Terapias alternativas: ¿medicina o creencia?

Según el CIS, las terapias alternativas están en auge y un tercio de los españoles ya confía en la homeopatía, la acupuntura o el yoga... pero ¿Funcionan?

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Homeopatía, acupuntura, yoga, meditación, plantas medicinales. ¿Confiarías en estos remedios para curar alguna enfermedad? Un tercio de la población española lo hace. Son datos del barómetro de febrero del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), donde por primera vez se han incluido preguntas sobre «medicina complementaria», de las que se han podido obtener interesantes conclusiones. Además de ese 33,9% que se fía de las terapias alternativas, resulta que el 30,7% opina que «ayudan a tener una vida sana y equilibrada» y el 26,3% considera que «curan enfermedades y dolencias para las que la medicina convencional no funciona».

No hay duda de que se trata de prácticas que están en auge. En los últimos años, ha crecido el número de adeptos a estas disciplinas que muchos tildan de pseudociencias o pseudoterapias: aunque estas terapias han ganado muchos seguidores, también ha aumentado de forma considerable el número de detractores.

  1. ¿Respalda la comunidad médica las terapias alternativas? 
  2. La frontera entre ciencia y pseudociencia 
  3. El auge de las terapias alternativas: ¿moda, consciencia o desinformación? 

¿Respalda la comunidad médica las terapias alternativas? 

Para un gran porcentaje de médicos, científicos y profesionales de la salud, esta corriente de pseudociencia se presenta como un problema que pone en riesgo no solo la salud de las personas, sino su vida –además de echar por tierra años de esfuerzo, trabajo y dedicación de la comunidad científica–. Sin embargo, otros profesionales opinan que algunas alternativas medicinales, como la homeopatía o la acupuntura, sí funcionan y tienen resultados beneficiosos en la salud humana. De hecho, según esta encuesta, el 18,4% de los que practican pseudoterapias lo hacen con el apoyo de profesionales médicos o enfermeros. No en vano, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce el valor de la homeopatía como uno de los sistemas tradicionales de medicina que debe integrarse con las prácticas convencionales para ofrecer un cuidado de la salud global adecuado. El debate está servido.

La frontera entre ciencia y pseudociencia 

Empezando por el inicio del conflicto, por definición, la Real Academia de la Lengua Española (RAE), señala que ciencia es el «conocimiento que se obtiene mediante la observación y el razonamiento sistemáticamente estructurado, de los que se deducen principios y leyes generales con capacidad predictiva y comprobables experimentalmente». Es decir, que se trata de una metodología sistemática basada en la evidencia.

Entonces, ¿qué es la pseudociencia? Según Michael D. Gordin, historiador científico de la Universidad de Princeton y autor del libro Las guerras de la Pseudociencia, «los científicos hablan de pseudociencia cuando perciben que están amenazados, no necesariamente por las nuevas ideas en sí mismas, sino por lo que éstas representan sobre la autoridad de la ciencia». Y añade, «nadie se ha despertado nunca afirmando “me voy al pseudolaboratorio a realizar pseudoexperimentos e intentar confirmar mis pseudoteorías”».

Fue el filósofo Karl Popper el primero en identificar este problema de demarcación –la línea divisoria entre la ciencia empírica y lo que se denominó entonces pseudociencia–, cuando apreció el problema con varias teorías que consideraba no-científicas. Desde entonces, han sido numerosos los debates, hipótesis y definiciones que han surgido sobre estas prácticas que no pueden considerarse enteramente científicas. ¿Por qué tantas personas confían en ellas en lugar de hacerlo en la medicina tradicional? ¿De verdad funcionan y son algo más que simples ‘prácticas no científicas’?

Los estudios de acupuntura y el sistema nervioso son un ejemplo de cómo esta disciplina puede considerarse una ciencia, puesto que tiene un objetivo, ha realizado pruebas y test, y ha obtenido conclusiones que conectan las teorías con los resultados. La acupuntura, que lleva siglos practicándose en China, ha alcanzado ahora un gran impacto en Occidente prometiendo resultados con grandes beneficios.

El auge de las terapias alternativas: ¿moda, consciencia o desinformación? 

Sin embargo, esto no convence a una gran parte de médicos y científicos. Hace casi un lustro, se creó la Asociación para Proteger a los Enfermos de Terapias Pseuocientíficas (EPETP). Su presidenta, Elena Campos, investigadora del Centro de Biología Molecular de Severo Ochoa, manifestaba recientemente en una entrevista que es necesario «informar a la población en general y también realizar cursos de formación a los profesionales para que sepan a qué se están enfrentando». Según afirmaba, «no puedes dar por buena una decisión que parece informada, pero que en realidad nace de la confusión».

Sea como fuere, estos pseudotratamientos cada vez son más populares entre la población. La encuesta del CIS señala que los más conocidos son el yoga (90,3%), la acupuntura (89,1%), la meditación (74,9%), las plantas medicinales (71,1%) y la homeopatía (66,5%). De todos ellos, para los españoles, los más aceptados son el consumo de plantas medicinales o fitoterapia (16,9%), la meditación (10,4%) y la homeopatía (9,8%), disciplinas cuya eficacia es científicamente dudosa, pero tiene un calado creciente entre la población que quiere alejarse de la consulta tradicional.

Por Carmen Gómez Cotta

Etiquetas: Salud