Brenda Chávez: «Ser un consumidor responsable no implica gastar más, sino de manera diferente»

La periodista Brenda Chávez, autora del libro 'Tu consumo puede cambiar el mundo' (Ed. Península), habla en esta entrevista sobre los hábitos que podemos cambiar para lograr un mundo más sostenible y reducir nuestra huella ambiental.

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Brenda Chávez, licenciada en periodismo y derecho y especializada en cultura y sostenibilidad, es una firme defensora de la premisa de que «tu consumo puede cambiar el mundo». No en vano su libro, publicado en abril de 2017 por Ediciones Península, lleva ese título. Colaboradora habitual de numerosos y variados medios de comunicación, cree que aún estamos a tiempo de revertir las catastróficas consecuencias medioambientales de los hábitos de consumo masivos, siempre y cuando se tomen las decisiones “conscientes y críticas” de un consumidor responsable.

— 360: Según la Global Footprint Network, en términos globales y manteniendo este ritmo, antes del 2030 la humanidad consumirá cada año el doble de los recursos que es capaz de producir la tierra en ese tiempo. ¿Estamos a tiempo de revertir estos datos? ¿Cómo hacerlo?

— Brenda Chávez: Es un dato alarmante. Global Footprint dice que ya estamos consumiendo 1,7 planetas en recursos anuales, así que ya nos encontramos cerca de ese borde. Estamos en el momento de revertirlo, pero solo podremos hacerlo si todos ponemos de nuestra parte: por un lado los consumidores, por otra parte los gobiernos, administraciones e instituciones y, por supuesto, las grandes empresas, que son las que tienen un mayor impacto y uso de recursos. Es decir, es una cuestión colectiva. No sé si se podrá conseguir un beneficio o una mejora, pero sí por lo menos revertir los datos de los que hablábamos. Nos dirigimos a un desastre ecológico y también social, ya que cada vez que se usa un recurso se genera una brecha social entre «mejores» y «peores» cada vez mayor.

— 360: Al inicio de tu libro, citas la siguiente frase de Yvon Chouinard: «Si quieres cambiar la política, cambia las corporaciones. Si quieres cambiar las corporaciones, cambia al consumidor». ¿Crees que se ha producido ya un cambio en los últimos años?

— Brenda Chávez: Sí hay un cambio de tendencia. No se puede decir que de repente sea masivo, pero sí que los consumidores se plantean cada vez más las cosas. Por la crisis, por cómo se han comportado las eléctricas, por toda la corrupción y por la política en general, los ciudadanos son ahora mucho más críticos y quieren saber qué hay detrás de los productos que consumen y cómo se han producido. Salía hace unos días en ‘Crónica Global’ en español la caída en bolsa de Inditex, porque dicen que hay un cambio de tendencia del consumidor. Es muy aventurado hacer esa foto fija, pero sí que existe una conciencia cada vez mayor de que todo el consumo tiene impacto. Es cierto que para que para que esta tendencia se vuelva mainstream falta tiempo, pero ya hay una parte hecha.

«Los ciudadanos quieren saber qué hay detrás de los productos que consumen»

— 360: Hablas de convertir la tendencia en algo mainstream, aceptado masivamente. ¿Se sigue asociando al consumidor responsable a un nivel adquisitivo alto?

— Brenda Chávez: Cuando se habla de esto siempre sale la cuestión del precio y, sin embargo, convertirnos en un consumidor responsable consiste en una reorganización de los hábitos y de las prioridades. Por ejemplo, en cosmética, si practicas un uso responsable, en lugar de comprar los diecisiete productos distintos que te dicen que necesitas, comprarás solo uno de calidad. También ahorrarás en transporte, porque utilizarás medios alternativos al coche, que es el consumo más grueso que tenemos las clases medias. Se trata de mirar el consumo de otra forma: en lugar de comprarte tres vaqueros baratos de una multinacional te compras uno un poco más caro pero de algodón ecológico, que al final dura más. Consumir de manera responsable no implica gastar más, sino de manera diferente. La gente no compra un tomate ecológico que puede costar un euro más, pero luego no rechista al pagar un iPhone o unas zapatillas Nike fabricadas con explotación y que cuestan doscientos euros, cuando al final la alimentación es la base de nuestra salud. Tú decidirás si quieres comerte un tomate que además de ser malo para el medio ambiente también lo es para tu salud. 

— 360: La llamada obsolescencia programada es una de las ‘excusas’ más señaladas al hablar de los responsables del exceso de consumo. ¿Una legislación más dura contra ella cambiaría las cosas?

— Brenda Chávez: En Francia ya tienen una ley que castiga esta obsolescencia programada. Es de locos que existan estas fórmulas en cualquier industria, no solo en la tecnológica: las medias antes eran irrompibles o, por ejemplo, en la fabricación de coches donde se usaban dos piezas metálicas ahora se usa una de plástico y otra de metal para que la primera se rompa antes y haya que ir a cambiarla. Es inmoral porque se engaña al consumidor, que quiere comprar productos duraderos. Hemos asumido que las cosas son de usar y tirar y eso genera, además de un gasto, un impacto medioambiental en residuos alarmante. En los últimos 40 años de consumo hemos retornado a los principios del Medievo. 

«Ser un consumidor responsable es como cualquier otro hábito: se hace mejor cuanto más lo practicas»

— 360: Tradicionalmente hemos tendido a «individualizar la culpa», como decía Zizek, haciendo al consumidor único responsable de los excesos del consumo. ¿Se ha conseguido superar eso y ya se puede señalar a otros culpables? 

— Brenda Chávez: Responsables somos todos, pero los consumidores no tenemos por qué saber que los productos que compramos están manchados o cuál es su impacto social y medioambiental. Damos por hecho que las empresas deberían hacerlo bien, pero están guiadas por el máximo beneficio al mínimo coste, y eso se traduce en explotación y en prácticas dañinas para el medio ambiente. La responsabilidad es de todos; ahora bien, hay agentes en el mercado que tienen una responsabilidad mayor. Esos agentes son las grandes corporaciones –que son las que más envases y desperdicios plásticos generan– y los políticos, que son los que tienen que poner límites y regular. No está en la mano del consumidor que los productos cambien. 

— 360: Una vez hecha la autocrítica, ¿cuáles serían los primeros consejos que le darías a alguien que quiere comenzar a ser un consumidor responsable?

— Brenda Chávez: Lo primero de todo asimilar que menos es más: hay que consumir lo necesario y plantearnos nuestra conducta a la hora de comprar, es decir, evitar las compras compulsivas o emocionales. Luego, ante cada compra, preguntarnos de dónde viene y cómo se ha fabricado el producto, ya sea una camiseta, un tomate o un ordenador, e intentar optar por aquel cuya fabricación ha tenido menor impacto: moda sostenible, alimentos ecológicos, etc. Y un último consejo es leer las etiquetas de todo e informarse de qué estamos comprando, porque al final con cada compra estamos dando un voto de confianza. Igual que nos informamos de los partidos políticos, informémonos sobre qué productos estamos recompensando y qué modelo productivo estamos apoyando e incentivando con nuestro dinero. Ser un consumidor responsable es como cualquier otro hábito: se hace mejor cuanto más lo practicas.

 

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