como productos ecológicos no tienen por qué ser sostenibles para el planeta. Como consumidores estamos evolucionando y vamos por buen camino, pero estamos a mucha distancia de otros países de Europa que nos llevan mucha ventaja.

—360: En los últimos años también se han recuperado costumbres del consumo tradicional o la compra de productos de proximidad en las tiendas de barrio. ¿Ahora tenemos que aminorar el ritmo de consumo que aceleramos hace tiempo?

—Alberto Palacios: El auge de estas tendencias se está concentrando en las grandes urbes, sobre todo en Madrid y Barcelona, seguidas de otras que apuestan por iniciativas de consumo corto como Valencia, Sevilla o Zaragoza. Detrás estarían las ciudades que están dentro del Pacto de Milán para fomentar las ciudades sostenibles y la soberanía alimentaria con consumo de productores locales. También se están impulsando a todos los niveles los hábitos sostenibles como la reducción del uso de envases con movimientos como el zero waste o las tiendas a granel. La pregunta es si este tipo de negocios responde a una moda, a una tendencia de consumo o a un activismo real para ser más conscientes de nuestro impacto en el planeta. Sea como sea, existe un despertar real de la conciencia de casi todos, aunque aún no es suficiente. Por ejemplo, hace poco estuve de viaje en Amberes y me encontré frutas orgánicas de origen español más baratas que aquí, y eso no es tolerable.

—360: Precisamente la compra de proximidad es la seña de identidad de Farmidable. ¿Por qué decidisteis poner el proyecto en marcha y qué busca el cliente en vosotros que no encuentra en otras marcas?

—Alberto Palacios: El origen está en el año 1991. Yo me encontraba inmerso en un proyecto de apicultura y agricultura ecológica e integración de colectivos en exclusión en un pueblo abandonado de Soria junto a una ONG, y entonces con ese planteamiento te miraban un poco raro. Antes había formado parte de otro proyecto de granjas biodinámicas en Inglaterra y Alemania para fomentar un modelo de socioterapia en el que trabajar con discapacitados para transformar los lácteos en queso y también para envasar leche fresca y venderlo en los pueblos cercanos. Recogí toda esa experiencia y, años después, me incorporé al mundo de la empresa. Pablo (el otro socio de Farmidable) y yo trabajábamos en el mundo de la publicidad y el márketing digital y vivimos todo el auge de las punto com. En paralelo, seguí vinculado a iniciativas de circuito corto y grupos de consumo local y cooperativo, hasta que un día el destino hizo que montásemos Farmidable. Tras catorce años en una agencia, decidimos capitalizar  el conocimiento y dejar las cosas que hacíamos, que no nos aportaban nada nuevo y muchas veces iban en contra de nuestros valores. Pensamos que era el momento de lanzarnos y ahora es nuestro proyecto de vida.

"Queremos que cualquier ciudadano pueda consumir productos de proximidad, frescos, orgánicos y recién cosechados, pero vamos más allá".

—360: ¿Qué os hace diferentes?

—Alberto Palacios: Aunque hay varias iniciativas parecidas, la nuestra es la única plataforma de producto fresco recién cosechado que tiene impacto positivo y la única en estar certificada con el sello BCorp. Por supuesto que queremos que cualquier ciudadano pueda consumir productos de proximidad, frescos, orgánicos y recién cosechados, pero vamos más allá. Queremos crear conciencia de que consumir de esta forma en Farmidable implica desarrollar la economía local de forma directa y reducir CO2, ya que no solo porque usamos transporte sostenible en la última milla de entrega, sino porque hacemos modelo de multidelivery en centros educativos y empresas y entregamos varias compras en únicos puntos. Además, el 80% de nuestra plantilla viene del Plan Empleo de Cruz Roja por el que damos trabajo a mujeres mayores de cuarenta y cinco años en situación de exclusión, y acabamos de firmar un convenio con la Fundación Capacis para hacer el empaquetado con discapacitados límite.

—360: La agricultura y la ganadería son dos de las actividades industriales humanas que mayor impacto tienen en el cambio climático, tanto a nivel de emisiones como de consumo de recursos. ¿Detrás de nuevas formas de alimentación está la conciencia ecológica, o solamente las tendencias?

—Alberto Palacios: no cabe duda de que está habiendo un cambio en la forma, pero no tengo claro si es por moda o por conciencia. En tendencias como el veganismo es cierto que algunos de los que la siguen no se han planteado en profundidad qué es ser vegano. Oyen que es una buena alternativa o es más saludable, pero no sé si se hace hincapié en su impacto positivo en el medio ambiente.  Sin embargo, están ahí, y por eso las grandes marcas se están apuntando al movimiento y desarrollan toda una serie de productos precisamente para abastecer esa demanda.

—360: España es el séptimo país que más comida desperdicia, con 7,7 toneladas al año. ¿Cómo se puede desde las empresas de distribución y alimentación a reducir esa cifra y, de paso, reducir el plástico?

—Alberto Palacios: Hay una preocupación real y un llamamiento mundial sobre la reducción del uso de plástico, que es una emergencia. Hay compañías como Ecoalf que están teniendo un impacto positivo y grandes empresas que también han tomado cartas en el asunto para ver cómo reducir el desperdicio alimentario y los envases. Nosotros estamos empleamos cajas o bolsas reutilizables e intentamos concienciar al comprador de que las use. Además, tenemos en marcha un proyecto de economía circular con la cooperativa agrícola con la que trabajamos para que todo aquel producto que no está óptimo para el consumo se emplee para  hacer mermeladas, cremas, confituras y conservas.

—360: ¿Cuáles crees que son los retos que tendremos que afrontar como consumidores?

—Alberto Palacios: Hemos de mejorar los niveles de educación, información y conciencia real sobre por qué debemos consumir de una forma responsable, no tanto por moda. En Alemania, hace veinte años, las tiendas vendían productos de proximidad, orgánicos y de agricultores locales y eso era su realidad. Aquí no. Iniciativas como la nuestra están un poco dispersas, pero queremos llevar a cabo programas para agrupar y establecer criterios de formas de cultivar y consumir diferentes que generen un impacto positivo en el medio ambiente y en colectivos vulnerables.

Etiquetas: Entrevista Innovación

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