Cómo reciclar los medicamentos caducados

De vez en cuando toca revisar el botiquín de casa e, inevitablemente, nos encontramos con medicamentos caducados. ¿Qué se puede reciclar y qué no? ¿Qué podemos hacer con los que ya no sirven?

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Todas o casi todas las casas cuentan con un botiquín en el que se van acumulando medicamentos. De vez en cuando es preciso revisarlo por si alguno de ellos estuviera caducado o por si hubiésemos juntado cajas vacías que ocupan un sitio innecesario en el cajón. Si este fuese el caso, es importante saber qué hacer con los medicamentos caducados que ya no podemos usar. La mejor opción y la única para el planeta es reciclarlos.

Reciclando medicamentos caducados contribuimos a la mejora del medio ambiente  

Casi el 70% de los hogares españoles reciclan medicamentos, según la encuesta de Hogares y Medio Ambiente del Instituto Nacional de Estadística (INE). Las cifras del Sistema Integrado de Gestión y Recogida de Envases (SIGRE) reflejan que la tasa de reciclado de materiales de envases de medicamentos ha bajado del 64,5% en 2016 al 62% este año, aunque los gramos reciclados por cada habitante han experimentado una crecida constante hasta situarse en los 91,92 gramos al año.

Aunque las cifras no son del todo negativas, queda margen de mejora. Por eso, es importante concienciarse sobre los beneficios medioambientales que supone reciclarlos, así como de qué y dónde se pueden depositar estos medicamentos caducados. SIGRE, entidad sin ánimo de lucro, es la encargada de gestionar el proceso y cuenta con 314 laboratorios y 21.753 farmacias adheridos en toda España. En estas últimas hay instalados unos contenedores cilíndricos blancos con el logo verde donde se deben depositar tanto los fármacos como las cajas.

En el contenedor SIGRE se pueden depositar todo tipo de medicamentos caducados, así como los empezados que se hayan dejado de usar al terminar el tratamiento. También recogen los embalajes (frascos, blísters, ampollas, tubos y cajas de cartón) con fármacos dentro y los que hayan estado en contacto con otro, jeringas precargadas y plumas o bolígrafos de insulina y los productos de parafarmacia que lleven el logo de SIGRE.

Reciclar medicamentos es una manera de contribuir a la mejora del medio ambiente, ya que en el proceso los fármacos se destruyen mediante valorización energética, es decir, se usan como combustible para producir energía eléctrica. El proceso es sencillo: se recogen los residuos de los contenedores y se separan los envases de los medicamentos. De esta forma, el cartón, el plástico y el vidrio se reciclan cada uno por un lado, y los fármacos no peligrosos se valorizan en instalaciones industriales, mientras que los catalogados como peligrosos se destruyen.

Qué medicamentos no se pueden reciclar

Por el contrario, no se pueden reciclar termómetros, prótesis, radiografías, gafas, agujas y otros objetos cortantes, y tampoco materiales de cura como gasas, vendas o esparadrapo. De la misma forma, los frascos o bolsas para muestras de orina, sangre y heces, los productos de parafarmacia sin el logo de SIGRE; y las pilas y productos químicos no pueden ir a este contenedor. Este tipo de residuos, aunque son una mínima parte del total, suponen un riesgo para los trabajadores de la cadena de reciclado, como recuerdan en la página.   

 

Por Alejandra Espino

Etiquetas: Salud Ética